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Estilos parentales, ¿cuál es el más adecuado para la educación de mi hijo?

18/11/2014

¿Alguna vez te has planteado qué tipo de educador eres? Echa un vistazo a este artículo para averiguarlo. En primer lugar, tendrás que preguntarte: "¿Qué estilo educativo utilizo?"

A continuación se describen los cuatro estilos de educación y cuáles son las consecuencias en el desarrollo del niño.

Estilos de educación

Paternalista

Muestra una actitud de sobreprotección hacia el menor, cree que le ayuda cuando hace por él las cosas. A menudo recorta la libertad cuando el menor reclama independencia. Muestra mucho cariño y poca exigencia.

Autoritario

El educador dicta cómo se deben hacer las cosas, impone normas y no acepta cuestionarlas. No concibe otra manera de hacer las cosas de manera diferente a la suya. Aplica castigos que a menudo son desproporcionados a la conducta del menor. Muestra bajo afecto y alta exigencia.

“Dejar hacer”

El educador no se implica mucho en la educación del menor. Le da completa libertad a éste para tomar sus propias decisiones. No suele recurrir al castigo como herramienta educativa y las normas son muy laxas o prácticamente inexistentes. Muestra bajo afecto y bajo nivel de exigencia de cara al menor.

Democrático

Escucha al menor en sus necesidades, adapta las exigencias según el estadio del desarrollo correspondiente, pone límites y normas, dando refuerzos positivos cuando el niño/adolescente las cumple y castigos proporcionados cuando no las respeta. Se muestra afectivo y con alto grado de exigencia.

La siguiente figura representa los cuatro estilos educativos según el grado de afecto y exigencia que implica cada uno de ellos:

En segundo lugar, si ya te identificas con un tipo de estilo, te invitamos a reflexionar un rato sobre las consecuencias de cada forma de educar, deteniéndote a observar las respuestas que generan cada estilo educativo en el desarrollo del niño/adolescente.

Consecuencias de cada uno de los estilos de educación

Paternalista

Suele provocar dependencia mutua (el hijo necesita de la figura adulta para resolver sus problemas y el adulto adquiere un compromiso eterno en el desarrollo de su hijo) revirtiendo en una falta de seguridad por parte del menor, así como miedos y probables fobias asociadas (por ejemplo miedo a los perros, fobia a las alturas...).

Impide el libre desarrollo del menor, la adquisición de competencias y habilidades para la vida adulta y la resolución de conflictos, así como es muy probable que inteligencias como la interpersonal y la intrapersonal se vean afectadas.

Autoritario

El hecho de vivir bajo el lema "sólo hay una forma de hacer bien las cosas" reduce la creatividad y la capacidad de resolución de conflictos. El pensamiento lateral, por lo tanto, se verá afectado. Los menores educados bajo este estilo educativo, durante su adultez, pueden mostrar un patrón reactivo (basándonos en terminología de programación neurolingüística) basado en acatar las normas impuestas y su autoestima y seguridad personal se verá afectada.

En caso contrario, si se convierten en meros reproductores del modelo educativo vivido, y llegan a posiciones altas en la jerarquía organizacional, pueden convertirse en jefes que difícilmente fomentan el trabajo cooperativo y en equipo, imponiendo sólo un criterio y "forma de hacer" atendiendo a una estructura totalmente piramidal ("Yo mando y vosotros obedeced"). En cualquier caso, sus habilidades para trabajar en equipo quedarán mermadas.

“Dejar hacer”

Un niño/adolescente educado bajo este estilo puede manifestar una mayor capacidad para resolver los problemas por sí mismo, siendo proactivo y resolutivo a la vez. Por otro lado, sin embargo, tendrá dificultades para integrarse en un ambiente donde haya normas y límites, como puede ser la escuela (en un primer estadio) o el trabajo (ya de adulto). La falta de afecto recibida puede mermar su inteligencia interpersonal y la falta de exigencia puede tener como consecuencia una falta de compromiso a la hora de alcanzar objetivos y terminar tareas iniciadas.

Democrático

Los hijos y alumnos educados bajo este estilo serán adultos con alta autoestima, capaces de resolver las dificultades por sí mismos ya que confían en sus capacidades. Como han sido escuchados, sabrán escuchar a los demás y, por tanto, más probablemente alcanzarán las competencias personales y comunicativas.

Como están acostumbrados a vivir en un ambiente con normas y límites más fácilmente acercarán la competencia social y ciudadana. Gozarán además del trabajo en equipo y pronto aprenderán que 1 + 1 es mayor que 2 (aprendizaje cooperativo). En términos de Inteligencia emocional, más probablemente alcanzarán altos resultados ya que se ha trabajado la empatía durante su desarrollo.

¿Qué estilo de educación debemos adoptar?

Generalmente, cada agente educativo (madre, padre, educador, tutor...) utiliza un mismo estilo educativo con su hijo o tutelado. Sin embargo, factores como los roles que adoptan dentro de la familia o el estado emocional de la persona condicionan el estilo educativo empleado en un momento determinado.

Es decir, una madre puede usar un estilo autoritario con su hijo más "obediente" ("con él me puedo imponer"). Por el contrario mostrarse más laxa (estilo "dejar hacer") cuando la otra hija es más beligerante y cuestiona las normas constantemente ("con ella no puedo, no me hace caso"). O, más bien, puede ocurrir a la inversa.

De la misma manera, el estilo que decidimos adoptar también puede variar según el contexto y la etapa del desarrollo/maduración en que se encuentre el menor.

A modo de ejemplo, un profesor puede usar un estilo diferente según el estadio de consolidación del grupo clase:

Primero, cuando el grupo no se conoce, siendo más autoritario para dirigir más las actividades y hacer los grupos de trabajo; más adelante, cuando el grupo ya se ha consolidado, utilizando un estilo democrático, en el que el mismo grupo-clase se autorregule; y, finalmente, poniendo en práctica el estilo "dejar hacer", para dar plena autonomía de trabajo en grupo, una vez es suficientemente maduro como para tomar decisiones por sí mismo. Nunca antes.

En resumen, hay que utilizar aquél estilo educativo con el que nos sentimos más cómodos -como un traje hecho a medida- para ser constantes y coherentes, pero también valorando las consecuencias futuras de nuestras respuestas.

Extrayendo sus propias conclusiones a partir de lo comentado anteriormente, ¿cuál cree que es el estilo educativo más adecuado para la educación de sus hijos? 

Artículo escrito por: 

Marta Urrios i Ruiz. Psicóloga especialista en infancia y joventud en riesgo social y autora del blog educativo: La Maleta de l'Educador 

 

 


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