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Síndrome metabólico en la infancia. ¿Qué es el síndrome X?

23/05/2016

Se conoce como síndrome metabólico, llamado también síndrome X, a la agrupación, en una misma persona, de factores como la obesidad, hipertensión arterial, resistencia a la insulina, dislipemia (alteración de los niveles normales de grasas en sangre), tolerancia a la glucosa alterada (que incluye los diagnósticos de glucosa en ayunas alterada, la intolerancia a la glucosa y la diabetes) y otras alteraciones metabólicas.

La presencia de estos factores supone un aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en la edad adulta. 

Existe una estrecha relación, bien documentada, entre obesidad y resistencia a la insulina, de tal forma que todos los niños obesos desarrollan resistencia a la insulina, en un grado u otro.

Esta hormona es fundamental en el metabolismo de los hidratos de carbono y de los lípidos (grasas) de la sangre. A su vez, la resistencia a la insulina juega un papel central en el desarrollo del resto de factores del síndrome metabólico. No obstante, probablemente no se conocen estos mecanismos con suficiente detalle, pues no todos los niños o adultos con resistencia a la insulina desarrollan el resto de elementos que comprende el síndrome.

Dada esta asociación, la estrategia más importante para la prevención y el tratamiento del síndrome metabólico es la promoción de hábitos de vida saludables, que incluyen una alimentación sana y equilibrada, tener un estilo de vida físicamente activo (y no sólo la práctica regular de ejercicio físico), evitar el consumo de tabaco y alcohol en adolescentes y limitar el ocio pasivo (televisión, uso del ordenador o videojuegos).

Existen algunas limitaciones para el diagnóstico de síndrome metabólico en la infancia. Una de ellas, muy relevante, es la variabilidad de los valores de normalidad de los niveles en sangre de algunas hormonas (insulina) y de algunas sustancias del metabolismo de los azúcares y las grasas (colesterol, triglicéridos…). Esta variabilidad en los criterios hace que sea difícil decir con fiabilidad cuál es la frecuencia real del síndrome metabólico en la infancia.

A pesar de estas limitaciones, es indudable que la identificación precoz de los factores que definen el síndrome metabólico es fundamental para controlar su evolución.  

Así, los profesionales de atención primaria en pediatría, en las revisiones programadas de salud, juegan un papel fundamental, pues los controles de crecimiento y de tensión arterial que se hacen de forma sistemática permiten identificar los niños que presentan obesidad e hipertensión.

Así mismo, en estas revisiones es importante identificar la existencia de antecedentes familiares que han sufrido a edades tempranas (menos de 40 años) hipertensión arterial, alteraciones de los niveles de colesterol y triglicéridos, diabetes o enfermedad cardiovascular o cerebrovascular.

 

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