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Los principales trastornos oculares de los niños

08/02/2014

La miopía, el astigmatismo y la hipermetropía son problemas oculares muy comunes en nuestra sociedad que suelen diagnosticarse en la infancia. De hecho, uno de cada cinco niños en edad escolar necesita corrección visual. Tu hijo debería pasar su primer examen ocular a los 3 años, aunque es importante visitar al oculista ante la mínima sospecha.

La Academia Americana de Oftalmología insiste en que la detección y el tratamiento temprano de los problemas de visión pueden evitar la progresión de la pérdida de la vista y prevenir enfermedades. Los expertos señalan que es a los 3 años de edad cuando debería realizarse una exploración ocular del niño por primera vez, un examen que se tiene que repetir anualmente o cada dos años. ¿Cuáles son los problemas oculares que más detectan los oftalmólogos en los niños? He aquí los más frecuentes:  

  • MIOPÍA: El niño no ve correctamente los objetos que se encuentran lejos. Te darás cuenta porque los miopes suelen apretar los ojos para enfocar mejor. Si no usa gafas, tu hijo puede mostrarse más tímido y despistado, y se decantará por actividades que requieran una buena visión de cerca, como la lectura, las manualidades o pintar.
  • HIPERMETROPÍA: El niño tiene una percepción borrosa de los objetos cercanos. A causa de forzar la vista, se quejará de dolor de ojos y de cabeza, o sufrirá lagrimeo y pestañeo frecuente. Los niños hipermétropes prefieren jugar al aire libre.
  • ASTIGMATISMO: El niño percibe una visión deformada de los objetos, tanto de lejos como de cerca. Se asocia tanto a la miopía como a la hipermetropía.
  • AMBLIOPÍA (OJO VAGO): Se trata de la pérdida parcial de visión en uno de los dos ojos, y esto afecta a uno de cada cien niños en España. Aunque esta patología no puede ser corregida con lentes, se puede tratar y corregir si se detecta antes de los 7 años.
  • ESTRABISMO: Se trata de una desviación ocular que consiste en la pérdida de paralelismo de los ojos. Es decir, el niño bizquea. Cuanto antes se diagnostique, menos complicaciones comportará la corrección.

No hay que perder de vista el desarrollo visual de los niños. Aunque muchos de estos trastornos se detectan en el colegio, en el hogar también se pueden observar los primeros síntomas de tener problemas oculares.

Consulta al oftalmólogo si tu hijo:

  • Se sienta muy cerca del televisor.
  • Se queja de dolor de cabeza y de ojos cansados.
  • Escribe con la carita pegada al papel.
  • Presenta dificultades cuando lee a distancia.
  • Entrecierra los ojos para divisar algo que está lejos.
  • Pierde el interés por la lectura y los estudios.
  • Tiene dificultades para correr y sus movimientos son torpes.

A pesar de todo, muchos de los problemas oculares simples pueden corregirse con gafas. Para los niños, el uso de gafas no es algo agradable: les es difícil adaptarse a ellas, se olvidan de usarlas, no las cuidan como es debido o temen burlas de sus compañeros por su apariencia.

Aun así, es importante que animes a tu hijo a que las utilice debido a que es la única manera de corregir su defecto de visión. Elegid juntos la montura, y compradle una que se ajuste a su gusto (pasta o metal, depende de la moda del momento) y a su criterio, pero que sea fuerte, estable y todoterreno por si se le caen las gafas jugando o saltando. Los cristales orgánicos y un puente cómodo que se amolde a su nariz, todavía en crecimiento, son la mejor opción para las gafas de los niños.

¿Cuáles son las causas?

En realidad, no se sabe a ciencia cierta qué causa exactamente problemas de visión como la miopía o la hipermetropía en los niños. Las investigaciones apuntan a los factores ambientales y genéticos. De hecho, hoy en día existen 1.600 millones de miopes en el mundo, y se calcula que en 2020 aumentarán hasta los 2.500 millones. Frecuentemente se le ha atribuido un efecto perjudicial al uso prolongado y continuado de la televisión y ordenadores, aunque los estudios no han podido confirmarlo. Lo que sí está claro es que leer con poca luz o la exposición a las pantallas produce fatiga visual y, por lo tanto, conviene corregir los malos hábitos de los más pequeños.

Los estudios internacionales más recientes en oftalmología pediátrica apuntan a que las actividades al aire libre previenen la miopía en los niños predispuestos. El estudio CLEERE, de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.), concluyó que pasar dos horas diarias en espacios abiertos reduce el riesgo de desarrollar miopía desde el 60% (seis de cada diez) al 20% (dos de cada diez) en niños cuyos padres son miopes. Existen otros estudios científicos similares en California (EE.UU.), Sidney (Australia) y Singapur. Sin embargo, a día de hoy no existe ninguna medida preventiva de la miopía totalmente probada y garantizada.   

Referencias bibliográficas:

Casino, G. La actividad al aire libre previene la miopía en niños predispuestos. 20 de enero de 2009, El País [acceso: 15 de mayo de 2012] 

Visión infantil, cuidados, síntomas, miopía infantil. Educacióninfantil.com [acceso: 15 de mayo de 2012]. 

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