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Aumenta el número de niños violentos: ¿qué podemos hacer?

06/11/2018

Cada vez es más habitual oír noticias que informan sobre niños y niñas que cometen actos de violencia, a menudo contra otros niños.

La evidencia ha demostrado que el comportamiento violento o agresivo a menudo se aprende en las primeras etapas de la vida. Sin embargo, los padres, familiares y otras personas que se ocupan de los niños, pueden ayudarles a aprender a tratar sus emociones sin tener que utilizar la violencia. Los padres y otros adultos también pueden adoptar medidas para reducir o minimizar la violencia propia.

Sugerencias para ayudar a los niños a hacer frente a la violencia

Aquí tenéis una serie de sugerencias que, a pesar de que quizás no podáis llevarlas a cabo de manera estricta, os pueden ser de utilidad para ayudar a vuestros hijos/as:

  • Ofreced a vuestros hijos amor y atención. Todo niño necesita una relación fuerte y amorosa con un padre, madre (u otro adulto) para sentirse seguro y para desarrollar un sentido de confianza. Los problemas de conducta y la delincuencia son menos propensos a desarrollarse en niños que tienen padres involucrados en sus vidas, especialmente en una edad temprana.
  • No es fácil demostrar que amamos a nuestros hijos todo el tiempo. La cosa puede ser aún más difícil si los padres son muy jóvenes, inexpertos o en familias monoparentales, o si vuestro hijo está enfermo o tiene necesidades especiales. Si vuestro hijo parece inusualmente difícil de cuidar o de consolar, hablad con el pediatra, un psicólogo o un proveedor de salud mental. Él puede daros consejos y dirigiros a clases de padres y madres que enseñan maneras positivas de gestionar las dificultades de la crianza.
  • Aseguraos de que vuestros hijos están siempre bajo supervisión. Los niños dependen de sus padres y familiares para que los estimulen, les ofrezcan protección y apoyo cuando aprenden a pensar por sí mismos. Sin una supervisión adecuada, los niños no reciben la orientación que necesitan. Los estudios informan que los niños no supervisados suelen tener más problemas de comportamiento.
  • Insistid en saber dónde están vuestros hijos y cuáles son sus amigos. Cuando no se puedan observar directamente, pedid a alguien de confianza que los vigile en vuestro lugar. Nunca dejéis a los niños pequeños solos en casa, aunque sólo sea un espacio de tiempo corto.
  • Animad a vuestros hijos mayores a participar en actividades supervisadas después de la escuela, como equipos deportivos, programas de tutoría o recreación organizada. Inscribiros en programas comunitarios locales, especialmente aquellos que estén dirigidos por adultos con valores que respetéis.
  • Acompañad a vuestros hijos a actividades de práctica supervisada y observad cómo se relacionan con otras personas. Enseñad a vuestros hijos a responder de manera adecuada cuando los demás les ofenden con insultos o amenazas, o tratan de hacerlos enfadar. Explicadles que no son comportamientos adecuados y animadlos a evitar a los niños y niñas que se comporten de esta manera.
  • Mostrad a vuestros hijos comportamientos adecuados. A menudo los niños aprenden a través del ejemplo. El comportamiento, los valores y las actitudes de los padres y los hermanos tienen una fuerte influencia en los pequeños. Los valores de respeto, honestidad y orgullo de vuestra familia pueden ser importantes fuentes de seguridad en los niños, especialmente si se ven afectados por una presión colectiva negativa, viven en un barrio violento o asisten a una escuela conflictiva.
  • La mayoría de los niños y niñas a veces actúan de manera agresiva y pueden llegar a provocar daño a otra persona. Sed firmes con vuestros hijos sobre los posibles peligros de un comportamiento violento. Recordad también de elogiarlos cuando resuelvan problemas constructivamente, sin violencia. Los niños/as tienen más probabilidades de repetir buenos comportamientos cuando se les recompensa con atención y elogios. Los padres a veces estimulan un comportamiento agresivo sin saberlo. Por ejemplo, algunos padres o madres piensan que es bueno que un niño aprenda a luchar. Enseñadles que es mejor resolver los conflictos con palabras tranquilas y no a puñetazos, amenazas o con armas.
  • Lo más importante, no golpeéis nunca a vuestros hijos. Los adultos debemos ser coherentes con nuestras propias reglas y disciplina. Al hacer una regla, cumplidla. Los niños necesitan estructurar con claridad su conducta. Establecer reglas y luego no aplicarlas, es confuso y establece que los niños “vean cómo se pueden escapar”. Los padres deberían implicar a los niños en establecer reglas siempre que sea posible. Explicadles qué esperamos de ellos y las consecuencias de no seguir las reglas. Esto les ayudará a aprender a comportarse de una manera que sea buena para ellos y para los que les rodean.
  • Mantener la violencia fuera de casa. La violencia en el hogar puede ser espantosa y perjudicial para los niños. Los niños necesitan una casa segura y cariñosa donde no deben crecer con miedo. Un niño que ha visto violencia en casa no siempre se convierte en violento, pero puede tener más posibilidades de tratar de resolver conflictos a través de la violencia. Trabajad para hacer del hogar un lugar seguro y desincentivad siempre el comportamiento violento entre hermanos. Tened en cuenta también que los argumentos hostiles y agresivos entre los padres, asustan a los niños y son un mal ejemplo. Si en vuestros hogares se dan episodios de violencia física o verbal, buscad el apoyo de un psicólogo o algún otro tipo de proveedor de salud mental que os ayudará a entender por qué se produce la violencia en casa y como detenerla.
  • Intentad mantener a vuestros hijos/as al margen de la violencia que se ve en los medios de comunicación. Los estudios demuestran que ver mucha violencia en la televisión, en las películas y los videojuegos puede tener un efecto negativo en los niños. Como padre o madre, podéis controlar la cantidad de violencia que vuestros hijos ven en los medios de comunicación. Limitad el tiempo de visualización de la televisión de 1 a 2 horas al día. Aseguraos de que sepan qué programas de televisión ven, qué películas y qué tipo de videojuegos tienen. Hablad con vuestros hijos sobre la violencia que aparece en los programas de televisión, en las películas y los videojuegos. Ayudadles a comprender cómo sería de doloroso que esto pasara en la vida real y las graves consecuencias para las conductas violentas. Hablad con ellos sobre las maneras de resolver problemas sin violencia. Ayudadles a defenderse de la violencia.
  • Apoyad a vuestros hijos/as a hacerse fuertes contra la violencia. Enseñadles a responder con palabras tranquilas pero firmes cuando otros insultan, amenazan o afectan a otra persona. Ayudadles a comprender que se necesita más coraje y liderazgo para resistir la violencia que para ejercitarla.
  • Ayudad a vuestros hijos/as a aceptarse y llevarse bien con otras personas de diversos orígenes raciales y étnicos. Enseñadles que criticar a las personas porque son diferentes es perjudicial. Aseguraos que entienden que utilizar palabras para iniciar o fomentar la violencia o aceptar tranquilamente el comportamiento violento es perjudicial. Advertidles que el acoso y las amenazas pueden ser una configuración para la violencia.

Este material se ha extraído de un folleto producido a través de un proyecto colaborativo de la Asociación Americana de Psicología y la Academia Americana de Pediatría. Las copias de texto completo del catálogo están disponibles contactando con la Academia Americana, División de Publicaciones, 141 Northwest Point Blvd, PO Box 927, Elk Grove Village, Ill. 60.009 a 0.927.

Acceso a la fuente de consulta:
Raising children to resist violence: what you can do. American Psychological Association. [Fecha de consulta: 25/10/2018]

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