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Procura alimentar a tus hijos con la menor carga de tóxicos posible

31/03/2014

¿Qué impacto tienen los alimentos que consumimos en la carga de toxicidad que vamos acumulando a lo largo de los años? ¿Qué podemos hacer como consumidores para dar a nuestros hijos alimentos libres de tóxicos

La contaminación de los alimentos consiste en la presencia en éstos y otros productos relacionados, de sustancias de origen biológico o químico y riesgoso o tóxico para la salud del consumidor. 

Muchos de los contaminantes que se vierten a la atmósfera o al mar acaban integrándose en la cadena alimenticia. En ocasiones es de forma fortuita, y otras, porque en el proceso de producción, transformación, transporte o almacenaje de los alimentos se ha empleado algún pesticida o aditivo químico.

Además, la comida también puede verse afectada por polvo, agua de riego, organismos patógenos y otros elementos que es preferible evitar.

La acumulación de estas sustancias, como los metales pesados, pueden suponer, a la larga, un problema para la salud. Las consecuencias son variadas, desde nerviosismo, estrés o insomnio o problemas más graves como problemas respiratorios, efectos neurológicos o algunos tipos de cáncer. 

Más concretamente, la contaminación química alimentaria puede ser causada por:

  • La presencia de metales pesados, por lo general tóxicos, en bajas concentraciones. Los principales son plomo, arsénico, mercurio, cadmio, cobalto, estaño y manganeso.
  • Pesticidas (plaguicidas, biocidas o agrotóxicos), que son diversas sustancias químicas usadas para el control de plagas (ratas, insectos, hongos, etc.) como carbamatos, insecticidas órganoclorados, insecticidas órganofosforados, fungicidas y herbicidas, utilizados en los cultivos y algunos muy peligrosos, como el DDT.
  • Restos de medicamentos y sustancias de crecimiento aplicados a los animales, como antibióticos y hormonas.
  • Aditivos para preservar y colorear los alimentos, hoy usados intensamente en la industria alimentaria.
  • Sustancias tóxicas naturales como mico toxinas, biotoxinas y alérgenos.

Alimentos a tener en cuenta

Las frutas y las verduras son un ejemplo de alimento de consumo frecuente muy afectado por esta clase de contaminación. Por eso te recomendamos que sigas estas indicaciones:

  • Asegúrate, en la medida de lo posible, que en el proceso de producción no se han usado pesticidas no autorizados ni aditivos químicos desconocidos.
  • Observa que no tengan magulladuras ni daños externos. La superficie debe estar limpia y sana.
  • Para su transporte a casa, sepáralas bien de cualquier otro producto.
  • Conserva las frutas y las verduras en la nevera, bien separadas del resto de alimentos cocinados y crudos. Usa para ello la zona menos fría (la parte inferior).
  • Manipula siempre las frutas y verduras separadas de otros alimentos, especialmente cuando se vayan a consumir en crudo. Elimina las partes dañadas antes de la ingestión.

La higiene en la cocina es básica, no sólo para la fruta sino para cualquier otro tipo de alimento. En el caso de frutas y verduras es importante lavarlos siempre bajo el chorro del grifo, aunque vayan a ser consumidos sin piel. Si el alimento es de cáscara dura (melón, sandía, pepino, calabacín) existen cepillos específicos para su limpieza. El secado debe hacerse con papel de cocina. Además, mantén siempre las manos bien limpias antes de manipular los alimentos, así como las superficies de la cocina donde vayan a estar.

En caso de que la fruta se coma cruda con piel, o la verdura se coma cruda, es recomendable el siguiente método: sumergir el alimento 5 minutos en agua potable, con 1 cucharadita de postre de lejía (4,5 ml) por cada 3 litros de agua. Después de ello, deben aclararse con abundante agua corriente. ¡Muy importante! Si empleas este método la lejía debe estar etiquetada como “apta para la desinfección de agua de bebida”.

A continuación te ofrecemos algunos consejos para evitar los alimentos que suelen ser más ricos en sustancias químicas tóxicas:

  • No incluyas las espinacas ni las acelgas en los purés antes del primer año de vida, pues son bastante ricas en nitratos. Los niños entre 1 y 3 años no deben comerlas más de una vez al día, y no deben tomarlas si presentan infecciones bacterianas gastrointestinales.
  • No mantengas nunca a temperatura ambiente las verduras cocinadas (enteras o en puré). Consérvalas en frigorífico si se van a consumir en el mismo día o congélalas.
  • Evita el consumo de atún rojo, pez espada o tiburón si estás embarazada o tienes hijos menores de tres años, ya que pueden ser ricos en mercurio. Hasta los 12 años no es recomendable consumirlos más de una vez por semana.
  • Evita el consumo de la carne oscura del crustáceo (en la parte de la cabeza), en la medida de lo posible, ya que puede contener dosis excesivas de cadmio.

Referencias bibliográficas:

Alimentos. Hogar sin tóxicos. 2014 

Peligros químicos de la cadena alimenticia. Agència Catalana de Seguretat Alimentària, Generalitat de Catalunya. 2014 [acceso: 4-3-2014]. 

Recomendaciones para el consumidor. Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, Ministerio de Sanidad, Servicions Sociales e Igualdad, 2014

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