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¡Es hora de ir a dormir! No cumplir regularmente un horario de sueño tiene efectos en la salud del niño

21/02/2014

Los niños necesitan tener un ritmo constante en sus rutinas y horarios, especialmente en lo que al sueño se refiere. No descansar suficientemente tiene consecuencias en su desarrollo y su comportamiento. 

Los niños necesitan tener un horario regular en su día a día, y especialmente en lo que al sueño se refiere, tanto la rutina para ir a dormir como las horas de sueño en sí. De no descansar lo suficiente, los niños se sienten más cansados, irritados, tienen mala conducta y su rendimiento académico disminuye.  

Así lo sugiere un estudio de la revista Pediatrics, que tuvo en cuenta la opinión tanto de padres como de profesores, después de observar un grupo de alumnos de siete años con hábitos de sueño diferentes. Los niños que no tenían unos horarios bien establecidos, además, tenían más dificultades para concentrarse y para el día a día en general.

El análisis concluye que la rutina de ir a dormir tiene un impacto significativo en la conducta de los niños, y que además, este es reversible. Los expertos consideran que nunca es tarde para inculcar a los niños unos hábitos sanos para dormir las horas necesarias. Además, y de acuerdo con los resultados obtenidos, lo más importante es que la hora de ir a dormir sea cada día la misma, nunca con más de 20 minutos de diferencia entre un día y el siguiente.

Según las mismas conclusiones, los niños que hicieron un cambio y pasaron a tener un horario preestablecido mejoraron de forma significativa su conducta. Ello se pudo establecer a través de diversas estimaciones que hacían tanto profesores como padres, que al cabo de poco tiempo mejoraban su valoración. Los expertos recuerdan que, a esa edad, es conveniente que los pequeños descansen entre 9 y 10 horas diarias. También es importante que estas sean ininterrumpidas.

Según los expertos, los datos obtenidos concuerdan bien con otros estudios anteriores, y confirman que no sólo la cantidad de horas dormidas influye el rendimiento de un niño, sino también que estas formen parte de una rutina constante. Esto es particularmente importante durante los primeros años de vida, ya que según la misma investigación, de no cumplirse interfiere con el desarrollo de la conducta del niño, lo cual a largo plazo puede tener consecuencias de salud pero también en el aprendizaje de la socialización.

En el ámbito laboral actual, cumplir con esta premisa puede tener ciertas dificultades, principalmente porque los padres tienen jornadas laborales “largas y potencialmente poco sociables”. Es por ello que se sugiere también un cambio en la mentalidad general, y particularmente de la política social.

Tener un horario para dormir fijo tiene otros beneficios colaterales. Por ejemplo, puede ayudar a la familia a organizarse mejor y ofrece una oportunidad para crear una dinámica en la cual todos los miembros del hogar se sientan implicados.

Referencia bibliográfica:

Kelly, Y. Kelly, J. Sacker, A. Changes in Bedtime Schedules and Behavioral Difficulties in 7 Year Old Children. Pediatrics. 2013.

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