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Lesión del plexo braquial en niños: causas, diagnóstico y tratamiento

09/08/2016

La mayoría de las lesiones del plexo braquial son de carácter temporal y sus síntomas desaparecen solos. En todos los casos, hay que asegurarse de la lesión está completamente curada antes de volver a hacer deporte. 

Cuando el plexo braquial se estira demasiado, se pellizca o se magulla, puede aparecer este tipo de lesiones, que afecta a los nervios de la parte superior del brazo.

Suelen cursar con ardor o quemazón en hombros y cuello, sensaciones que descienden por el brazo, hasta la mano. El dolor puede ser bastante intenso y se puede sentir como una especie de descarga eléctrica a lo largo del brazo. 

Signos de la lesión del plexo braquial

Por lo general, se siente ardor o quemazón solo en un brazo, y el dolor desaparece al cabo de uno o dos minutos. En casos excepcionales, los síntomas pueden durar horas, días o incluso más tiempo.

El dolor intenso o la pérdida de sensibilidad en ambos brazos puede ser un signo de un problema más grave, en cuyo caso, se debe llamar al médico.

Aparte de ardor y sensación de descarga eléctrica, puede haber pérdida de sensibilidad, debilidad o sensación de hormigueo y/o de calor en el área afectada.

Lo más probable es que no haga falta ir al médico porque este tipo de lesiones suele remitir rápidamente. Pero llama al médico si el ardor, la insensibilidad y/o la sensación de hormigueo duran más de cinco minutos, los síntomas desaparecen y luego vuelven a aparecer a largo de varios días, o si la lesión se asocia a dolor de cabeza, visión borrosa, pérdida de memoria, mareo o sensación de agotamiento.

Causas  

Las lesiones del plexo braquial pueden ocurrir cuando la cabeza de una persona se desplaza con fuerza hacia abajo y en la dirección opuesta a la del hombro. Esto dobla el cuello y pellizca o distiende los nervios del cuello y del hombro. Los movimientos repentinos de la cabeza hacia un lado, como las lesiones por latigazo cervical, también pueden pellizcar estos nervios. 

Los deportes de contacto, sobre todo el fútbol americano y la lucha libre, son causas habituales de impactos en la cabeza, el cuello y los hombros, que pueden generar lesiones del plexo braquial.   

Prevención 

Es imposible evitar todas las lesiones del plexo braquial, pero un niño puede hacer algunas cosas para hacerlas menos probables, como mantener los músculos del cuello y de los hombros fuertes y flexibles, hacer estiramientos suaves del cuello antes de cualquier actividad física; utilizar bien el equipo de seguridad y aprender y utiliza técnicas deportivas adecuadas. 

Tratamiento 

Lo primero que se debe hacer para tratar una lesión del plexo braquial es dejar de practicar la actividad que la ha provocado. En la mayoría de los casos, los nervios se recuperan por sí solos en cuestión de minutos.

Si la lesión dura más tiempo y requiere tratamiento, se deberá aplicar hielo o una compresa fría durante 20 minutos seguidos cada 2 a 3 horas durante el primer par de días, tomar medicamentos antiinflamatorios y conservar la movilidad muscular durante el proceso de recuperación. Conviene hacer ejercicios para mantener el cuello, los hombros, los brazos y las manos ágiles y flexibles mientras se curan los nervios.   

Las lesiones de plexo braquial mejoran con el tiempo pero, en los casos más graves, es posible que sea necesario trabajar con un fisioterapeuta o un entrenador para mantener los músculos fuertes y ágiles a lo largo del proceso de curación. 

Acceso a la fuente de consulta:

Lesión del plexo braquial (ardor o quemazón). KidsHealth. [Fecha de consulta: 08/08/2016]

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