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Infecciones de orina en la infancia: diagnóstico, tratamiento y prevención

02/05/2017

¿Qué son y qué manifestaciones producen en niños las infecciones de orina?

Se dice que alguien padece una infección de orina cuando presenta bacterias en la orina y éstas producen síntomas, tales como fiebre, dolor abdominal o con la micción, vómitos…

Es importante remarcar este último punto, pues en ocasiones algunas personas pueden tener bacterias en orina sin que produzcan ningún síntoma, lo que se conoce como bacteriuria asintomática. Esta situación, salvo en casos de mujeres embarazadas, recién nacidos o niños con enfermedades del riñón, no precisan tratamiento, a diferencia de las infecciones de orina, que sí lo precisan. 

Las manifestaciones arriba indicadas son las que presentan con más frecuencia los niños mayores y los adultos. Los recién nacidos y lactantes pueden presentar manifestaciones más discretas, y manifestarse únicamente por vómitos, diarrea, rechazo de las tomas, irritabilidad, decaimiento o estancamiento de peso. 

¿Cómo se originan las infecciones de orina?

Salvo en recién nacidos, en que es más frecuente que el riñón se infecte por bacterias a través de la sangre, en el resto de edades las infecciones de orina se originan por bacterias que colonizan (que habitan) habitualmente la zona genital.

Estos gérmenes penetran y ascienden por la uretra, el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el exterior. La infección puede afectar únicamente a la vejiga (el depósito de orina) y la uretra o, en algunos casos, ascender por los uréteres y afectar también a los riñones.

En este caso, además, suelen producir fiebre elevada, malestar general y dolor abdominal. 

¿Qué situaciones o enfermedades favorecen las infecciones de orina?

Si bien lo más frecuente es que las infecciones de orina se produzcan en personas sanas, hay algunas situaciones que pueden producir un mayor riesgo de padecerlas. 

En primer lugar, las anomalías o malformaciones que producen una retención de la orina. Algunas de ellas son congénitas, de nacimiento, como el reflujo vesicoureteral o la hidronefrosis congénita. Otras aparecen posteriormente, como la litiasis (“cálculos o piedras”).

En segundo lugar, en niños que presentan alteraciones de la función de la vejiga, como aquellos que por enfermedades neurológicas presentan vejiga neurógena. También puede ocurrir en niños con hábito retentor, que aguantan la orina.

Por último, en situaciones de inmunodeficiencia, cuando una persona “tiene bajas las defensas”, ya sea por enfermedad o por tratamiento con algunos fármacos.

¿Cómo se diagnostica una infección de orina?

La sospecha de que un niño padezca una infección de orina se basa en que presente manifestaciones sugestivas (dependiendo de la edad, según se detallaba anteriormente) y que la prueba rápida de orina (tira reactiva de orina) muestre signos de infección, tales como leucocitos o nitritos.

Los leucocitos son células inflamatorias de la sangre y las mucosas, que en casos de infección en la orina se encuentran en mayor número y son detectables. Los nitritos son productos del metabolismo de algunas bacterias, por lo que cuando están presentes en orina son un signo muy fiable de infección.

En caso de que el resultado de la tira de orina resulte dudoso puede realizarse un sedimento de orina, prueba que se realiza en laboratorios de análisis clínicos. Se centrifuga la muestra de orina y se observa al microscopio, lo que permite estimar la concentración de leucocitos e identificar la presencia de bacterias. 

La prueba definitiva que confirma o descarta el diagnóstico de infección urinaria es el cultivo de orina o urocultivo. Esta prueba, cuyo resultado tarda dos días, permite establecer el diagnóstico definitivo.

El urocultivo identifica el tipo de bacteria que produce la infección y permite realizar un análisis de a qué antibióticos es sensible o resistente, prueba que se conoce como antibiograma. 

¿Cuál es su tratamiento?

La infección de orina requiere tratamiento con antibióticos. El inicial es un tratamiento empírico, dirigido a cubrir las bacterias que producen infecciones de orina con mayor frecuencia. La evolución de los síntomas y el resultado del urocultivo determinarán si dicho tratamiento es adecuado o si precisa cambiarse, en el caso de que la bacteria detectada sea resistente al tratamiento inicial.

Otros puntos importantes del tratamiento son el tratamiento de los síntomas, sobre todo del dolor, con antiinflamatorios como el ibuprofeno, y la ingesta de líquidos abundantes, para producir orina y que esto ayude a “limpiar” de bacterias la vía urinaria. 

¿Cuál es la importancia del diagnóstico de las infecciones de orina?

La importancia de que el pediatra realice un diagnóstico certero de una infección urinaria radica en primer lugar, en establecer un tratamiento antibiótico precoz que facilite una curación temprana y la prevención de complicaciones a largo plazo, como la hipertensión arterial o la insuficiencia renal crónica. 

Además, el diagnóstico de infección urinaria en un niño menor de dos años es un signo de alarma que ha de poner en alerta a su pediatra por la posibilidad de que el niño presente alguna malformación de la vía urinaria.

Dependiendo de la edad del niño, de la localización de la infección, de la bacteria responsable y de la evolución de la enfermedad, puede ser recomendable realizar alguna prueba de imagen (ecografía) para descartar la presencia de alguna de estas anomalías. 

 

 

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