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Intolerancia a la lactosa en niños: causas, diagnóstico y tratamiento

07/04/2016

Los niños con intolerancia a la lactosa tienen problemas para digerir lácteos. Pero el hecho de padecer esta afección no ha de implicar tener que encontrarse mal. Generalmente basta con planificar una dieta saludable que contenga cantidades muy reducidas o nulas de lactosa.  

La gente con intolerancia a la lactosa tiene problemas para digerir la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y los derivados de la leche (o lácteos). Esta afección no implica ser alérgico a la leche, pero sí encontrarse mal después de beber leche o de comer cualquier otro alimento que contenga lactosa.                                

El cuerpo necesita digerir la lactosa para poderla utilizar como combustible. El intestino delgado suele fabricar una enzima denominada lactasa para descomponer la lactosa.                                    

La gente con intolerancia a la lactosa no fabrica suficiente lactasa en el intestino delgado. Cuando ingiere lácteos, la lactosa de los alimentos se deposita en su intestino, donde se formarán gases, provocando meteorismo, retortijones, sensación de plenitud y diarrea (heces blandas y sueltas).             

¿Quién la desarrolla y por qué?

Hay mucha gente con intolerancia a la lactosa; de hecho, una de cada 10 personas padece esta afección. 

Muchos casos de intolerancia a la lactosa son de origen genético: los genes de la persona la hacen más proclive a desarrollar esta afección durante la infancia o la adolescencia.       

La gente puede desarrollar intolerancia a la lactosa por otros motivos, debido a que algunas enfermedades del sistema digestivo pueden impedir que el intestino fabrique suficiente lactasa. Por ejemplo, las personas afectadas por una enfermedad inflamatoria intestinal (EII) u otros problemas intestinales crónicos, suelen ser intolerantes a la lactosa. La gente también puede desarrollar una intolerancia a la lactosa de carácter temporal si se medica con ciertos medicamentos o si padece una infección que cursa con diarrea.

La intolerancia a la lactosa se puede iniciar súbitamente, incluso en personas que nunca habían tenido problemas con los lácteos.

El organismo de cualquier persona empieza a fabricar menos lactosa aproximadamente a partir de los 2 años, de modo que cuanto mayor sea una persona, más probabilidades tendrá de desarrollar esta intolerancia.  

¿Cómo se manifiesta? 

Cuando una persona no tolera la lactosa, lo más probable es que su cuerpo empiece a presentar síntomas durante las dos horas posteriores a la ingesta de lácteos.

No todo el mundo reacciona al cabo de la misma cantidad de tiempo pero, cuando su organismo empiece a intentar digerir esos alimentos, normalmente empiezan a encontrarse mal, presentando síntomas como: dolor de estómago, retortijones, sensación de plenitud, gases o diarrea.                         

¿Cómo se diagnostica? 

Si crees que tu hijo podría presentar este tipo de intolerancia, deberías llevarlo al pediatra. Este le hará una exploración física y tal vez le pida que deje de ingerir lácteos durante un tiempo para comprobar si mejoran sus síntomas tras dejar los lácteos y vuelven a aparecer tras reintroducirlos.                            

Es posible que el pediatra le haga la prueba del aliento. Esta prueba consiste en medir la cantidad de hidrógeno que contiene el aire que sopla una persona. Cuando una persona no puede digerir la lactosa, las bacterias que viven en el intestino delgado utilizan esta sustancia para fabricar hidrógeno.

El pediatra pedirá a tu hijo que beba un líquido que contiene lactosa y que luego vaya soplando dentro de una bolsa o tubito cada 15 minutos. Si su aliento contiene demasiado hidrógeno, significará que no tolera la lactosa.           

¿Cómo se trata? 

Si le diagnostican una intolerancia a la lactosa a tu hijo, tu pediatra le indicará que deje de ingerir alimentos que contengan este azúcar. Un dietista o nutricionista os puede ayudar a saber qué es lo que puede y lo que no puede comer tu hijo. Va muy bien elaborar un listado de los alimentos que contienen lactosa y que tu hijo debería evitar.

Es posible que el pediatra indique a tu hijo que tome un medicamento cada vez que vaya a ingerir alimentos que contengan lactosa. Este medicamento contiene enzimas lactasa. Si se toma justo antes de ingerir alimentos con lactosa, ayuda al organismo a digerirlos mejor.  

Vivir con una intolerancia a la lactosa 

Hay personas con intolerancia a la lactosa que deben evitar todos los alimentos que contengan lactosa, pero hay otras que pueden ingerir algunos lácteos. Muchos de los afectados pueden beber leche sin lactosa y con calcio añadido.                         

Toda persona con intolerancia a la lactosa ha de planificar una dieta saludable que contenga cantidades muy reducidas o nulas de lactosa. Si tu hijo puede tomar lácteos, es mejor que se limite a los que contengan una cantidad reducida de lactosa, como los quesos viejos y curados. También le puede ayudar el hecho de ingerir alimentos que no contengan lactosa junto con otros que sí la contengan.

El yogur, que contiene cultivos bacterianos vivos es más fácil de digerir porque contiene bacterias sanas que fabrican la enzima lactasa. 

También te deberás asegurar de que tu hijo ingiere suficiente calcio, contenido en alimentos como el tofu, las verduras de hoja verde, la leche sin lactosa y los zumos o la leche de soja enriquecidos con calcio. Si tu hijo no parece ingerir suficiente cantidad de calcio, es posible que el pediatra le recete un suplemento de calcio. 

Si tu hijo ha de dejar la lactosa por completo, deberá aprender a leer siempre las etiquetas de los productos que vaya a ingerir, sobre todo de los alimentos envasados. Aparte de en la palabra “leche”, también se deberá fijar en ingredientes como la mantequilla, el queso y la nata. 

Acceso a la fuente de consulta:

Intolerancia a la lactosa. Kids'h Health. [Fecha de consulta: 15/06/2015]

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