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Leche y bebidas vegetales, ¿contienen los mismos nutrientes?

11/01/2016

Desde hace unos años han ido saliendo al mercado distintas bebidas vegetales (mal nombradas “leches vegetales”) y actualmente podemos encontrar una gran variedad.

Muchas personas suelen optar por estos productos en decadencia o sustitución de la leche. Exceptuando la bebida de arroz en niños pequeños a no ser que se declare el arsénico inorgánico en el etiquetado, está claro que dentro de una alimentación equilibrada todas pueden consumirse. Pero, ¿son iguales?  

En primer lugar, es importante dejar claro el concepto de leche, ya que en estos temas se suele utilizar de forma incorrecta. El Codex Alimentarius, define leche como “la secreción mamaria normal de animales lecheros obtenida mediante uno o más ordeños sin ningún tipo de adición o extracción, destinada al consumo en forma de leche líquida o a elaboración ulterior”.

En base a esta definición, es incorrecto hablar de leches vegetales (soja, arroz, avena), por lo que deben nombrarse bebidas vegetales. Pero, dentro de éstas, la procedente de las almendras sí que puede denominarse leche de almendra, debido a su uso tradicional. 

Una vez planteada esta aclaración, es importante hablar sobre la composición nutricional de estos productos. 

Composición nutricional de la leche

Aunque la leche más consumida en España es la leche de vaca, se consumen leche de cabra, oveja, burra y yegua. Todas ellas tienen una composición nutricional similar, aunque cada una tiene sus peculiaridades. 

La leche y sus derivados constituyen una buena fuente de proteínas, calcio, vitamina D, vitamina B12 y vitamina B2, entre otros micronutrientes.

Las proteínas de la leche son de alto valor biológico, porque aportan todos los aminoácidos esenciales. Los aminoácidos esenciales son aquellos que nuestro cuerpo no fabrica por lo que deben ser ingeridos a través de los alimentos. Además, la leche es fuente de vitamina D, que mejora la absorción de calcio, y contiene lactosa, su azúcar característico, que en cantidades elevadas favorece la absorción pasiva de este mineral. Para las personas intolerantes a este azúcar, existe la leche sin lactosa, donde este azúcar está digerido. 

A parte, la leche también contiene grasas saturadas, aunque el aporte es variable en función de si se trata de leche entera, semidesnatada o desnatada. Actualmente, existen en el mercado productos a los que se les ha retirado la grasa láctea, sustituyéndola por grasas de origen vegetal y aceites de pescado, para aumentar el aporte de grasas insaturadas. Estos productos reciben el nombre de bebidas lácteas. 

Es importante comentar que últimamente han ido saliendo afirmaciones sobre posibles efectos adversos del consumo de leche, sin tener una evidencia científica que avale su certeza. Entre otras, destaca la creencia de que el consumo de leche aumenta la mucosidad. Aún así, tal y como se comenta en el artículo “La leche de vaca en la alimentación del niño: ¿necesaria o causa de problemas?”, no existen datos científicos que relacionen directamente el consumo de leche y la aparición de mucosidad o de asma.

Composición nutricional de las bebidas vegetales

Las bebidas vegetales incluyen una gran variedad de bebidas elaboradas a partir de distintos alimentos vegetales, como legumbres (soja), cereales (arroz y avena), frutos secos (avellana y almendra), pseudocereales (quinoa) y tubérculos (horchata). Éstas suelen utilizarse en casos de alergia a las proteínas de la leche de vaca o en familias veganas, aunque cada vez se está extendiendo su uso en otras situaciones. 

Al ser de origen vegetal no contienen lactosa (azúcar de la leche) ni colesterol (presente en productos de origen animal). Por otro lado, aportan proteínas de mediano valor biológico, siendo deficitarias en algún aminoácido esencial. El contenido de calcio en estos productos es muy bajo, al igual que el de la vitamina D, que es nulo. Por este motivo, siempre se debe optar por las formas enriquecidas en estos micronutrientes.

Dentro de los compuestos de calcio autorizados para enriquecer los alimentos, algunos tienen mejor biodisponibilidad que otros. Mientras que el carbonato cálcico proporciona un calcio de absorción similar al de la leche, el fosfato tricálcico, bastante utilizado en bebidas vegetales, proporciona un calcio de menor absorción. 

Además, hay que tener en cuenta que muchas veces las bebidas vegetales tienen cantidades elevadas de azúcares, ya que éstos son añadidos para mejorar su sabor.  

Entre las bebidas vegetales, la de soja es la que tiene un mayor interés nutricional, por su contenido en proteínas, vitaminas del grupo B, por tener cantidades apreciables de hierro y calcio y por su escaso contenido en grasa saturada. Además, la bebida de soja contiene isoflavonas, que se plantean como componentes con posibles efectos beneficiosos para la salud. Ésta se obtiene al hervir granos de soja molidos en agua, pero la composición nutricional variará en función de la marca comercial. 

En cuanto a las bebidas de arroz comerciales, el Comité de Nutrición de la ESPGHAN publicó en enero un artículo en el que desaconseja el consumo de bebidas de arroz en lactantes y niños pequeños, por su contenido en arsénico. Además, numerosos estudios desaconsejan el uso de bebida de arroz en lactantes en lugar de la fórmula infantil por riesgo de desnutrición y fallo en el crecimiento. 

Así pues... ¿Leche y/o bebidas vegetales?

A partir del año de edad, no hay contraindicación para el consumo de leche entera, pero disponemos de fórmulas de continuación y crecimiento que pueden utilizarse hasta los 2 – 3 años de edad. Aún así, si por decisión personal o médica se opta por evitar la leche, es aconsejable que la alternativa a escoger sea estudiada y considerada por un pediatra. Éste decidirá, en función de la edad y la situación del niño, cuál es la opción más adecuada. 

Por norma general, las bebidas vegetales no deberían utilizarse como sustitutos de la leche si no hay ninguna contraindicación para ésta, sino que podrían plantearse como productos complementarios. Si se opta por ellas, se deberían escoger aquellas enriquecidas en calcio y vitamina D, vigilando que no lleven azúcares añadidos. Si se sigue una dieta vegana se debería optar por aquellas que además estén enriquecidas en vitamina B12, ya que este micronutriente se encuentra comprometido en este tipo de dietas. 

Artículo escrito por:
Mireia Termes
Nutricionista del Servicio de gastroenterología, hepatología y nutrición

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