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Lunares de nacimiento

20/12/2016

Los lunares de nacimiento, llamados en terminología médica nevus melanocíticos congénitos, están presentes en alrededor del 1% de los recién nacidos. También se consideran nevus congénitos aquellos lunares que aparecen durante el primer año de vida.

Al igual que los lunares de aparición más tardía, se deben al acúmulo de las células que dan pigmento a la piel (melanocitos). Suelen ser redondos u ovalados y de bordes bien definidos y regulares. En lo que se refiere a su aspecto, puede ser liso o rugoso y en algunos casos pueden tener vello oscuro.

Por su tamaño, pueden dividirse en nevus pequeños (menores de 2 cm), medianos (de entre 2 y 20 cm) y gigantes. Aunque no hay un consenso claro sobre cuánto ha de medir un nevus congénito para que se considere gigante, en general se aceptan como tales aquéllos que miden más de 20 cm en cualquiera de sus ejes.

La mayoría de los nevus congénitos son pequeños o medianos. En estos casos, los estudios no indican claramente que tengan un mayor riesgo de malignización que los nevus adquiridos, y en ese caso raramente lo hacen antes de la adolescencia. Por ello, actualmente se recomienda que se haga una vigilancia periódica durante la infancia y no su extirpación precoz.

Si bien los estudios realizados al respecto no arrojan resultados concluyentes, parece que los nevus congénitos gigantes presentan mayor riesgo de malignización (melanoma). Por ello, es importante que cada niño con un nevus gigante sea valorado de forma individual por un equipo multidisciplinar. Ha de valorarse, por un lado, el riesgo de malignización y, por otro, la dificultad, los riesgos y las secuelas estéticas o funcionales de su posible extirpación, para así adoptar la estrategia de manejo más adecuada en cada caso. 

Los nevus gigantes localizados en piel de la cabeza y del cuello pueden asociarse a anomalías neurológicas por la presencia de estos acúmulos de melanocitos en el sistema nervioso central y en las meninges, las membranas que recubren el cerebro, lo que se conoce como melanosis neurocutánea. Esta anomalía puede producir retraso mental e hidrocefalia (crecimiento anormal de la cabeza del recién nacido), así como malignización, con melanomas en esta localización.

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