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Cuento de Navidad, de Charles Dickens

Cuento de Navidad, de Charles Dickens
23/11/2017
  • Título: Cuento de Navidad (2001)
  • Guión: Piet Kroon y Robert Llewellyn, sobre el cuento clásico de Charles Dickens
  • Dirección: Jimmy T. Murakami
  • Voces en la versión original: Simon Callow, Kate Winslet, Nicolas Cage
  • Música: Julian Nott
  • Producción: Ian Harvey
  • Género: animación familiar
  • Edad: a partir de 8 años
  • Temática: espíritu de la Navidad, solidaridad, alegría de compartir, crítica a la avaricia, crítica a las desigualdades sociales

Del clásico de Charles Dickens, Cuento de Navidad, se han hecho muchas adaptaciones. Esta versión del año 2001 que os recomendamos es de las primeras películas de animación que se han hecho.

Dirigido por el mítico director Jimmy T. Murakami, el filme arranca con unas escenas interpretadas por actores reales -uno de ellos hace el papel del mismo Charles Dickens en una escena que reproduce las conocidas narraciones que el autor hacía en público-, y que a la película introducen la historia del viejo avaro Ebenezer Scrooge, protagonista del cuento.

Scrooge es un hombre mezquino, malhumorado y despreciable que trata todas las personas con un desdén insoportable. Es un viejo que, siendo extraordinariamente rico, nunca tiene suficiente  riqueza. Siempre quiere más y más. Y basa su negocio en exprimir los ciudadanos más pobres de la ciudad que le deben dinero, dejándolos en la calle si es necesario con el fin de recuperar el dinero prestado.

Pero ni con toda la fortuna del mundo, Scrooge sería feliz. Es un hombre que no tiene nadie que le quiera porque, con los años, se ha vuelto un hombre difícil, odioso, frustrado y solitario, que casi nadie quiere tener al lado.

Sólo un hecho extraordinario haría que se diera cuenta de lo muy equivocado que está. Y esto es precisamente lo que ocurre: los Espíritus de las Navidades pasadas, presentes y futuras visitan Scrooge y le ponen ante los ojos las realidades de su vida penosa. El hombre ve con visiones nítidas como la realidad todas las veces que se ha equivocado y el mal que ha hecho a las personas que lo han querido.

Estas visiones hacen reflexionar el viejo avaro, que termina aceptando la cruda verdad: la obsesión por el dinero vuelve a las personas en seres egoístas e intratables, en déspotas incapaces de entender el dolor ajeno.

Pero gracias a la visita de los espíritus, el protagonista del Cuento de Navidad evoluciona y aprende que, aunque el dinero es importante y necesarios para vivir, también pueden convertirse en un problema si las personas no saben darles un lugar equilibrado en sus vidas.

Esta versión del Cuento de Navidad de Murakami ofrece una mirada tierna sobre el personaje de Scrooge. Otras versiones lo presentan como un viejo avaro más oscuro y siniestro. Este Scrooge más humanizado refuerza la idea de que si los adultos se esfuerzan pueden convertirse en mejores personas de lo que ellos mismos creen. Es esta fe en la esperanza que reina en el corazón de los niños la que hay que preservar.

La esperanza depositada en los demás y en nosotros mismos como gran motor para el cambio. Esta capacidad de creer que es posible subsanar los errores y aprender es fundamental preservarla en la educación de los niños. Y más cuando los temas que Dickens trata en el Cuento de Navidad son plenamente vigentes en la sociedad actual. Las desigualdades sociales, la corrupción, la falta de solidaridad y de tantos otros valores son problemas reales y presentes.

Si el horrible señor Scrooge enmienda sus errores y se transforma en una persona mejor, tenemos que poder creer que muchos otros hombres y mujeres "Scrooge" también pueden hacerlo, ¿verdad?

Educar en que el cambio es posible es educar en la esperanza. La esperanza de los niños será siempre la esperanza de los adultos también, aunque muchos lo hayan vista un poco deteriorada, con el paso de los tiempos. Pero en días de Navidad hay que creer en ello más que nunca. Es el mensaje de Dickens a Cuento de Navidad, escrito en 1843, y de plena actualidad en el siglo XXI.

Película recomendada por:

Sandra Gómez Rey. Contes de Mantega

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