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De la lactancia a los alimentos sólidos: primeros pasos

08/05/2012

Acostumbrar a un niño a nuevos alimentos sólidos es un proceso gradual que tiene lugar antes de que la lactancia finalice. A los seis meses de edad, los niños pueden empezar a probar otros alimentos, aunque la leche materna aún les provee de los nutrientes esenciales para vivir.

Aprender a asimilar la multitud de sabores, texturas y variaciones que hay en la alimentación es un proceso complejo para un niño, y por eso hay que llevarlo a cabo de forma muy gradual, sin obligar y sin perder de vista que, en principio, un bebé está bien alimentado con tan sólo la leche materna.

Los especialistas aconsejan empezar a ofrecer otros alimentos a partir de los seis meses de edad. Pero eso no significa dejar la leche materna de inmediato y, de hecho, la Asociación Norteamericana de Pediatría (AAP) aconseja continuar dando el pecho hasta que el niño cumpla un año. Para empezar, los niños tienen algunas carencias de proteínas y de algunos minerales como el hierro, de modo que es un buen comienzo ofrecerles alimentos ricos en estos componentes.

Las carnes blancas, o incluso alguna pieza de vacuno, son una buena elección para que tu hijo empiece a acostumbrarse a alimentos sólidos. Posteriormente también se le pueden ofrecer al niño cereales enriquecidos con hierro o zinc, para que así se vaya acostumbrando poco a poco a nuevas texturas y presentaciones, y además esto puede ser un factor que ayude a prevenir futuras alergias.

En general, no se aconseja ofrecer al bebé los alimentos que, estadísticamente, generan más reacciones alérgicas. Entre estos se encuentran la leche de vaca y sus derivados y los frutos secos, especialmente el cacahuete. No hay que olvidar, además, que los frutos secos pueden provocar asfixia en niños tan pequeños.

Si conseguimos que el niño se acostumbre a las nuevas texturas, podemos dar el salto hacia las frutas y las verduras. Empezaremos por aquellas que sean más fáciles de masticar, como la pera, el plátano o incluso el melocotón. Más adelante es conveniente que pruebe otros vegetales como los guisantes, la zanahoria o la patata.

Tu papel consistirá en ir detectando qué alimentos le gustan y cuáles no. Muy lentamente, verás que la demanda de pecho disminuye a medida que el niño quiere más alimentos sólidos. Ten en cuenta que algunos alimentos necesitan probarse varias veces antes de que les guste. Cuando tu hijo tome menos leche materna, elimina manualmente la sobrante del pecho, para evitar problemas como la mastitis.

Referencia bibliográfica:

Working Together: Breastfeeding and Solid Foods. Healthy Children. 

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