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¿Sabías que los niños aún presentan riesgo de ahogarse al salir del agua?

21/07/2015

Uno de los factores a tener en cuenta este verano es el ahogamiento de los menores en espacios con agua, dado que cada verano fallecen 5.000 menores por este motivo.

Por fortuna, la vigilancia por parte de adultos evita muchos ahogamientos y muchos niños son rescatados del agua. No obstante, aun despues de haber sido sacado del agua existe riesgo de que el niño pueda ahogarse. 

Dos de los motivos que pueden causar el ahogamiento de los niños después de bañarse son el ahogamiento seco y el secundario. Ambos pueden producirse después de que el niño haya sido sacado del agua. Algunas de las consecuencias de estos ahogos pueden ser daños cerebrales, problemas respiratorios e incluso la muerte.

Según el pediatra Elumalai Appachi “estos son los motivos básicos por los que cada niño que cae en el agua o sufre una situación de ahogamiento debe ser trasladado inmediatamente a urgencias”. Appachi añade que “es posible que el niño se recupere si se actúa rápidamente”.

Ahogamiento seco

El Dr. Appachi define el ahogamiento seco como “el proceso en el que la laringe se contrae como protección. No se introduce nada de agua en el cuerpo pero tampoco aire”. Sin embargo, en un ahogamiento común la laringe del nadador no solo no se contrae sino que el agua se introduce hasta los pulmones.

Este fenómeno se llama laringoespasmo, es decir, una contracción de los músculos en la vía respiratoria. Cuanto más tiempo tarde en relajarse la laringe, más tardará el cuerpo en recuperar oxigeno. El pediatra Elumalai Appachi asegura que “el hecho de estar sin oxigeno aunque solo sea unos pocos minutos es muy negativo”. Los niños con dificultades respiratorias como asma o problemas de corazón están mucho más expuestos a este riesgo.

Ahogamiento secundario

El ahogamiento secundario o derivado se produce cuando el agua se introduce en los pulmones y se queda estancada. Esta acumulación de líquido en los pulmones se llama edema pulmonar, que causa dificultad para respirar o una respiración acelerada y que puede derivar en un sonido “crujiente o crepitante”. Según Elumalai Appachi, “el niño puede empezar a tener estas dificultades respiratorias una hora después”. El pediatra añade que “el ahogamiento secundario puede ser suficientemente grave como para que el niño necesite un respirador”.

Una de las recomendaciones que el Dr. Appachi hace es que como más joven sea el niño, más atención debe recibir cuando se bañe. En este sentido, los bebés o niños que empiezan a caminar se pueden llegar a ahogar con la poca agua que sus padres utilizan para bañarles.

Lo más importante para el pediatra Elumalai Appachi es que los padres “vigilen desde muy cerca a sus hijos cuando se bañen y los socorran rápidamente”. Un estudio del Hospital Sant Joan de Déu confirma este apunte, ya que una mejor vigilancia evitaría 8 de cada 10 ahogamientos en niños. Appachi asegura que “aunque los niños hayan estado sumergidos durante uno o dos minutos deben ir inmediatamente al hospital”.

Acceso al documento original:

Kids Can Drown Even After Leaving the Pool. Cleveland Clinic. Acceso Julio 2014.

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