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El huevo: ¡un gran alimento!

Huevos rellenos
25/10/2016

¿Sabías que una gallina puede incubar hasta 325 huevos al año, siendo casi un huevo por día?! ... ¿O que el color de la cáscara se debe a la raza de la gallina y el color de su plumaje? ¿Y que la mejor forma de saber su vida útil es sumergiéndose en un vaso de agua?, pues, como estas, hay muchas más curiosidades que rodean al huevo.

Como alimento, difícilmente se pueden encontrar tantas virtudes en un volumen tan pequeño. No es de extrañar que siempre haya sido muy apreciado. En tiempos de escasez, al ser considerado un alimento muy nutritivo, se guardaban los huevos para las personas que más lo necesitaban (niños, ancianos, enfermos, embarazadas, etc.). En las mesas de los grandes señores era considerado una exquisitez muy apreciada por el gran abanico de posibilidades que ofrecía a la hora de consumirlo. Además de la importancia de su valor nutricional, su sabor, color, textura y cualidades organolépticas particulares lo han convertido en un alimento básico e imprescindible de la cocina actual.

Con el huevo podemos preparar comida rápida o tradicional, sofisticada, básica, gourmet y casera. Este nunca nos defraudará, ya que, a pesar de su sencillez y bajo precio, un huevo es siempre un alimento sabroso, versátil y sano. Podemos consumirlo frito, pasado por agua, escalfado, como tortilla, duro o revuelto. Es decir, hay infinidad de formas de cocinarlos.

Durante muchos años se recomendó limitar el consumo de huevos, por su alto contenido en colesterol, como medida de prevención cardiovascular. Su ingesta quedó reducida a un máximo de tres huevos por semana. Sin embargo, después de realizar varios estudios científicos, se llegó a la conclusión de que los principales responsables dietéticos del aumento de los niveles de colesterol en sangre eran las grasas saturadas y las parcialmente hidrogenadas.

Pero, ¿cuántos huevos podemos comer? Os puede parecer increíble, pero hay evidencia científica de que siete huevos a la semana son perfectamente correctos en el marco de una alimentación equilibrada para una persona adulta. Si hablamos de un niño o de alguien con problemas cardiovasculares, la cifra baja entre dos y cuatro a la semana. La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), en sus Guías Alimentarias para la Población Española recomienda lo mismo. Para los niños, las personas pequeñas e incluso, las sedentarias, un consumo de tres a cuatro huevos por semana. Y para las personas corpulentas, o físicamente activas, un consumo de hasta siete huevos por semana.

Dentro de las propiedades nutricionales del huevo podemos encontrar que son:

  • Ricos en proteínas de alto valor biológico. Es decir, contienen todos los aminoácidos esenciales en las cantidades adecuadas para cubrir las necesidades del organismo.
  • Contienen aproximadamente un 10% de grasas, de las cuales la mayor parte son ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos esenciales poliinsaturados (Omega-3) que son los más beneficiosos para el organismo.
  • Ricos en vitaminas (A, D, E y del grupo B) y minerales (como el zinc, el hierro, el selenio, el sodio y el fósforo). La acción antioxidante de algunas vitaminas y minerales del huevo ayudan a reducir el riesgo de la aparición de enfermedades cardiovasculares, así como la progresión de enfermedades degenerativas, como la diabetes, las cataratas o el cáncer.
  • Contienen colina, un compuesto esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso. El consumo de huevos en mujeres embarazadas es muy importante, ya que sus niveles de colina benefician al feto en el desarrollo del sistema nervioso y ayuda a prevenir defectos de nacimiento.
  • La luteína y la zeaxantina son dos nutrientes que pertenecen a la familia de los carotenoides. Estos dos nutrientes han colocado el huevo dentro de la categoría de alimentos funcionales, es decir, que además de proporcionar valor nutritivo, tienen una función concreta, como puede ser mejorar la salud o reducir el riesgo de contraer enfermedades. Son unos antioxidantes que ayudan a prevenir los daños visuales que se relacionan con la edad, como por ejemplo, la degeneración macular.

A pesar de ser un alimento muy provechoso, se debe tener precaución ante posibles alergias, ocasionadas principalmente por sustancias (proteínas) presentes en la clara. Es muy frecuente sobre todo en niños, por eso es uno de los alimentos que se introduce más tarde en la dieta. Los expertos aconsejan el huevo entero más allá del año.

Por lo tanto, el huevo forma parte de nuestra dieta desde pequeños y de muchas maneras, y es sin duda uno de los ingredientes más utilizados en la cocina. Es uno de los componentes indispensables y de gran utilidad en la repostería y es un ingrediente básico para muchas preparaciones saladas. Y hoy, para disfrutar de su consumo, os enseñamos dos recetas para que las podáis elaborar fácilmente en casa. Los podemos comer como aperitivo: huevos rellenos con verduras y, un clásico para los postres: flan de huevo... ¡Buen provecho!

Huevos rellenos con verduras 

Ingredientes para 1 persona

  • 2 huevos
  • 1/8 de pimiento rojo
  • 1/8 de calabacín
  • 1/8 de cebolla
  • 1 trozo calabaza
  • Mayonesa
  • Ajo
  • Nuez moscada
  • Perejil

Elaboración

  1. Poner los huevos en un cazo cubiertos de agua. Hervir a fuego suave durante 10 minutos. Escurrir y enfriar.
  2. Una vez los huevos estén fríos, pelarlos y cortarlos por la mitad.
  3. Sacar la yema y ponerla en un bol. Aplastar la yema con un tenedor.
  4. Lavar el pimiento y el calabacín y cortar en dados lo más pequeños posible. Reservar.
  5. Pelar y cortar la cebolla y la calabaza en dados lo más pequeños posibles. Reservar.
  6. Saltar las verduras en una sartén con un hilo de aceite.
  7. Picar el ajo y mezclar con la mayonesa y la nuez moscada.
  8. Añadir las verduras en el bol con la yema y la mayonesa. Mezclar bien.
  9. Rellenar las claras con la mezcla.
  10. Servir con un poco de perejil picado por encima.

Flan de huevo

Ingredientes para 10 o 12 unidades

  • 1 l leche
  • 300 g azúcar
  • 60 ml agua
  • 8 huevos
  • 1 rama de canela
  • 1 piel de limón
  • 1 rama de vainilla abierta

Elaboración

  1. Poner una sartén al fuego con 100 g de azúcar, no remover en ningún momento y dejar que se haga caramelo. Cuando empiece a adquirir un color dorado, retirar la sartén del fuego.
  2. Tener cuidado de que no se queme o de lo contrario, amargará. Dejar enfriar un poco y añadir el agua.
  3. Volver a poner la sartén al fuego y dejar reducir hasta que el caramelo adquiera la consistencia de la miel. Repartir el caramelo en 6 flaneras intentando cubrir el fondo y también las paredes de las mismas.
  4. Batir el resto del azúcar con los huevos.
  5. Poner a calentar un cazo con la leche, la piel de limón, la canela y la rama de vainilla.
  6. Dejar hervir a fuego lento unos momentos, retirar del fuego y colar la leche y añadirla al bol de la mezcla de huevos.
  7. Preparar una bandeja, que pueda ir al horno, con 3 dedos de agua, poner dentro de las flaneras.
  8. Hornear durante 45 minutos a 170 °C.
  9. Pasado el tiempo, sacar del horno y dejar que se enfríen antes de meterlos en la nevera.
  10. Dejar enfriar unas horas en la nevera antes de servir.

Artículo y recetas elaboradas por:

Fundació Alícia

 

 

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