¿Vuestro hijo está preparado para tener (y cuidar) una mascota?

21/12/2011

Muchos niños desean tener una mascota en su casa, pero a menudo no son conscientes de las responsabilidades que implica tener cuidado de un animal. ¿Qué hay que tener en cuenta antes de decidir tener una mascota?

En el momento de seleccionar una mascota para vuestro hijo tened en cuenta en qué fase de su desarrollo se encuentra. Si habéis decidido que el niño tenga una mascota, él comprende y está de acuerdo que tener un animal requiere unas responsabilidades y estáis seguros de que las podrá satisfacer, entonces hay que determinar qué tipo de mascota es la más adecuada.

Algunas mascotas, como los perros o los gatos, requieren una atención diaria: hay que alimentarlos, cuidarlos, limpiarlos y, en el caso de los perros, sacarlos a pasear. Otros, como los peces, las tortugas, los pájaros o los hámsteres no piden tanta atención y pueden ser una buena opción para que los niños más pequeños aprendan todo lo que comporta tener una mascota en casa. Por ejemplo, los peces de colores sólo necesitan comer cada dos o tres días y el agua hay que cambiarla periódicamente, en cambio los perros no puedes dejarlos de alimentar… ¡ni un solo día!

Es importante resaltar que algunos animales tienen un carácter más propicio para los niños más que otros. Por ejemplo, los perros como los Golden Retriever o los Beagles tienden a ser muy cariñosos con los niños, mientras que otras razas, como los Boxers, los Pitbull o los Doberman pueden ser imprevisibles. Es importante tener en cuenta las características de cada tipo de animal y cada raza antes de escoger la mascota.

También hay que tener en cuenta que algunos niños son alérgicos a algunos animales (sobre todo al pelo y a las plumas). Si vuestro hijo presenta alergias (eczemas, asma, etc.) o su familia presenta un historial de enfermedades alérgicas, hay que consultar con un experto (un pediatra o un veterinario) si tener una mascota puede resultar una fuente potencial de enfermedades para los niños. En este sentido, todos los reptiles pueden transmitir la bacteria Salmonella, que provoca graves diarreas. No obstante, si el niño sigue unas mínimas pautas de higiene (lavado de manos después de jugar con el animal y antes de comer) no tiene porqué haber ninguna complicación.

Un buen consejo es conseguir los animales en tiendas especializadas y albergues de confianza y que puedan garantizar que los animales están sanos y no presentan ningún riesgo para la salud de los niños ni para sus familiares.

Antes de llevar el animal a casa, vale la pena que los padres hablen con sus hijos sobre las necesidades de la futura mascota y sobre todo aquello relacionado con su atención. Consultar libros sobre el cuidado de mascotas puede ayudar a los niños a que sepan qué se espera de ellos. También es una buena idea visitar algún amigo, familiar o conocido que tenga una mascota para que le pueda explicar al niño qué implica tener un animal en casa.

¿Cómo hay que reaccionar si el niño pierde interés en su mascota al cabo de unas semanas o meses de su llegada?

Si el niño se ha comprometido a ser el cuidador principal pero no cumple con su palabra, quizá algún otro miembro de la familia está dispuesto a asumir la responsabilidad. Si no es así, haced saber al niño que no estáis dispuestos a poner en peligro el bienestar de la mascota a causa de su negligencia y, a no ser que cambie de opinión, hacedle saber que buscaréis otro hogar para el animal.

Fuente: Healthy Children

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