• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

Prevención de la hipertensión arterial en la infancia y la adolescencia

29/03/2009

El artículo describe la hipertensión arterial (HTA) como uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, aclarando que si bien hasta hace poco se consideraba que la HTA en la infancia era secundaria a una patología crónica, actualmente se ha puesto de manifiesto el aumento progresivo de la HTA primaria en la infancia. Los factores que aumentan el riesgo de desarrollar un aumento de la tensión arterial (TA), a saber: tener sobrepeso u obesidad, inactividad física, altos aportes de sal, bajos aportes de potasio (no tomar frutas ni vegetales), tabaco y diabetes. Estos factores han aumentado debido a los cambios en los hábitos de vida: aumento de la vida sedentaria, disminución de la actividad física y cambios en los patrones alimentarios.

La HTA en los niños no puede ser considerada como un simple factor de riesgo independiente de enfermedad cerebro vascular (ECV), sino que con frecuencia existe un agrupamiento de factores de riesgo asociados actuando sinérgicamente en el desarrollo de la ECV.

Se destaca la necesidad de prevenir el aumento de la TA en la infancia mediante estrategias preventivas, intentando evitar el desarrollo de HTA y ECV en la vida adulta.

En el artículo se analiza la prevalencia de HTA en la infancia y adolescencia, los criterios diagnósticos, la técnica de medición, las recomendaciones actuales de cribado y las estrategias de prevención que pueden ser llevadas a cabo desde las consultas de Atención Primaria.
Se calcula que en España la HTA afecta a unos 10 millones de adultos. Esto representa una prevalencia del 35% alcanzando el 68% en los mayores de 60 años. Este dato referido a niños y adolescentes alcanza una prevalencia del 1% al 3%, siendo responsable de más del 80% de los casos de HTA durante la adolescencia.

El perfil de niños mayores y adolescentes en los cuales se presentan niveles de presión ligeramente elevados por encima del P95, responde, entre otros, a las siguientes características: tienen una historia familiar positiva de HTA o de ECV y habitualmente presentan sobrepeso u obesidad. La HTA secundaria tiene una prevalencia de un 28% en niños.

El estudio destaca la importancia de la medición rutinaria de la TA para identificar a los niños con riesgo más alto de desarrollar HTA esencial y añade que las mediciones de TA e IMC pueden ser útiles como predictores de la TA en el adulto joven.

Después de aproximarnos a las definiciones de HTA, expone que para hablar de HTA en la infancia, tenemos que comparar la tensión arterial del paciente con unos valores de referencia. En el caso de España se establecieron unas tablas de referencia para niños de 1 a 18 años, basadas en 15 estudios realizados en niños españoles durante los años 1983 a 1987. Y posteriormente gracias al estudio RICARDIN realizado en niños de 6 a 18 años de edad en 7 CCAA, se dispone de unas tablas de referencia de TA estandarizadas.

En cuanto a la técnica de medición establece que el método de elección para la medición de la tensión arterial en niños es por método auscultatorio, excepto para neonatos y lactantes en los cuales se toma mediante aparatos automatizados. Antes de catalogar a un niño como hipertenso la TA aumentada debe ser confirmada en visitas sucesivas. Al menos 3 mediciones son necesarias, separadas entre sí.

Se recogen una serie de recomendaciones de diferentes grupos de expertos en cuanto a la toma de TA. En el caso de España se incluyen las recomendaciones del Servicio Vasco de Salud que señala la toma de TA al menos 1 vez antes de los 14 años, cada 4 ó 5 años entre los 14 y los 40 años y cada 2 años a partir de los 40, aprovechando las visitas ocasionales.

Se hace hincapié en la necesidad de recurrir a diversas medidas no farmacológicas tales como la reducción de peso, el aumento de la actividad física, la reducción de sodio y suplementos de potasio, para lograr así una influencia positiva sobre la presión sanguínea.

En cuanto a la prevención de la HTA se dice que ésta puede ser prevenida mediante la aplicación de estrategias complementarias dirigidas por una parte a la población general (estrategia poblacional) indicada para toda la población infantil y juvenil, cuyo objetivo es prevenir el desarrollo de HTA mediante una combinación de cambios en el estilo de vida: evitar la vida sedentaria, evitar el sobrepeso, aumentar la actividad física y reducir el exceso de ingesta de sal. También se habla de una estrategia individual indicada en aquellos individuos que pueden desarrollar con más probabilidad una HTA por pertenecer a grupos de alto riesgo. Se aconseja la implicación de los padres, colegios e institutos y de las instituciones de salud pública para implantar dichas estrategias.

Conclusión

El cribado de la TA en la infancia y adolescencia es una medida recomendable para la prevención de la ECV en la vida adulta, y su capacidad predictiva aumenta si se combina con una historia familiar positiva de HTA o ECV o con antecedentes personales de otros factores de riesgo asociados como obesidad, diabetes, hipercolesterolemia o hábito tabáquico en adolescentes.

El grupo PrevInfand recomienda 2 tomas de TA durante los primeros 14 años: la primera entre los 3 y los 6 años y la segunda a partir de los 11 años. Esto, además de las recomendaciones sobre cambios en el estilo de vida.

 

Referencia bibliográfica

Cortés Ricoa, O., Grupo PrevInfad/PAPPS Infancia y Adolescencia. Prevención de la hipertensión arterial en la infancia y la adolescencia. Revista Pediatría de Atención Primaria. 2008 [acceso 27 de marzo de 2009]; 10:669-97. Disponible en: http://www.pap.es/documentos/Articulos/PDF/986.pdf

Comparte