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"Slow parenting" y el valor del aburrimiento

04/09/2017

A menudo escuchamos a nuestros hijos repetir que "están aburridos". Lo más probable es que lo hagan en tono de queja, como si fuera una especie de grito en el que nos dijeran: "¡Ayuda! No tengo nada fascinante que hacer, y quiero que tú lo soluciones ".

Parece como si en nuestra cultura occidental, industrializada, el "no hacer" fuera un error, como si "la acción constante" fuera el único estado en el que deberíamos estar siempre, y una vez que éste se detiene, nos sentimos perdidos y entramos en pánico pensando que "estamos perdiendo el tiempo".

Si a esto le añadimos que vivimos un momento único en la historia de la infancia, en el que los padres y madres sentimos una gran presión para dar a nuestros hijos lo mejor de todo, una infancia "perfecta", es fácil imaginar la presión que la queja de nuestros hijos aburridos nos representa.

Una respuesta a esta situación extrema, consecuencia de un mundo competitivo y consumista, es empezar a redescubrir los placeres simples de la vida, que en las familias significa pasar tiempo juntos. De este giro se deriva lo que se conoce como Slow parenting o crianza lenta.

¿Qué es el Slow parenting?

Esta es una filosofía de vida y de la crianza de los hijos, que cree que más deprisa no es siempre mejor. Que las personas y los niños necesitan menos actividades programadas y más tiempo en la naturaleza, menos entretenimiento y más paz interior.

Lento, no significa hacer las cosas a una velocidad de tornillo, sino que significa hacerlas a la velocidad adecuada. Esto implica calidad por encima de cantidad, y unas conexiones humanas reales y significativas, que nos invitan a estar presentes en cada momento.

"En el momento actual en que todos estamos tan ocupados, tenemos que ser activos para hacer espacio a la familia. Como todas nuestras actividades, es necesario marcar este propósito en un calendario", dice Carrie Contey, cofundadora de Slow Family Living, una serie de clases, talleres y charlas que ayudan a las familias a encontrar maneras de frenar las cosas. "Podemos decidir que ya que estamos todos juntos los jueves por la mañana, hacemos un desayuno especial. O una noche paseamos antes de ir a dormir. Algo así puede convertirse en realmente especial para los niños que lo recordarán a medida que envejecen", añade Contey doctora en psicología prenatal y perinatal.

Aunque puede parecer complicado cambiar la manera en que hasta ahora hemos hecho las cosas, John Duffy, psicólogo clínico y autor de The Available Parent, dice que en realidad es bastante sencillo de empezar.

"Animo a los padres que dediquen un tiempo a observar a sus hijos, ya sea jugando, haciendo tareas o sencillamente merendando", dice Duffy. "Tómese un momento para mirarlos. Esta pausa sencilla, aunque sólo sea un instante, puede conducir a un cambio en el ritmo".

"Desconectar seleccionados de los aparatos electrónicos, las redes sociales y salir juntos, es también una buena manera de volver a conectar con nuestra familia", dice David Elkind, psicólogo infantil y profesor de la Tufts University. "La vida se ha vuelto más exigente con la tecnología. Salir, oler las flores, mirar las estrellas, jugar con nuestros hijos en el parque. Los niños pueden aprender mucho sobre la gente y sobre ellos mismos simplemente jugando a juegos con su familia".

Los padres, señala Contey, también obtienen beneficios de salir al aire libre. "Cuando estás dentro de casa, es realmente tentador saltar al ordenador o involucrarse en tareas domésticas. Cuando estás en la naturaleza, es un restablecimiento automático que nos ayuda a hacer un" clic "en nosotros mismos".

¿Por qué es necesario el aburrimiento?

Es importante enseñar a nuestros hijos a ver el aburrimiento no como un estado negativo, sino como una situación llena de posibilidades.

  1. El aburrimiento es el lugar de nacimiento de la creatividad, y la resolución de problemas. Solucionar el aburrimiento de los niños con una lista de ideas o intervenir organizando una actividad enseguida, es castrar sus propias capacidades de resolución de problemas e impedir que sean los autores de su propio tiempo.
  2. Evita reprimirlos cuando se quejan de que están aburridos haciéndoles la reflexión sobre cómo los niños en África no se aburren. Esto sólo crea vergüenza y no les ayuda.
  3. Fomentar simplemente el "ser". No criticar nunca a un niño por "no hacer nada", la mayoría de nosotros pasaremos nuestra vida adulta intentando aprender a no hacer nada.
  4. No elimines el aburrimiento de tu hijo. Si realmente necesita ayuda, haz un cambio menor: abre una ventana, reproduce música, o simplemente coloca un libro o puzzle en la mesa sin hacer ningún comentario.
  5. Cuando un niño está inmerso en su propia actividad, no lo interrumpas ni comentes nada. Esto socava su foco de atención y le redirige para buscar constantemente la próxima entrada sensorial, la próxima distracción. No los distraigas.
  6. Planificad menos. ¿Ir a un museo? ¿Un parque? ¿Una partida de algún juego? Genial! Que sea esta la única actividad programada del día.
  7. Cuando vayáis a un museo, o en un parque de atracciones, no hay ninguna necesidad de "verlo todo". Esto puede parecer poco probable al considerar que ya habéis pagado un dinero por las entradas. Respetad que vuestro hijo quiera hacer la foto de un dinosaurio una y otra vez. Es importante recordarnos a nosotros mismos que cada actividad tiene valor y que no tenemos prisa por "hacerlo todo".
  8. ¿Cuándo es la última vez que vuestros hijos os han visto disfrutando de vuestro tiempo? ¿O de un libro? ¿O de un poco de meditación o escuchando música? Hacedlo ante ellos.
  9. Permitid que los niños estén solos. Estar solos un rato es un lujo que los padres a menudo anhelamos. Lo que no nos damos cuenta es que los niños (incluso los más pequeños) a veces también lo desean. Confirmemos que estarán seguros, y hágamosles saber que estamos cerca de ellos, pero a menudo es conveniente alejarse de ellos y permitir que su juego y su privacidad se convierta en una manera que les permita desarrollar su propio ritmo y sus intereses. 

Acceso a las fuentes de consulta:

What is Slow-Parenting? The New York Times. [Fecha de consulta: 04/09/2017]

Slow Parenting & The Gift of Boredom. Huffpost. [Fecha de consulta: 04/09/2017]

The benefits of slow parenting. Boston Globe. [Fecha de consulta: 04/09/2017]

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