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El Ratoncito Pérez y los angelitos

El Ratoncito Pérez y los angelitos
28/04/2011
Consultores: 
Eva Santana

A veces hay conflictos o malentendidos en el gran mundo de personajes mágicos que llevan regalos a los niños. En el cuento de este mes, de Eva Santana, Mariona está muy preocupada porque le ha caído un diente y su padre le dice que vendrán los angelitos, mientras que su abuela dice que vendrá el Ratoncito Pérez. Por suerte, su madre encontrará una gran solución.
Ya hacía días que a Mariona se le movía uno de los dientes de delante. Era el primero que amenazaba en caer y por eso estaba tan nerviosa. Su padre y su madre, que la veían inquieta, le decían que no tenía que sufrir por nada, que cuando le cayera el diente, ya se daría cuenta. Pero Mariona se lo tocaba constantemente, mirando que aún estuviera en su lugar, y ya hacía días que estaba ceñuda, mucho más callada de lo que era habitual.

El lunes por la mañana parecía que el diente ya solo se aguantaba por un hilillo muy delgado, y cuando se fue a la escuela, su padre le dijo: “Mariona, ¡seguro seguro que se te caerá hoy!”. Mariona ponía una cara tan preocupada que su padre la abrazó fuerte: “¡Venga va” le dijo “no te pongas a llorar ahora! ¡No entiendo que es lo que te preocupa tanto!”

Por la tarde, su madre la fu a recoger y la encontró llorando desconsoladamente: ¡Traía un papelito con el diente dentro!

“¡Mariona!” le dijo su madre “¿por qué lloras? ¡Pero si es una cosa muy bonita que te caiga el primer diente!”

Y entonces sí que Mariona le explicó todo lo que le pasaba: estaba muy preocupada, le dijo, porqué la abuela le había contado que cuando te cae un diente viene el Ratoncito Pérez y deja un regalo debajo de la almohada. Pero su padre aseguraba que vendrían los angelitos a dejárselo. ¿Cómo se entendía aquello? Además, como el padre y la madre ya no vivían juntos: ¿cómo sabría Ratoncito Pérez o los angelitos, dónde tenía que ir? ¿Y si Ratoncito Pérez piensa que irán los angelitos y los angelitos van a la casa que no toca? ¡Se quedaría sin regalo!

La madre rió y le dijo que aquello tenía una solución muy fácil. Aquella noche escribirían una carta a Ratoncito Pérez y otra a los angelitos, para explicarles en qué casa estaba y les pedirían, por favor, que hablaran y se pusieran de acuerdo, ¡no fuera que hicieran el viaje en vano o que no fuera nadie!

Después de cenar, Mariona y su madre le escribieron las cartas para Ratoncito Pérez y los angelitos. La escribió Mariona con mucho cuidado.

“¡Pero mamá!” dijo Mariona, “¿cómo sabremos dónde tenemos que enviar la carta?”
Como siempre, su madre tenía la respuesta: la carta para Ratoncito Pérez la dejaremos sobre el mármol de la cocina, al lado de un trozo de queso. Alguien le explicó una vez que Ratoncito Pérez visita cada noche todas aquellas casas en las que alguien ha dejado un trocito de queso fuera de la nevera. La carta para los angelitos había que a leerla en voz alta, porque tienen un oído muy fino y lo oyen todo.

Al día siguiente, Mariona levantó el cojín y encontró un cuento nuevo. Pero… ¡qué sorpresa! ¡También había una carta! Que decía:

Querida Mariona:

No sé si lo sabes, pero soy muy amigo de los angelitos.
También de las Hadas del Bosque y de los Dientes, que
traen los regalos a niños sin dientes de otros países.
¡Sí, somos una gran panda de amigos! También somos
amigos de Papá Noel, de los Reyes Magos y del Tió, por
supuesto. No tienes que sufrir por los regalos: estamos
muy bien comunicados entre nosotros y conocemos
perfectamente  todos los niños y niñas. Sabemos dónde viven,
qué hacen y si se han portado bien o mal. Así que la próxima
vez que te caiga un diente, estés donde estés, déjalo debajo
de la almohada, ¡nosotros nos ocupamos!

Un abrazo muy fuerte.

El Ratoncito Pérez

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