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La vitamina D: un nutriente esencial para el correcto desarrollo de tus hijos

15/04/2015

La vitamina D es un nutriente presente en ciertos alimentos que es necesario para la salud y para mantener los huesos fuertes, gracias a su absorción de calcio.

Además también aporta beneficios a los músculos, al sistema nervioso, y al sistema inmunitario.

Además, la vitamina D es muy importante para el cuerpo por muchas otras razones. Los músculos requieren esta vitamina para el movimiento. Por ejemplo, los nervios la necesitan para transmitir mensajes entre el cerebro y cada parte del cuerpo, y el sistema inmunitario emplea la vitamina D para combatir los virus y las bacterias que lo invaden. Junto con el calcio, la vitamina D ayuda a proteger a los adultos mayores contra la osteoporosis. La vitamina D se encuentra en las células de todo el cuerpo.

Fuentes de vitamina D

La mayor parte de vitamina D que precisa nuestro organismo la produce el propio cuerpo, algo que no sucede con otras vitaminas como la A, la B y la C, que sólo se pueden consumir a través de la dieta. Sin embargo, la vitamina D también se encuentra en algunos alimentos como los pescados grasos (salmón, atún, caballa), o en menor cantidad, el queso, la yema de huevo y el hígado vacuno. 

Por otro lado, existen en el mercado productos que la contienen agregada de forma artificial. Algunos productos como ciertos zumos de fruta, cereales o yogures llevan vitamina D añadida. Para saberlo debe leerse la etiqueta de los productos. 

La exposición a la luz solar permite a la piel generar vitamina D. Sin embargo, pese a la importancia del sol para la síntesis de la vitamina, es prudente limitar la exposición de la piel a la luz del sol para reducir el riesgo de cáncer de piel.

Existen, además, algunos complementos vitamínicos que cubren parcialmente esa necesidad. No obstante, antes de tomar los complementos vitamínicos debe consultarse con el facultativo, pues pueden presentar interacciones con otras medicaciones.

Grupos con especial carencia de vitamina D

  • Los lactantes, debido a que la leche materna no es rica en vitamina D. Por eso se les aconseja un complemento vitamínico, aunque empieza a ser más necesario una vez cumplido el primer año de vida.
  • Los adultos mayores, ya que la deficiencia de esta vitamina puede conllevar problemas en los huesos.
  • Las personas con piel más oscura, pues tienen menos tendencia a generarla de forma natural.
  • Personas afectadas estos trastornos: enfermedad de Crohn, celiaquía o anomalías que no permitan un adecuado control de las grasas.
  • Afectados por obesidad.

Consecuencias de la falta de vitamina D

Cuando un niño o adolescente sufre una deficiencia de vitamina D puede padecer algunos trastornos en su desarrollo, por ejemplo falta de masa ósea; o raquitismo, que hace que los huesos y cartílagos no estén lo suficientemente fuertes y padezcan algunas deformaciones. Todos estos trastornos son fácilmente diagnosticables tras un examen médico.

Otro problema recurrente puede ser la falta de calcio. Aunque se tome mucho, si no se absorbe correctamente el cuerpo no podrá beneficiarse de él, y para ello, la vitamina D es esencial. La falta de este componente también puede provocar debilidad muscular, y osteoporosis en el futuro, cuando los niños alcancen la edad madura.

Referencias bibliográficas:

Vitamina D: Hoja informativa para consumidores. National Institutes of Health. USA Government, 2011

Bachrach, L. Castro, L. C. Rogol, A. Fact Sheet: Los Niños y la Salud Ósea. Hormone Health Network, 2012

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