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Alergias respiratorias: qué son y qué podemos hacer para prevenirlas

03/03/2020

Con la llegada de la primavera y el buen tiempo realizamos más actividades al aire libre y pasamos más tiempo en el exterior, pero para algunas personas esta estación es sinónimo de cansancio, moqueo, picor y afectación de calidad de vida debido a alergia respiratoria. La primavera es una estación en la que se produce la polinización de la mayoría de plantas, árboles y hierbas. Es además una época en la que la concentración de otros alérgenos perennes, como los ácaros de polvo y hongos, es máxima.

El polen en primavera

El polen, la espora masculina de las plantas necesaria para la fecundación, está formado por partículas de tamaño microscópico que plantas, árboles y hierbas desprenden y consecuentemente quedan en el aire. Las plantas causantes de la alergia al polen son las anemófilas. Sus granos de polen son pequeños y pueden viajar a kilómetros de distancia del lugar de producción con el viento, este es el motivo por el que no es necesario vivir cerca de plantas alergénicas para presentar clínica de alergia respiratoria.

La cantidad de polen presente en el aire puede variar dependiendo del clima y condiciones meteorológicas, especialmente de la lluvia. Si ha llovido mucho en los meses previos, será una primavera con mucho polen. Los días lluviosos disminuye la concentración de polen en el aire, pero ésta aumenta los días secos y soleados, especialmente antes de una tormenta. Las alergias serán más intensas cuanto menos llueva en primavera, ya que la atmósfera no ha podido limpiarse. A lo largo del día hay más cantidad de polen al amanecer y al anochecer.

En las zonas de interior, la liberación de polen suele ser corta pero intensa, debido al contraste de temperaturas, mientras que en las zonas costeras con temperaturas más suaves, la liberación del polen es más prolongada y de menor intensidad. En las ciudades, la combustión de los vehículos potencia los alérgenos. 

¿Por qué tenemos alergia?

Las alergias son una respuesta anormal del sistema inmunitario de defensa contra sustancias que se encuentran en el aire y que son inocuas para la mayoría de personas. Estas sustancias desencadenan en las personas alérgicas inflamación en las vías respiratorias.

Las sustancias en el ambiente, denominadas aeroalérgenos, más frecuentes de la primavera son:

  • Polen de gramíneas: Son la primera causa de alergia. Está presente en las hierbas que crecen en los bordes de carreteras, campos de cultivo o descampados. 
  • Polen de olivo: Se encuentra presente en la flor del olivo. 
  • Polen de parietaria: Es una familia de malezas (urticaceae) y una de las principales fuentes de polen en la zona costera mediterránea. Su polinización es muy amplia, de febrero a noviembre.
  • Polen de platanero: El plátano de sombra, predominante en ambientes urbanos, libera gran cantidad de polen en la atmósfera y se dispersa a kilómetros de distancia. La polinización es muy corta pero muy intensa.
  • Ácaros del polvo: Son microorganismos invertebrados, pertenecientes a la subclase de arácnidos. Son alérgenos domésticos que se acumulan en sofás, colchones y almohadas. Predominan en otoño y primavera.
  • Hongos: Son microrganismos muy ubicuos cuyas esporas, las causantes de los síntomas alérgicos, flotan en el aire por todas partes. Su crecimiento está favorecido por la humedad y temperaturas templadas.

Síntomas de las alergias respiratorias

 Los síntomas varían según la zona afectada: 

  • Rinitis alérgica: Afecta a la nariz. Se produce una inflamación de la mucosa nasal caracterizada por congestión, mucosidad continua, estornudos y picor; muy frecuentemente acompañada de síntomas oculares.
  • Asma alérgica: Afecta a los bronquios con síntomas de ahogo, dificultad para respirar y pitos. 
  • Otros síntomas característicos son picor de paladar, de oídos e irritación de garganta.

Todos estos síntomas merman la calidad de vida de los afectados. En el caso de niños y adolescentes puede afectar a la calidad del sueño y disminuir su capacidad de aprendizaje y concentración. 

Diagnóstico y prevención

El pediatra alergólogo realizará un estudio alergológico y de funcionalismo respiratorio para poder aplicar el tratamiento adecuado en coordinación con el pediatra de atención primaria. Una vez identificado el tipo de polen causante de la alergia, se puede obtener información a través de Internet (http://www.polenes.com) sobre la cantidad de polen que hay en una zona determinada y época. 

Se pueden adoptar medidas de prevención en el exterior y en el ámbito doméstico:

  • Evitar salidas al campo y actividades al aire libre los días de concentración de polen elevado, así como en las horas previas a una tormenta.
  • Proteger los ojos con gafas de sol y cubrir la nariz y boca con una mascarilla los días de alta polinización.
  • Ventilar la habitación al mediodía o al atardecer; unos 10 minutos son suficientes. Mantener las ventanas del dormitorio cerradas el resto del tiempo.
  • Mantener las ventanillas del coche y los filtros que incorpora el sistema de aire acondicionado cerrados para reducir la entrada de polen en el vehículo.
  • Evitar tender la ropa al aire libre durante la época de polinización, principalmente primavera.
  • Ante la sospecha de alergia primaveral, resulta fundamental realizar un estudio alergológico para identificar el polen causante y poder realizar un tratamiento adecuado.
Olga Domínguez Sánchez. Pediatra al·lergòloga del Servei d'Al·lèrgia i Immunologia Clínica

Olga Domínguez Sánchez

Pediatra alergóloga. Servicio de Alergia e Inmunología Clínica

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