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Urticaria: causas más frecuentes en niños y tratamiento

27/03/2017

¿Qué es la urticaria?

La urticaria es una inflamación de la piel caracterizada por la aparición de habones, que son lesiones elevadas, de color rojizo y que producen mucho picor.

La urticaria se caracteriza porque las lesiones son evanescentes: aparecen en una localización, desaparecen al cabo de minutos o de pocas horas y aparecen en otra localización, de forma que evolucionan en forma de brotes que pueden durar días o semanas. 

¿Cuáles son sus causas más frecuentes en niños?

La urticaria se produce por la activación de unas células llamadas mastocitos y basófilos que liberan una serie de sustancias que producen este tipo de lesiones en la piel. La principal sustancia responsable es la histamina. 

Esta reacción puede ser desencadenada por múltiples causas, tales como infecciones (víricas, bacterianas o por parásitos), alergias alimentarias, fármacos (penicilinas, antiinflamatorios…), por contacto (látex, planta, pelo de animales…), estímulos físicos (roce, frío, calor), alergenos inhalados en niños alérgicos a polvo, humedad... o, menos frecuentemente, por enfermedades sistémicas (lupus, neoplasias o enfermedades de tiroides).

No obstante, es muy frecuente que después de evaluar al niño y de preguntar por sus antecedentes no se llegue a identificar la causa de la urticaria. 

¿Cómo se diagnostica y cuál es su tratamiento?

El diagnóstico de la urticaria es clínico. Es decir, que basta con la identificación de las lesiones típicas. En los casos en que un niño presente episodios repetidos de urticaria sin causa aparente, así como en aquellos casos en que la urticaria sea crónica (más de seis semanas de duración) ha de estudiarse su causa.

Los fármacos de elección para el tratamiento de la urticaria son los antihistamínicos. Como indica su nombre, son fármacos que bloquean la acción de la histamina, mejorando el picor y la inflamación.

Existen dos grupos principales de antihistamínicos:

  1. Los de primera generación son fármacos menos selectivos y, por tanto, con más efectos secundarios, como la somnolencia. Los más utilizados en la actualidad son la hidroxicina (Atarax®) y la dexclorfeniramina (Polaramine®).
  2. Los de segunda generación son medicamentos más selectivos, con menos efectos secundarios, y los más usados son la loratadina, la cetirizina (Zyrtec®), la ebastina (Ebastel®) o la desloratadina (Aerius®).

¿Qué complicaciones puede tener?

En casos graves, la urticaria puede acompañarse de angioedema o de anafilaxia:

  1. El angioedema es la inflamación de la parte más profunda de la piel, lo que se  manifiesta por inflamación de los labios, los párpados, la lengua, los pies o las manos.
  2. La anafilaxia se caracteriza porque la reacción inflamatoria es grave y produce manifestaciones respiratorias (tos, dificultad respiratoria), cardiovasculares (taquicardia, hipotensión, arritmias), digestivas (vómitos, diarrea, dolor abdominal)… que pueden poner en peligro la vida del niño.

Recuerda que ante cualquier duda sobre la salud de tu hijo siempre debes visitar al pediatra.

 

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