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La lactancia materna en niños mayores

18/11/2017

Aunque en muchas culturas el hecho de una lactancia prolongada es cotidiano y habitual, la lactancia materna por encima del año de edad es relativamente poco frecuente en los países occidentales. Las madres que deciden continuar amamantando a sus hijos a menudo se encuentran con barreras o rechazo en la sociedad, entre los profesionales sanitarios e incluso dentro de sus propias familias.

Recomendaciones científicas sobre la lactancia materna

Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, la Asociación Española de Pediatría (AEP), la American Academy of Pediatrics (AAP) y la American Association of Family Physicians (AAFP) entre otros, recomiendan que la lactancia materna sea la única aportación de alimento hasta los 6 meses de edad, para luego complementarla con otros alimentos como mínimo hasta los 12-24 meses, pudiéndose mantener todo el tiempo que madre e hijo lo deseen.

La realidad es que no hay establecido un límite superior para finalizar la lactancia, aunque se recomienda que a partir de los 6 meses, además del pecho, se ofrezca a los lactantes una dieta variada y rica en hierro, no siendo necesarias otras fuentes de lácteos si se realizan un mínimo de 4 tomas diarias.

La lactancia en la historia

A lo largo de los siglos, y prácticamente en todo el mundo, la lactancia materna ha sido la norma hasta los 2-3 años de edad. No es hasta comienzos del siglo XX que, en los países industrializados y a raíz de la aparición y extensión del uso de los sucedáneos de leche materna y los cambios sociales, se generaliza el destete prematuro de los bebés.

Desde el punto de vista evolutivo, la lactancia materna es fundamental en el desarrollo de nuestra especie. Varios trabajos en paleofisiologia y antropología establecen que la edad del destete espontáneo en el Homo sapiens se sitúa entre los 2,5 y los 7 años.

Beneficios de un amamantamiento prolongado

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. A partir del primer año de lactancia, la cantidad de grasa en la leche aumenta en comparación con la de los primeros meses, resultando un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor. Un niño de más de un año que toma pecho obtiene aproximadamente 1/3 de sus necesidades calóricas y proteicas diarias a través de la leche materna (a veces más, sobre todo durante periodos de enfermedad), además de una cantidad muy importante de vitaminas y minerales.

Por otro lado, los niños mayores que toman pecho siguen disfrutando de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos no amamantados. Las ventajas de mantener más tiempo la lactancia materna no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete. Se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil), de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) y un mayor desarrollo intelectual. La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño.

También se han descrito numerosas ventajas para la madre que amamanta al reducirse el riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, hipertensión e infarto de miocardio.

Riesgos de un amamantamiento prolongado

No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. Tampoco se ha evidenciado la relación entre lactancia materna prolongada y malnutrición en países en desarrollo.

Se debe recomendar la alimentación exclusivamente con leche de su propia madre hasta los 6 meses. A partir de entonces introducir progresivamente nuevos alimentos, siendo la leche materna alimento principal hasta el año. A partir de los 12 meses deben alimentarse como un adulto (excepto algunos alimentos), de forma equilibrada y variada, adaptando las texturas a las habilidades del lactante y respetando las raíces culturales de cada familia.

 

Por otro lado, la lactancia durante el embarazo es posible siempre y cuando no exista amenaza de aborto o parto prematuro. La lactancia en tándem, es la lactancia de 2 o más hijos de diferentes edades al mismo tiempo, siendo posible siempre y cuando el más pequeño reciba siempre tanto como necesite.

 

La presión del rechazo social

El principal problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica. Alba Padró, asesora de Alba Lactancia Materna, considera que el cuerpo de la mujer está hipersexualizado y que el pecho femenino no se concibe en su función nutritiva. La consecuencia es que la mayoría de madres que dan pecho a sus hijos reciben mucha presión, provocando que decidan hacerlo en secreto, evitando lactar fuera de casa.

Es importante que cada familia y cada madre tome decisiones informadas. Si su deseo es continuar con la lactancia, el deber de los profesionales es apoyarlos en su decisión y darles herramientas para superar las dificultades que puedan surgir.

La asistencia a un grupo de apoyo a la lactancia y la relación con otras madres lactantes con quien compartir experiencias, pueden ser una estrategia útil para apoyar y fortalecer la decisión de amamantar por encima de los 12-24 meses.

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