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¿Es necesario comprar productos sin lactosa?

23/12/2016

Ya hace un tiempo que se comercializan productos sin lactosa, pero ha sido en los últimos años cuando se ha ampliado su oferta. Inicialmente eran utilizados por las personas diagnosticadas de intolerancia a la lactosa, pero en la actualidad se han hecho más populares entre la población. Esto ha generalizado su consumo en personas sin un diagnóstico claro de intolerancia a la lactosa, y en consecuencia en los niños. Pero, ¿por qué comprar productos sin lactosa cuando no hay una intolerancia?

¿Qué es la lactosa y dónde se puede encontrar?

La lactosa es el azúcar característico de la leche y sus derivados. Se trata de un disacárido formado por la unión de una molécula de glucosa y una molécula de galactosa.

De forma natural, se encuentra en la leche y sus derivados, en cantidad variable. Así pues, aquellos productos lácteos basados en leche fermentada, como el yogur y los quesos, tienen una menor concentración de lactosa. De modo que, un vaso de leche aporta unos 12 g de lactosa, un yogur (125 g) aporta unos 4 g de lactosa y una ración típica de queso semicurado (30 g) aporta entre 0,1 y 0,8 g de lactosa, y cuanto más curado está el queso, menos lactosa contiene, hasta ser prácticamente indetectable.

La siguiente tabla muestra las cantidades de lactosa de varios lácteos.

Alimento Contenido en (lactosa g / 100 g alimento)
Leche en polvo* 38 - 52
Leche condensada 9,5
Chocolate con leche 9,5
Helado de leche 7
Leche entera 5
Yogur natural 4,7
Crema de leche 4,5
Leche de cabra 4,1
Queso fresco 3,5
Queso seco 1 - 3,5
Mantequilla 0,7
Queso feta 0,6 - 4,2
Queso mozarella 0,1 - 3
Queso emmental 0,1
Queso camembert 0,1 - 1,8

*La leche en polvo reconstituida con agua una cantidad de lactosa similar a la leche entera.
Modificada de: Termómetro Adilac. Disponible en: http://www.lactosa.org/images/term%F2metre%20lactosa%20100gr.pdf

Además, debemos tener en cuenta que la lactosa se usa como aditivo alimentario, por lo que puede estar presente en gran variedad de alimentos de origen no lácteo.

Intolerancia a la lactosa

Es la incapacidad de digerir cantidades significativas de lactosa debido a la carencia en mayor o menor grado de una enzima denominada lactasa, que se encuentra en el intestino delgado. La carencia de lactasa intestinal condiciona la imposibilidad de que se rompa la lactosa y se pueda absorber, produciendo un cuadro clínico característico de las intolerancias a los azúcares: flatulencia, dolor abdominal, distensión y diarrea.

El diagnóstico se realiza mediante el Test de hidrógeno espirado

Tipos de intolerancia a la lactosa

Existen diferentes tipos de intolerancia a la lactosa:

  • Déficit primario o racial de lactasa: en la cual se produce una pérdida de la capacidad enzimática de la lactasa a medida que el niño crece, especialmente en determinados países y grupos poblacionales con poca tradición ganadera (Australia, Sud-este Asiático, África tropical y América del Sur). 
  • Déficit secundario de lactasa: la pérdida de la actividad enzimática se debe a un daño a nivel intestinal como en el caso de gastroenteritis agudas, diarreas crónicas o daño a nivel de la mucosa intestinal, entre otros. 
  • Déficit congénito de lactasa (con herencia de carácter autosómico): cuadro muy raro que se manifiesta en el recién nacido en forma de diarrea intratable coincidiendo con el inicio de la lactancia materna o fórmula artificial. 

Productos sin lactosa

Actualmente, se pueden encontrar gran cantidad y variedad de alimentos modificados denominados “sin lactosa”, como leche, yogures, quesos y una amplia gama de postres lácteos, siendo, estos productos, una alternativa para aquellas personas intolerantes a la lactosa.

No obstante, también debe tenerse en cuenta que la mayoría de personas intolerantes a la lactosa son capaces de digerirla en pequeñas cantidades repartidas a lo largo del día.  Es decir, puede que una persona no tolere la leche, pero sí productos como yogures normales y quesos, ya que estos contienen menores aportes de lactosa. Así pues, conocer la tolerancia individual es clave para saber si se debe eliminar completamente o parcialmente la lactosa de la dieta. Puesto que la lactosa favorece la absorción del calcio de los lácteos, es importante que en la medida de lo posible, se sigan consumiendo aquellos lácteos que son bien tolerados.

Actualmente y cada vez más, personas sin un diagnóstico clínico eliminan de la dieta la lactosa. Este tipo de modificación de la dieta puede favorecer que a la larga se tenga menor tolerancia a esta y, en algunos casos, derivar en una dieta menos variada, especialmente si se eliminan por completo los lácteos sin más.

En este sentido, no es necesario eliminar la lactosa de la dieta si no se dispone de una indicación médica. Si, por cualquier motivo, se sospecha que pueda tener algún tipo de intolerancia es muy importante acudir al médico de referencia para confirmarlo. 

Bibliografía

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