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Las guías alimentarias como herramientas para promover la salud

Pirámide Fundació Alícia
28/04/2017

Actualmente disponemos de una gran cantidad de información y consejos sobre nutrición y salud procedentes de fuentes muy diversas, y en la gran mayoría de los casos, tanta información en lugar de aclarar y orientar adecuadamente, genera confusión. 

Casi todos los países cuentan con una guía alimentaria, considerada una herramienta de gran utilidad para educar y orientar a la población hacia una alimentación más saludable. Se diseñan considerando, entre otros aspectos, los hábitos alimentarios predominantes, la disponibilidad alimentaria y el nivel de acceso a los alimentos de cada país. 

Algunos ejemplos de estas serien: a) Estados Unidos, b) Japón, c) España (pirámide dieta mediterránea), d) Portugal, e) Reino Unido, f) India, g) Republica Dominicana, h) Australia. 

Estos dibujos, que pretenden ser simples e intuitivos, no sólo pueden tomar forma de pirámide, también pueden tomar forma de rombo, de pagoda, de círculo… todos ellos tienen en común su objetivo: transmitir un mensaje claro y simple a la población general, para que pueda elegir una alimentación saludable. Estas representaciones varían en función del país que las diseña, pues las opciones para seguir una dieta equilibrada son muchas y dependen del entorno ambiental, social y político de cada territorio. 

Estas guías representan de manera gráfica las recomendaciones basadas en parámetros nutricionales establecidos tanto para macro (hidratos de carbono, proteína, grasa) como micro nutrientes (vitaminas y minerales). Obviamente, estos parámetros coinciden o corresponden a los establecidos por la OMS (Organización Mundial de la Salud).  Todas coinciden en fomentar el grupo de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, lácteos y el pescado, con una denominada categoría de “alimentos saludables”. Y una disminución o mayor control en el consumo de sal, carnes, embutidos (grasas saturadas), refrescos y bollería industrial, por su mayor aportación de grasas y azúcares añadidos.   

En nuestro país, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) acaba de publicar la nueva pirámide de la alimentación saludable. El objetivo era revisar la guía alimentaria de 2001, actualizándola con las nuevas evidencias científicas. 

¿Qué novedades nos aporta esta nueva pirámide, publicada este 2017?... ¡veámoslo!

1. En la base, no aparece ningún alimento: aparecen todas las actividades y bases requeridas para alcanzar y mantener un estilo de vida saludable. De esta forma, se da relevancia a todos los aspectos que deben acompañar a la alimentación:

  • Practicar 60 minutos de actividad física diaria o su equivalente a caminar aproximadamente unos 10.000 pasos. 
  • Mantener un equilibro emocional, con especial atención en mantener una relación saludable con la comida (participar activamente en la compra y en la preparación de los alimentos, en la medida de lo posible, implicar a los más pequeños)
  • Mantener el balance energético, adaptar el aporte energético de la dieta a los requerimientos del individuo, determinados por su actividad física, trabajo y estilo de vida.
  • Emplear utensilios y técnicas culinarias saludables, para conseguir alimentos seguros, nutritivos y sabrosos. 
  • Elegir el agua como bebida habitual, consumiendo entre 4-6 vasos diarios. 

2. El segundo nivel de la pirámide comprende los alimentos de consumo habitual, ya sea diario o semanal: este nivel promueve la variedad, el equilibrio y la moderación en la cantidad. 

  • En la base de la alimentación aparecen los alimentos ricos en hidratos de carbono: se recomiendan cereales de grano entero, derivados integrales y alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como las legumbres, las patatas… el consumo de estos alimentos, que deben significar la base energética de la dieta, debe adaptarse al grado de actividad física del individuo. 
  • Justo por encima de los alimentos farináceos, aparecen las frutas, verduras y hortalizas y el aceite de oliva. Se recomienda consumir 3-4 raciones diarias de fruta de temporada. Referente a verduras y hortalizas, las recomendaciones de 2-3 raciones diarias, consistiendo por lo menos una de ellas en alimentos crudos. La grasa principal para cocciones y aliños debe ser el aceite de oliva, preferiblemente aceite de oliva virgen extra prensado en frio. 
  • En el siguiente escalafón, el último en la categoría de alimentos de consumo (variado) diario, aparecen los lácteos (2-3 raciones diarias), preferiblemente bajos en grasas y sin azúcares añadidos y los alimentos ricos en proteínas (1-3 raciones diarias alternando las distintas opciones). En este grupo se encuentran las carnes magras, aves, pescado (2-3 raciones semanales), legumbres (2-3 raciones semanales), huevos y frutos secos. 

