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Los niños y el calor en verano: cómo reducir el estrés por calor

23/06/2016

Los bebés y los niños pequeños son muy sensibles a los efectos del calor y rápidamente pueden estresarse por las altas temperaturas. Al no poder cuidar de sí mismos, es importante vigilarlos de cerca para evitar que puedan sufrir una insolación o que se deshidraten.

Es importante tener presente que los bebés menores de seis meses de edad deben mantenerse fuera de la luz solar directa. Su piel contiene muy poca melanina, que es el pigmento que da a la piel, cabello y ojos su color, y proporciona cierta protección contra el sol.

Los bebés de más edad también deben mantenerse fuera del sol tanto como sea posible, sobre todo en verano, cuando el sol está en su punto más fuerte.

Es recomendable aplicar un alto factor de protección solar para la piel del bebé. Muchas marcas producen específicamente cremas para los bebés y los niños pequeños con un factor de protección solar (FPS) de hasta 30+. El protector debe aplicarse de forma regular, sobre todo si el bebé está dentro y fuera del mar o piscina infantil.

Cubrid el cuerpo, los brazos y las piernas del bebé con ropa, y aseguraros de que lleve un sombrero de ala ancha o una larga aleta en la parte posterior, para protegerle la cabeza y el cuello.

Cómo detectar el estrés por calor

Los bebés y los niños pequeños pueden no mostrar signos o síntomas tempranos de los efectos del calor. Por ello es importante observar alguno de estos signos para detectar si el pequeño está sufriendo una insolación.

Los signos a observar son:

  • Mal aspecto.
  • Carácter más irritable de lo normal.
  • Tener la piel más seca y negarse a beber.
  • Disminución de pañales mojados.
  • El punto blando en la parte superior de la cabeza (fontanela) de un bebé también puede ser inferior al habitual.

La alimentación y la bebida

Los bebés y los niños pequeños no son capaces de decir que tienen sed, por lo que es importante asegurarse de que están recibiendo suficiente líquido.

Los bebés amamantados pueden necesitar tomas supletorias en un clima caluroso, pero en la mayoría de los casos no se necesitan otras bebidas. Los bebés alimentados con biberón pueden necesitar pequeñas cantidades de agua hervida fría, si detectamos que pueden tener sed.

Es ideal dar agua a los niños de forma regular a lo largo del día. Evitar las bebidas azucaradas o gaseosas.

Una idea refrescante para los niños pequeños es congelar trozos de fruta (naranja, sandía) para que puedan chupar.

Cómo mantenerlos frescos

Es importante vestir a los bebés y niños pequeños con ropa ligera que les quede suelta. Preferiblemente utilizad tejidos de algodón y evitad los sintéticos que retienen el calor y los pueden hacer sentir incómodos. Regularmente se les puede pasar una esponja con agua tibia, o probar un baño. Es conveniente no utilizar agua fresca o fría.

Elejid el lugar más fresco de la casa para los bebés o niños pequeños a la hora de dormir. Aseguraros de que el aire pueda circular alrededor del moisés o cuna (retirad los acolchados).

No dejéis los bebés durmiendo en un cochecito de niño que puede haberse calentado.

Si no tiene un ventilador o aire acondicionado se puede cubrir el bebé o el cuerpo del niño pequeño con paños húmedos fríos y colocar toallas húmedas o láminas alrededor del moisés, o de la cuna para enfriar el aire cerca de ellos. Comprueba con regularidad que no están recibiendo demasiado frío.

Si utilizáis un ventilador, vigilad de no dirigirlo directamente a la cabeza del niño o bebé. Es mejor utilizarlo para mantener el aire circulante.

Si tenéis un aire acondicionado, aseguraros que la habitación no esté demasiado fría, alrededor de 24 a 26 grados centígrados ya es suficiente. 

Salir a la calle o viajar en coche

Siempre que se pueda, evitad tener el bebé o niño pequeño en el exterior durante los períodos de calor extremo. Si hay que salir a la calle, protejed su piel del sol, manteniéndolo a la sombra o cubridlo con ropa suelta y un sombrero.

Recordad la utilización del protector solar en aquellas zonas que no están cubiertas con ropa. Recordad que los bebés pueden calentarse muy rápidamente en climas cálidos y en especial dentro de los automóviles. Sobre todo, nunca dejéis al niño solo en el coche, en pocos minutos se pueden alcanzar altas temperaturas y las consecuencias pueden ser muy graves.

Evitad viajar cuando el coche está muy caliente. Aseguraros que el bebé o el niño pequeño no recibe el sol directamente a los ojos cuando viajéis en un coche, ya que esto podría causarle un sobrecalentamiento.

La piel del bebé y del niño pequeño es muy delgada, y se puede quemar por la luz solar que entra por las ventanas del automóvil, especialmente si la piel no está cubierta. En el coche nunca se debe cubrir la sillita del bebé con una manta o toalla para hacerle sombra. Estaría impidiendo la entrada de aire, y haría que el niño se calentara.

Cuando paseéis por la calle con el bebé dentro del cochecito, protegedlo de la luz solar directa con una sombrilla.

El sarpullido

El  sarpullido es una erupción de pequeños puntitos rojos como la cabeza de un alfiler, con pequeñas ampollas. Es común que aparezca en épocas de calor, en aquellas partes de la piel que se mantienen húmedas, como son el área del pañal o bajo la barbilla.

Cremas de zinc o aceite les servirán para proteger la piel. Las mismas cremas que se utilizan para proteger el área del pañal pueden ser utilizadas bajo la barbilla. Cambia la ropa del bebé con más frecuencia, y hazle baños tibios.

Golpe de calor

El golpe de calor se produce cuando se pierde demasiado líquido corporal y la temperatura del bebé o niño comienza a subir. Puede, si es grave, causar daños a los órganos del cuerpo, pudiendo llegar a ser fatal.

Los signos de golpe de calor en bebés, niños y adultos, incluyen:

  • Aumento de la temperatura corporal. Una temperatura de 40 grados es a menudo un signo importante de golpe de calor.
  • Aumento de la sed (pero más tarde, ya que el bebé se hace más débil, y puede beber menos)
  • Un ritmo cardíaco rápido.
  • Respiración rápida (hiperventilación).
  • Pequeñas cantidades de orina y oscura.
  • Sequedad en la boca y los ojos.
  • Dolor de cabeza, calambres musculares.
  • Tener sueño o "floppy".
  • Confusión, dificultad para respirar y vómitos.
  • Coma (no despertar al tocarlos o acercándolos una llama).

Cómo actuar ante un golpe de calor:

Si el bebé o el niño pequeño tiene alguno de estos síntomas, necesita tratamiento urgente.

Mientras que los bebés y los niños que están un poco deshidratados pueden ser capaces de recuperarse con bebidas extra, en el momento en que un niño tiene signos de golpe de calor, necesitará tratamiento en un hospital u otro centro de salud.

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