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Señales de alerta ante un joven que consume sustancias adictivas

01/10/2014

¿Qué consecuencias tiene el consumo de sustancias ilegales en los adolescentes? ¿Y ante que señales debemos prestar atención ante la sospecha de que un joven consume drogas?  

Un joven sufre un trastorno por uso de sustancias cuando consume ciertos tipos sustancias con frecuencia y de manera compulsiva (no sabe decir que no), por lo que afecta negativamente a su salud, o su desarrollo personal, a sus relaciones con la familia o con sus amigos, a sus estudios o su trabajo, o le ocasiona problemas económicos o legales.

Una combinación de factores (biológicos, psicológicos y sociales) pueden hacer que la persona pierda el control sobre el uso de la sustancia y sea incapaz de parar su consumo, aunque sea consciente de los perjuicios que le provoca.

¿A quién afecta?

En los últimos años el consumo de drogas ilegales entre los jóvenes ha aumentado.

Los datos muestran que prácticamente uno de cada cuatro jóvenes ha consumido alguna sustancia, sobre todo, cannabis y cocaína. No todas las personas que consumen acaban sufriendo un trastorno de adicción.

¿Qué consecuencias tienen? 

El consumo de sustancias durante la adolescencia puede tener graves consecuencias físicas, psicológicas y sociales (fracaso escolar, conflicto familiar y dificultades de relación).

El consumo de sustancias puede desencadenar un trastorno mental como la ansiedad, la depresión o la psicosis.

¿Cómo se tratan?

El tratamiento de los trastornos aditivos debe realizarlo un equipo multidisciplinario de especialistas que atiendan las complicaciones médicas, psiquiátricas, psicológicas y sociales. Este equipo aplicará el tratamiento adaptado a la persona y a la sustancia de consumo.

¿Cuáles son las señales de alarma?

Señales físicas

  • Pérdida de peso
  • Hipertensión
  • Ojos rojos
  • Irritación nasal
  • Ronquera
  • Tos crónica
  • Dolor de pecho
  • Marcas de jeringuilla
  • Lesiones 

Hábitos personales

  • Uso de gotas oculares
  • Alteración del sueño y del apetito 
  • Higiene deficiente
  • Pérdida de interés por los deportes
  • Nuevos amigos o intereses
  • Cambios en la forma de vestir
  • Nuevos intereses musicales especiales 

Rendimiento académico

  • Alteraciones de la memoria
  • Pobreza mental
  • Informes de la escuela negativos y críticos
  • No asistencia a clase
  • Falta de interés por los estudios
  • Problemas con los maestros
  • Suspensos y expulsiones

Se producen cambios emocionales y de conducta

  • Actividades de riesgo
  • Estado de ánimo muy variable
  • Depresión
  • Reacciones de pánico
  • Trastornos como alucinaciones o delirios
  • Problemas con las amistades o familia
  • Robatorios
  • Promiscuïdad
  • Problemas legales 

¿Qué hay que hacer ante una sospecha? 

Cuando tenemos la sospecha es importante actuar pronto, ya que la intervención y detección precoz evita que el trastorno se consolide o se complique con problemas asociados y también facilita la recuperación.
 
Si la persona se niega a recibir ayuda porque considera que su consumo no es perjudicial, es necesario hacerle ver los riesgos físicos, psicológicos y sociales a los que se expone y la importancia de seguir un tratamiento especializado si es necesario. Consúltalo con su pediatra o médico de familia.

Es importante recordar: 

  • El consumo de sustancias es un factor de riesgo para el correcto desarrollo intelectual, afectivo y social del adolescente.
  • Las drogas de mayor consumo son el alcohol, el tabaco, el cannabis y la cocaína.
  • No existe una modalidad única de tratamiento ya que debe adaptarse al tipo de sustancia y a la persona.
  • Es importante consultar al médico o al especialista cuando exista el presentimiento de consumo perjudicial.
  • La intervención precoz reduce el riesgo de que aparezcan problemas mentales.

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