3. El último nivel de la pirámide, que incluye los alimentos de consumo opcional, ocasional y moderado, está conformado por las carnes rojas y procesadas, dulces y alimentos azucarados, grasas untables, bollería… 

  • Si se elige consumir carnes rojas, se recomienda que estas sean de excelente calidad y acompañadas por una guarnición consistente en verduras y hortalizas frescas. 
  • Referente al consumo de dulces y bollería, debe priorizarse aquellas preparaciones elaboradas artesanalmente en casa, empleando alimentos y técnicas tradicionales. 

4.  Finalmente, una novedad respeto a ediciones anteriores, es que ondea en la cumbre, la bandera de los suplementos nutricionales. La suplementación debe ser una opción individualizada y procedente del consejo dietético proporcionado por una persona profesional de la salud (médica, farmacéutica, dietista-nutricionista, enfermera, fisioterapeuta…). 

5. Aparece dibujado fuera de la pirámide el consumo de bebidas alcohólicas fermentadas. Su consumo debe ser opcional, moderado y responsable en adultos, sin exceder las dos copas en hombres y una en mujeres. 

Un ejercicio interesante es comparar la nueva pirámide de la SENC con la que elaboró Nutrition Australia en 2013. La pirámide para la alimentación saludable australiana coloca por debajo de la base el agua como bebida de elección y las especias y hierbas aromáticas cómo elemento enriquecedor de la dieta. En la base de la pirámide, aparecen la fruta, las verduras, las hortalizas y las legumbres.

En el segundo nivel aparecen los alimentos ricos en hidratos de carbono como los cereales, la pasta, el arroz… el siguiente nivel está constituido por los productos lácteos (leche, yogurt, queso…) y alimentos alternativos como bebidas vegetales. También aparecen los alimentos proteicos: carnes magras, pescado, huevo, alternativas vegetarianas, legumbres y frutos secos… Finalmente, en la cumbre aparece el aceite de oliva como ejemplo de grasas saludables. 

Fuera de la pirámide, pero al mismo nivel de la cumbre, aparece un salero y una cuchara llena de azúcar acompañados por una cruz roja y el mensaje “limita la sal y los azúcares añadidos”. 

Las principales diferencias entre la pirámide española y la australiana es que la primera coloca en la base de la alimentación los alimentos ricos en hidratos de carbono mientras que la segunda prioriza las verduras, frutas, hortalizas y legumbres. Otra diferencia notable es que mientras la pirámide de la SENC incluye los dulces y las grasas untables en la cumbre, la pirámide australiana directamente los obvia, siendo la única referencia la cruz roja y el mensaje de limitarlos. 

Otro cambio interesante a considerar, es la posición de las grasas saludables: mientras en la pirámide española estas aparecen junto a la fruta y las verduras, en la versión australiana se encuentran relegados a la cumbre, recomendando así un consumo moderado. 

A pesar de que todas las guías incluyen mensajes positivos sobre cómo gestionar de una mejor manera la alimentación, con un lenguaje cercano y fácilmente comprensibles para todos, la OMS, estima que un 50% de las personas no cumplen con las recomendaciones de los expertos respecto a los hábitos de vida y alimentación, lo que permite pensar en el diseño de nuevas estrategias de comunicación y divulgación de las recomendaciones. 

Las guías alimentarias (partiendo de su base científica) cumplen una función importante como parámetro para alcanzar una alimentación y estilo de vida saludable. No obstante, parece claro que algo falla en la estrategia de comunicación que las acompañas, pues el mensaje no termina de “calar” en la población. Las recomendaciones que acompañan a las guías deberían ir siempre enfocadas en términos de alimento y preparaciones y no en términos de nutrientes, lo que confunde aún más al consumidor.

En definitiva, los mensajes deberían ser más sencillos y directos, facilitando así el entendimiento de las mismas. 

Artículo escrito por:

Fundació Alícia

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