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Litiasis renal (“cálculos renales”) en la infancia

16/02/2018
Si bien es más frecuente que se dé en personas adultas, los niños también pueden tener litiasis renal (también conocida como cálculos renales, “piedras en el riñón”). Es importante conocer que en las últimas décadas se ha producido un incremento progresivo del número de  personas que la padece, así como un adelanto en su edad de aparición, de tal forma que en los últimos años se ha multiplicado por cinco su incidencia en la infancia. 
 
Sus causas son múltiples. En algunos casos existen alteraciones genéticas que producen una alteración del metabolismo que puede favorecer su aparición (hipercalciuria idiopática, hipocitraturia, hiperoxaluria, hiporuricosuria, cistinuria…). En estos casos suele haber antecedentes familiares de personas con cálculos renales.
 
En otros casos pueden verse favorecidas por la existencia de infecciones de orina o de malformaciones de los riñones o de la vía urinaria. No obstante, el incremento antes mencionado parece deberse a los cambios en los hábitos dietéticos que se han producido en los últimos años.
 
Por un lado, el exceso de sal, de calcio (en productos lácteos), de oxalato (presente en el chocolate y los refrescos de cola) y de proteínas de origen animal favorecen la formación de cálculos renales. Por otro lado, el descenso del consumo de nutrientes “protectores” frente a su producción, tales como las frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

¿Cómo se manifiesta en niños?

En niños mayores y adolescentes produce el cuadro típico del cólico nefrítico y su diagnóstico es más sencillo: dolor en la zona lumbar que se irradia hacia la pelvis y los genitales, dificultad para la micción, sangrado por la orina, náuseas, vómitos… 
 
En niños pequeños las manifestaciones suelen ser mucho más sutiles, tales como dolor con la micción, vómitos, dolor abdominal o sólo en forma de irritabilidad o de sangrado por la orina de forma persistente sin dolor ni otras manifestaciones aparentes.
 
En estos casos, el análisis de orina puede resultar de utilidad para el diagnóstico, teniendo en cuenta que en ocasiones puede resultar difícil diferenciar una litiasis renal de una infección de orina, tanto por sus manifestaciones como por los resultados del análisis de orina, que en ambos casos puede mostrar únicamente la presencia de sangre y de leucocitos (células inflamatorias).
 
En caso de duda, teniendo en cuenta que pueden presentarse litiasis e infección de orina en el mismo niño una como consecuencia de la otra, ha de añadirse antibiótico al tratamiento. 
 
Dado que la radiografía de abdomen no permite visualizar algunos tipos de cálculos y que expone al niño a radiación, la ecografía abdominal es la prueba de imagen de elección inicial. En algunos casos puede ser necesaria la realización de otras pruebas de imagen, tales como el Uro-TAC o la Uro-resonancia magnética. 

¿Cómo se trata?

Dado que produce un dolor intenso y que puede producir afectación del estado general y de hidratación, en niños suele requerir ingreso hospitalario para administrar fluidos intravenosos y antiinflamatorios/analgésicos. En caso de sospecha de infección de orina se añade antibiótico al tratamiento.
Los cálculos pequeños suelen expulsarse espontáneamente, con la micción. Los más grandes suelen necesitar tratamiento con litotricia (una técnica que favorece la fragmentación  del cálculo) o de cirugía.
 
En caso de producirse litiasis de repetición, o si existen antecedentes familiares, es recomendable que el niño sea valorado por un especialista en nefrología infantil.

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