• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

Zootrópolis, una película para concienciar a los niños sobre el esfuerzo por conseguir un sueño y otros valores

Zootrópolis
01/07/2016

Zootrópilis es una interesante película que critica el machismo en una sociedad llena de prejuicios y estereotipos.

Judy Hopps es una coneja reciente salida de la academia de policía que llega a Zootrópolis dispuesta a ser policía y hacer del mundo un lugar mejor. Pero enseguida descubre que con el entusiasmo no le bastará para hacer realidad su sueño. Deberá enfrentarse a un gran malhechor: el machismo atávico instalado en el cuerpo policial y en la sociedad. Judy les da una lección de coraje y capacidad de superación.

  • Título: Zootrópolis 
  • Dirección: Byron Howard, Rich Moore, Jared Bush
  • Guión: Jared Bush, Phil Johnston
  • Género: Animación, comedia policíaca infantil 
  • Edad: Todos los públicos
  • Temática: crítica al machismo y racismo, lucha por un sueño, autoestima, espíritu de superación. 

Zootrópolis es una película muy vitalista, enérgica y positiva que, después de verla, su buen rollo se va contagiando aportando grandes dosis de buen humor.

De hecho, la vitalidad y la energía positiva la pone principalmente Judy Hopps, la coneja protagonista y alma del film.

Recién salida de la academia de policía -la primera de su promoción, por cierto-, Judy llega a Zootrópolis dispuesta a ser policía y hacer del mundo un lugar mejor.

Ya en la comisaría, Judy descubre enseguida que con el entusiasmo no le bastará para hacer realidad su sueño. Deberá enfrentarse a un gran malhechor: el machismo atávico y sus cómplices encubridores: prejuicios, estereotipos y desprecios, instalados al cuerpo policial y en la sociedad. Así de crudo.

Todo presentado con gags de un buenísimo humor inteligente, y una animación colorista repleta de detalles de lo más creativos.

Es Zootrópolis, una ciudad única y vibrante, donde "cualquiera puede ser lo que quiera ser". Este es el lema que propaga el alcalde, el león Mayor Lionheart. Pero, seguro que "¿cualquiera puede ser lo que quiera ser"? Así lo cree Judy Hopps.

Ella es una hembra en un ámbito de machos, tiene poca envergadura y el carácter pacífico propio de los conejos. De entrada lo tiene todo en contra para convertirse en una policía respetada y valorada en una profesión tradicionalmente considerada para machos fornidos y agresivos.

Con este planteamiento, Zootrópolis retrata un tipo de sociedad patriarcal e hipócrita que, por un lado afirma que todo el mundo puede ser lo que quiera ser, y que, por otra, no se articula para que todos los individuos tengan los mismos retos y oportunidades, sin distinciones de género y clase.

Judy, lejos de encajar en el prototipo 'macho fuerte agresivo', debe demostrar más que ningún otro animal que está preparada para ser poli, un trabajo duro y peligroso, no hecho para hembras conejitas pequeñas y delicadas, sino para osos, tigres, rinocerontes, elefantes, hipopótamos y lobos, especies normalizadas dentro del cuerpo policial.

Frases como "a esta pobre se la comerán viva" o el trato de "conejita Cuqui", "conejita tonta" o "pequeña conejita" verbalizan la posición de inferioridad en que de entrada sitúan Judy Hopps. Calificativos que bien podrían desanimarla.

Gracias a su elevada autoestima y autoconfianza en sí misma, Hopps no se plantea nunca rendirse. Al contrario, se rebela contra las etiquetas que buscan encasillarla e inhabilitarla, y lucha, y lo intenta todo, como dice la letra de la canción de Shakira, leitmotiv del film, para esclarecer un caso misterioso y difícil que amenaza la convivencia en Zootrópolis.

Así, los creadores de la película ofrecen a los niños una mirada crítica sobre la posición de inferioridad en la que el machismo relega el género femenino (también el machismo es negativo para el género masculino porque le exige llegar a una forzada posición de superioridad).

Dicho esto, se echa de menos por parte de los creadores un posicionamiento más explícito respecto la cuestión, en el film. Es decir, la coneja no verbaliza nunca ningún sentimiento hacia el menosprecio que sufre fruto de estas desiguales relaciones de poder.

Hacerlo explícito habría hecho más evidente el mensaje para los niños. Pero es eso pedir demasiado a la poderosa industria cinematográfica estadounidense también tachada a menudo de ¿machista?

Llegados a este punto, podemos quedarnos con la vitalidad, la energía y la actitud positiva de la coneja Judy, contagiándonos de su maravilloso lema "No sé cuándo rendirme". Pues, eso. Exactamente eso.

Película recomendada por:

Sandra Gómez Rey. Contes de Mantega

Comparte