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La siesta, un proceso más complicado de lo que parece

La siesta, un proceso más complicado de lo que parece
Fecha: 
04/10/2011

La siesta, ese momento de descanso para los niños y también para los padres, es un proceso más importante y complejo de lo que imaginas. Investigadores de la Universidad de Colorado han descubierto que las siestas en los niños son el resultado de una compleja combinación de factores entre los que destacan la biología individual, el desarrollo neurológico y hormonal, las expectativas culturales y dinámicas de familia.
Los investigadores creen que los más pequeños duermen la siesta porque, debido a la alta actividad de sus cerebros, su presión para dormir, es decir, su necesidad de sueño, se acumula más rápido. En general, los recién nacidos duermen durante cortos periodos de tiempo entre comidas, tanto durante el día como durante la noche. A medida que crecen, sin embargo, los bebés pasan a dormir más horas por la noche, síntoma de que el cerebro está madurando. Una vez los niños empiezan el colegio, tienden a saltarse la siesta.

La Dra. Monique LeBourgeois estudió como afecta la siesta al cortisol, una hormona que se segrega por las mañanas cuando nos despertamos. Descubrió que los niños segregan esta hormona después de cortas siestas por la mañana y la tarde, hecho que les ayuda a estar receptivos ante los estímulos diarios. Es por eso que cuando los niños se saltan la siesta, están más irritables.

A pesar de estos resultados, es necesario destacar que los estudios sobre los efectos de la siesta en la actividad de los niños se encuentran todavía en fases muy iniciales. Los expertos apenas comienzan a comprender la complejidad de este proceso.

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