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Mitos y estereotipos sobre los hijos únicos: ¿qué hay de cierto?

16/05/2017

Durante los años setenta y ochenta era habitual que las parejas tuvieran dos o tres hijos. Si nos fijamos en la década de los cincuenta o sesenta, el número de hijos por familia se incrementaba considerablemente, y no ha sido hasta hace poco, que esta estadística ha caído drásticamente.

Determinantes económicos, laborales, inestabilidad de las relaciones de pareja o sencillamente una nueva manera de entender la idea de maternidad/paternidad, hacen que cada vez haya más familias que, en la actualidad, se decanten por el hijo único.

Según el estudio "El déficit de natalidad en Europa. La singularidad del caso español", elaborado por la Fundación La Caixa en 2013, el porcentaje de mujeres con un solo hijo es actualmente de un 27,6%, una cifra que casi cuadruplica el de la generación de mujeres nacidas en 1940, que era del 7,4%. Y sin embargo, todavía somos herederos del estereotipo del hijo único.

Los mitos y estereotipos sobre los hijos únicos

Hasta hace poco, el entorno social y familiar consideraba el hijo único como una persona extremadamente protegida, egoísta, introvertida y malcriada. Una idea que, según indican los expertos, forma parte de los mitos a los que, hasta el día de hoy, han tenido que enfrentarse aquellos que crecían sin hermanos.

El psicólogo Granville Stanley Hall escribió, a finales del s. XIX, un trabajo de investigación sobre la psique de los niños criados sin hermanos, que ha resistido a lo largo del tiempo y que consideraba el hecho de ser hijo único como una "enfermedad en sí misma."

Pero la historia también está llena de mitos que hacen referencia al hecho negativo de tener hermanos. Todos conocemos relatos bíblicos o mitológicos que se han representado a lo largo de los siglos como historias de asesinatos, celos y competencia entre hermanos (Caín y Abel)

Así pues, ¿podemos atrevernos a decir que ser hijos únicos o tener hermanos acaba determinando quiénes somos?

Ventajas de ser hijos únicos

Parece coherente pensar que tener un solo hijo es mucho más fácil para los padres, que tener dos. Esto a menudo implica que la responsabilidad de entretener al niño recae sobre los padres, pero es evidente que tener un hijo permite un entorno mucho más controlado.

El hijo único se beneficia de ser el centro de atención. No tiene que competir con nadie para obtener la dedicación de unos padres que le ofrecerán todo su tiempo. Asimismo, los hijos únicos a menudo deben adaptarse a la forma de vida de los padres, por lo que están más expuestos a presenciar conversaciones de adultos e integrarse en las rutinas de los mayores.

José Luis Carrasco, catedrático de Psiquiatría y director de la Unidad de Personalidad y Comportamiento del Hospital Ruber Juan Bravo-Grupo Quirón Salud, reconoce que "ser hijo único siempre ha estado cargado de connotaciones negativas. Actualmente sabemos, a partir de estudios e investigaciones, que los hijos únicos no presentan diferencias significativas con el resto de niños que tienen hermanos, siempre que éste haya estado en contacto, desde muy pequeño, con iguales en diferentes áreas de su vida : guardería, preescolar, familia extensa, etc.

Podemos observar niños sanos, de familias con dos hijos, que tienen estas mismas "etiquetas" o algunas dificultades a la hora de relacionarse. La clave se encuentra en la educación, las pautas parentales, los límites, las normas y el afecto recibido".

Ventajas de tener hermanos

Es bien sabido que los hermanos se pelean y siempre insisten en lo que no les gusta el uno del otro. Pero una relación entre hermanos es en realidad uno de los mejores vehículos para que los niños aprendan cómo gestionar luchas de relación y resolución de conflictos a medida que crecen.

Lo que llamamos la rivalidad entre hermanos es en realidad una oportunidad de llevarse bien con sus compañeros, explica la psicóloga Meri Wallace. Tener hermanos hace necesario aprender cómo compartir los padres, los juguetes y una habitación, todo ello lecciones de vida. A esto hay que añadir que más allá de la infancia, los hermanos también pueden ofrecer una red de apoyo importante en el futuro. Esto es particularmente importante teniendo en cuenta los recientes cambios sociales en el mundo occidental, incluyendo una tendencia hacia familias más pequeñas y mayores tasas de divorcio.

Existen pautas para educar de manera adecuada a un hijo único? 

Según el pediatra Alonso García se debe tratar de disminuir los inconvenientes y aumentar las ventajas. Por ello es recomendable:

  • Evitar la sobreprotección. Es habitual que los padres caigan en el error de proteger excesivamente a su hijo por un miedo exagerado a que al niño le pueda pasar algo, lo que les impide crecer como seres independientes. Esta actitud exagerada también puede llegar a agobiar al menor hasta el punto de que sólo actúe para contentar a sus padres, o se convierta en una persona temerosa, insegura y dependiente. Además, un menor sobreprotegido puede no desarrollar las habilidades necesarias para su desarrollo, que le impedirá tomar decisiones sin la aprobación continua de sus padres. No se trata de que los padres se desentiendan de lo que hace, pero tampoco deben protegerlo de manera exagerada, anticipándose a sus necesidades antes de que el niño pida ayuda.
  • Animarle a participar en actividades deportivas y lúdicas para que desarrolle sus habilidades, se relacione con otros niños, se divierta, compita y aprenda a relacionarse con ellos.
  • Establecer normas y obligaciones de acuerdo a su edad, para que adquiera responsabilidades y sepa dónde están los límites.
  • Valorar sus éxitos sin exagerar.
  • Compartir sus juegos para que no se sienta solo y aprenda normas sociales (esperar turno, saber ganar, perder...).
  • Aceptar y respetar sus defectos y sus errores, dejar que se equivoque de vez en cuando. A menudo los padres de un solo hijo aspiran a que este sea perfecto y deben aceptar y respetar sus defectos.

Pero como dice el doctor en psicología y pedagogía, Valentín Martínez-Otero, la personalidad del hijo único depende más de cómo es criado que al hecho de no tener hermanos. Así pues, una vez más todo dependerá de que los padres aprendan a mantener un buen equilibrio en la educación.

Acceso a las fuentes de consulta:

Only child 'syndrome': How do siblings, or a lack of them, affect your personality. Independent. [Fecha de consulta: 16/05/2017]

Viewpoint: Is it better for children to have siblings? BBC. [Fecha de consulta: 16/05/2017]

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