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Los bebés nacidos por cesárea tienen más riesgo de infección por bacterias

05/11/2019

Un estudio recientemente publicado en la revista Nature, afirma que el tipo de parto condiciona la flora intestinal del bebé. El estudio, el más extenso realizado a día de hoy, pone de manifiesto que los niños nacidos por cesáreas tienen más riesgo de infección por bacterias. Y es que alrededor del 83% de los bebés nacidos por cesárea, llevaban patógenos que podían causar enfermedades; una cifra muy elevada si la comparamos con los nacidos por partos vaginales (49%).

Esto se debe a que los bebés nacidos mediante un parto natural tienen una flora intestinal más similar a la de la madre que los nacidos por cesárea, y éstos tienen casi el doble de riesgo de colonización por bacterias potencialmente peligrosas.

¿Por qué enfermamos?

Billones de bacterias, virus y hongos conviven en el cuerpo de cualquier ser humano, sano o enfermo. No solo en el aparato digestivo -la famosa flora intestinal sino también en la piel, los ojos, la boca o los pulmones. Conocer cuál es el equilibrio normal de estas colonias de microbios que pueblan nuestros órganos, y saber cómo repararlo cuando se rompe, representa una de las grandes promesas de la medicina moderna. Pero, de momento, los descubrimientos en este campo plantean muchas más preguntas de las que los científicos pueden responder.

Algunos investigadores buscan estas respuestas en las primeras etapas de la vida, estudiando los bebés. El reciente estudio demuestra que el tipo de parto condiciona la flora intestinal de los recién nacidos. «Los bebés son estériles mientras están en el útero, pero cuando nacen, su sistema inmune recibe gran número de bacterias», explica Nigel Field, investigador del University College de Londres. «Creemos que este puede ser el momento que regula todo lo que vendrá después; por eso diseñamos este estudio, para entender cómo los bebés son colonizados por los microbios en estos primeros momentos de vida».

Investigaciones previas habían sugerido que las bacterias eran transmitidos de madre a hijo/a en el canal del parto. Sin embargo, el estudio -el mayor hasta el momento sobre la microbiota neonatal- revela que los bebés tienen muy pocas bacterias de origen vaginal y que la mayoría viene del intestino materno. Posiblemente recibidos durante el mismo parto. «Creemos que la mayor parte de las bacterias pueden venir del periné», afirma Peter Brocklehurst profesor en la Universidad de Birmingham, «así que puede que no sea una coincidencia que nazcamos tan cerca del ano de nuestras madres».

Resultados no concluyentes

A pesar de que los resultados pueden apoyar las indicaciones de los propios ginecólogos de la necesidad de reducir el número de cesáreas realizadas en todo el mundo, los autores aclaran que sus resultados no deben disuadir a las mujeres de tener un parto por cesárea, si las circunstancias lo aconsejen. Subrayan que el papel exacto de las bacterias intestinales en el bebé todavía no está claro y que no hay pruebas de que estas diferencias tengan un efecto duradero en la salud. De hecho, los resultados parecen reflejar que la divergencia tiende a desaparecer pasado el primer año de vida. «Aún queda mucho por investigar», señala Brocklehurst, «no podemos afirmar que un procedimiento sea mejor o peor porque todavía no sabemos las consecuencias a largo plazo».

Lo que sí se pone en duda es una práctica controvertida: la siembra vaginal o microparto. Se trata de un método que se aplica a algunos niños nacidos por cesárea a los que se frota con una muestra de fluidos vaginales maternos, con la esperanza de estimular la creación de la microbiota. Una práctica contra la que ya se había pronunciado el British Medical Journal por exponer a los bebés a bacterias sin un beneficio claro. «Si la siembra fuera importante, habríamos visto más bacterias de origen vaginal y no ha sido el caso», afirma Field.

Los peligros de las bacterias de hospital

Por otra parte, en los bebés nacidos por cesárea hay una mayor cantidad de bacterias asociadas con el ambiente del hospital. En este sentido los investigadores recuerdan que a todas las mujeres que son sometidas a una cesárea se les administran antibióticos antes del parto, para ayudar a prevenir la aparición de infecciones postoperatorias, lo que significa que el bebé también recibe una dosis a través de la placenta. Esto parece provocar que sean más propensos a presentar resistencia a los fármacos antimicrobianos. «Pero, de momento, no hemos podido determinar hasta qué punto influye el uso de antibióticos según el tipo de parto», matiza Brocklehurst.

Acceso a la fuente de consulta:

Stunted microbiota and opportunistic pathogen colonization in caesarean-section birth. Nature. [Fecha de consulta: 05/11/2019]

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