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Sedación y analgesia con sacarosa en recién nacidos

18/01/2018

Importancia del dolor en recién nacidos y su medición

En contra de las creencias de hasta hace no demasiados años, debido a la inmadurez de su sistema nervioso los recién nacidos pueden percibir el dolor con mayor intensidad, presentar dolor ante estímulos menores y tener reacciones fisiológicas desproporcionadas, sobre todo en el caso de los recién nacidos prematuros.

Por eso el tratamiento del dolor y del malestar en los niños de esta edad en situaciones de estrés o de procedimientos dolorosos ha de ser un objetivo prioritario de todos los centros sanitarios y los profesionales que intervienen en los cuidados de salud de los recién nacidos. 

Al igual que en niños mayores, existen escalas de valoración del dolor en recién nacidos que se basan en variables objetivas, como la variación de la frecuencia cardiaca o de la saturación de oxígeno, y en aspectos del comportamiento y del gesto del recién nacido, tales como la escala CRIES o la NIPS, para recién nacidos a término, o la PIPP, esta última para prematuros. 

¿Qué es la sacarosa y qué efectos produce?

La sacarosa es un disacárido, un glúcido compuesto por fructosa y glucosa. Es el azúcar de mesa que utilizamos como edulcorante, si bien cuando se usa como analgésico en recién nacidos se administra su forma líquida y estéril, de preparación farmacéutica y a concentraciones de entre el 20 y el 25%.

Administrada por vía oral a un recién nacido produce un efecto de sedación (relajación) y analgesia (elimina o disminuye el dolor). Este efecto se atribuye a que por su sabor dulce produce en el cerebro la liberación de neurotransmisores opioides endógenos, unas moléculas que producen placer y disminuyen el dolor. 

¿En qué situaciones es efectivo y seguro su uso?

Hay que tener en cuenta que los efectos de sedación y analgesia de la sacarosa son ligeros, de forma que sólo está recomendado su uso en caso de procedimientos o técnicas que puedan producir un malestar o dolor ligero, tales como una extracción de sangre, la colocación de los pendientes, punciones lumbares o sondajes urinarios.

También es útil como sedación (relajante) para la realización de algunas pruebas de imagen, como la ecografía. En estos casos la sacarosa minimiza el estrés que produce la realización de la prueba en el recién nacido y facilita la realización e interpretación de los resultados de la misma.  

Actualmente el uso de sacarosa para la realización de estos procedimientos o técnicas molestas, estresantes o dolorosas es habitual tanto en plantas de maternidad como en servicios de neonatología, plantas de pediatría y servicios de urgencias pediátricas.

En todos estos casos en que se utiliza la sacarosa, el uso de otras medidas no farmacológicas, como mantenerlos recogidos sobre sí mismos, la estimulación táctil o la succión no nutritiva pueden ayudar a reducir el estrés y el dolor del recién nacido.  

En cuanto a efectos adversos, hasta el momento no existe notificación de reacciones derivadas de su administración. 

¿Cómo se administra?

Se administra por vía oral, ya que al efecto de la sacarosa se añade el efecto analgésico que tiene la succión en recién nacidos. La sacarosa tiene su efecto máximo aproximadamente a los dos minutos de su administración, por lo que se aconseja administrar al menos dos minutos antes de realizar el procedimiento doloroso. Su efecto es corto, de entre cinco y diez minutos.

En caso de procedimientos o situaciones repetidas puede administrase varias veces al día, cada seis u ocho horas.

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