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Cómo conseguir comer fuera de casa con niños de forma saludable

Familia en un restaurante
06/06/2018
Había un tiempo en que ir a comer fuera en el restaurante era algo excepcional. Sólo se hacía por necesidades de desplazamiento o en fechas señaladas como celebración. Pero con los cambios de estilos de vida, con los que cada vez se destina menos tiempo a la cocina casera, con más frecuencia se opta por comer fuera de casa.

Para la mayoría de los niños, al igual que para muchos adultos, ir a un restaurante es una fiesta. Romper la rutina, comer en un lugar diferente y poder elegir es algo emocionante y fantástico. Evidentemente es en casa donde los niños deben aprender a comer de todo y hacerlo correctamente. Pero es en el restaurante donde podrán descubrir nuevos alimentos y elaboraciones, y ensanchar los conocimientos gastronómicos que a la larga ayudarán a fomentar mejores hábitos alimentiarios.

Cuando hablamos de restauración infantil instintivamente a todos nos viene a la cabeza el plato de pasta o pizza, acompañado de carne rebozada / pollo / hamburguesa con patatas fritas, un helado de postre y todo ello acompañado de una bebida refrescante, lo que coloquialmente denominamos "menú infantil". Aunque los niños quedan bastante satisfechos con estas opciones, y por este motivo es el menú elegido más frecuentemente, nutricionalmente dejan mucho que desear: no tienen frutas, verduras, técnicas de cocción ligeras; además de limitar la posibilidad de probar cosas nuevas. De hecho, si analizamos la calidad de los menús infantiles ofrecidos en diferentes puntos de España, encontramos que un 93% no incluye legumbres en sus opciones, un 78% tampoco verdura y otro 56% ni siquiera pescado (Eroski Consumer, 2013).
 
Además de no tener ninguna capacidad educativa, escoger el menú infantil es como poner una etiqueta que diga: "comida para niños", pero también es privarlos de la oportunidad de sorprenderse y de la emoción de descubrir sabores maravillosos en momentos inesperados. Experimentar estas emociones, es algo que se está perdiendo, por lo que los padres deben dejar que sus hijos lean la carta y que decidan tranquilamente (con ayuda de los padres) qué les gustaría probar, tanto si el establecimiento es de comida tradicional autóctona de la zona, como si es de culturas diferentes (oriental, latinoamericana...). Sin embargo, el éxito de los menús infantiles radica en que son una apuesta segura para los padres, a los niños les gustan, son asequibles y evitan el riesgo de pedirles un plato del que después sólo probarán un bocado.

Para asegurar una oferta variada y equilibrada en los establecimientos de restauración, desde Fundación Alicia recomendamos consultar la "Guía para restauradores sobre los menús infantiles que toda familia debería leer" (en catalán) que representa la apuesta que hace Castell-Platja d’Aro para favorecer un entorno ciudadano y turístico favorable para las familias y procurarles, en el campo de la alimentación, información y una oferta que facilite las elecciones saludables para todos los miembros.

Aparte de echar un vistazo a la guía, a continuación proponemos una serie de consejos que te servirán de ayuda a la hora de comer fuera de casa.

¿Qué debo tener en cuenta como padre para promover una alimentación equilibrada fuera de casa?

  1. Ten en cuenta y respeta los horarios de ingesta de los niños: no sólo es importante qué comer sino también cuándo hacerlo. En este caso es recomendable adaptarse a los horarios de los más pequeños y no ir a comer demasiado tarde. De este modo, no sólo respetaremos sus horarios de ingesta, evitando que tengan mucha hambre, cansancio o mal humor, sino que también es una buena opción para evitar las horas de más afluencia de gente, por lo que el ambiente será más tranquilo y relajado.
  2. Antes de pedir, pregunta cómo es el tamaño de las raciones y, en su caso, pide medias raciones: si nos encontramos en un lugar nuevo es importante informarnos para poder visualizar las cantidades de comida que sirven y así hacer un pedido adecuado a la situación. Recuerda que los niños no necesitan comer las mismas cantidades que los adultos, por lo tanto, en algunos casos pedir medias raciones de los platos de la carta puede ser una buena opción.
  3. Evita el menú infantil y opta por compartir diferentes platos para probar un poco de todo: compartir platos hará que los niños experimenten, prueben nuevos alimentos y detecten nuevos sabores.
  4. Procura escoger aquellas preparaciones que permitan configurar un menú equilibrado: una herramienta muy sencilla y útil para equilibrar tus comidas es el concepto del plato completo. Es decir, el menú debería estar formado por alimentos ricos en hidratos de carbono (pasta, arroz, patatas, pan...), verduras (ya sean crudas o cocidas) y alimentos proteicos (carne, pescado, huevos o legumbres), todo acompañado de un postre a poder ser a base de fruta fresca.
  5. Prioriza el agua como bebida para acompañar la comida: el agua siempre debería ser la bebida prioritaria presente en medio de la mesa en todas las comidas, tanto en casa como fuera.
  6. Si sobra comida, ¡pídela para llevar! Al final de la comida, si ha quedado mucha comida deberías preguntar si existe la opción de llevártelo a casa, una muy buena estrategia para reducir el desperdicio alimentario.
Enlaces de interés:

Artículo elaborado por:

Fundació Alícia

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