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Reflujo vesicoureteral: causas, diagnóstico y tratamiento

12/09/2017
El reflujo vesicoureteral (RVU) es una anomalía que produce que la orina de la vejiga (el “depósito” en que se acumula hasta su eliminación) retroceda y ascienda hasta los uréteres o incluso hasta los riñones. Es más frecuente en niños que en niñas y hasta en la mitad de los casos puede afectar a los dos uréteres.
 
En la mayoría de los niños que lo padecen se debe a una anomalía en el funcionamiento del esfínter ureterovesical, una válvula que tienen los uréteres en su entrada en la vejiga y que en situaciones normales no permiten el retroceso de la orina. En otros casos se deben a anomalías de la uretra (válvulas de uretra posterior) o del funcionamiento de la vejiga, tales como la vejiga neurógena en niños con espina bífida.

¿Por qué tiene tanta importancia detectarlo?

El RVU produce un aumento de riesgo de padecer infecciones de orina de forma repetida. Éstas, junto con la dilatación de los riñones que se produce en los grados más altos de RVU, pueden producir cicatrices y la pérdida de la función de los riñones, conduciendo a una situación de insuficiencia renal crónica y necesidad de trasplante renal. 
 
Por tanto, debe descartarse en niños con infecciones de orina de repetición o en niños con una infección de orina y hermanos o padres con RVU.

¿Cómo se diagnostica y cómo se cuantifica su gravedad?

El diagnóstico de RVU se realiza mediante una prueba de imagen, llamada cistouretrografía miccional seriada (CUMS). Se realiza introduciendo, mediante una sonda vesical, un contraste en la vejiga. Cuando el niño orina se analiza si, además de eliminarse por la uretra, asciende por los uréteres. Esta prueba, además, permite evaluar su gravedad.
 
Clasificación internacional de RVU según el International Reflux Study Committee:
  • Grado I: el reflujo alcanza sólo el uréter, sin dilatarlo.
  • Grado II: el reflujo alcanza el uréter, la pelvis y los cálices renales, sin dilatarlos.
  • Grado III: el reflujo produce una ligera dilatación del uréter, la pelvis y los cálices renales.
  • Grado IV: moderada dilatación ureteropielocalicial con cierto grado de tortuosidad, manteniendo la visualización de las impresiones papilares.
  • Grado V: gran dilatación ureteropielocalicial, con gran tortuosidad, pérdida de la morfología calicial normal y de la visualización de las impresiones papilares. 
Tomado de: Escribano Subías J, Valenciano Fuentes B. Reflujo vesicoureteral. Documentos de AEPED. 2014;1:269-81

Manejo y cuidados de los niños con RVU

En primer lugar, dado que el RVU puede favorecer las infecciones de orina, es importante detectarlas y tratarlas de forma precoz para prevenir sus secuelas sobre la función de los riñones. Por tanto, se debe realizar una analítica de orina en caso de que el niño presente síntomas de infección de orina o si tiene fiebre sin otros síntomas asociados.
La prueba de elección para descartar la presencia de cicatrices en los riñones es la gammagrafía renal (DMSA).
 
En cuanto a la prevención de la infección urinaria mediante la administración de antibióticos, en general sólo está recomendada en niños con infecciones de orina de repetición o con RVU de grado severo.
 
Es importante tener en cuenta que no está aconsejada la realización periódica de cultivos de orina sin que haya síntomas de infección. Algunos niños con RVU pueden presentar bacterias en orina de forma periódica sin que éstas lleguen a producir una infección y, por tanto sin producir ningún síntoma, situación que se conoce como bacteriuria asintomática.
Respecto a la estrategia a largo plazo, hay que tener en cuenta que la mayoría de los RVU, sobre todo los de grados I y II, desaparecen de forma espontánea durante los primeros años de vida (hasta los cinco años, generalmente). Este hecho hace que, si el RVU no es severo, si no se producen episodios repetidos de infección urinaria y no existe otra enfermedad o malformación asociada, la estrategia general sea conservadora. Esto es, esperar y hacer controles para ver la evolución del RVU y, en los casos en que esté indicado, realizar prevención con antibiótico diario. 
 
En casos de RVU severo o de niños con RVU de menor grado pero son infecciones de repetición a pesar de la prevención con antibiótico se plantea el tratamiento quirúrgico. Salvo en casos de RVU severo o con malformaciones asociadas que requieran cirugía abierta, en la actualidad en la mayoría de niños con indicación quirúrgica se utiliza cirugía endoscópica, a través de la uretra. Se basan en la inyección de un material bajo la desembocadura del uréter en la vejiga, que produce un pequeño abultamiento el mismo y modifica su trayecto. Esta técnica es efectiva en muchos niños y permite evitar el tratamiento prolongado con antibióticos.

Acceso a las fuentes de consulta:

Aransay A. Tratamiento endoscópico del reflujo vesicoureteral. Anales de Pediatría Continuada. 2007;5(4):227-9.
Escribano Subías J, Valenciano Fuentes B. Reflujo vesicoureteral. Documentos de AEPED. 2014;1:269-81.
Tekgül S, Riedmiller H, Hoebeke P et al. EAU Guidelines on Vesicoureteral Reflux in Children. European Urology. 2012;62(3):534-42.

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