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Herpes zóster en niños y adolescentes: causas, síntomas y tratamiento

16/05/2017

El herpes zóster puede ser grave en las persona mayores, pero no suele afectar a los niños o adolescentes. Si un niño o adolescente lo desarrolla, lo más probable es que sea leve y que se cure solo, aunque es muy contagioso. 

¿Qué es el herpes zóster?

El herpes zóster es muy poco frecuente en los niños y adolescentes con sistemas inmunitarios sanos. Se trata de una erupción cutánea provocada por una infección de origen viral de los nervios que hay justo debajo de la piel. 

Tanto el herpes zóster como la varicela están provocados por el virus varicela-zóster. Cuando una persona contrae la varicela, el virus permanece en su sistema nervioso durante el resto de la vida. Se mantiene en estado latente, o inactivo, durante años.

En mucha gente, nunca reaparece. Pero en otra gente, se reactiva y causa el herpes zóster. Los médicos no saben con certeza por qué se reactiva el herpes zóster. Se podría deber a que el sistema inmunitario se vuelve más vulnerable conforme se envejece. Este puede ser el motivo de que el herpes zóster sea más frecuente en los adultos. 

¿Cuáles son los signos del herpes zóster?

En muchos casos, lo primero que se nota es un cosquilleo, hormigueo, dolor o picazón en el área donde luego aparecerá la erupción. El herpes zóster suele aparecer como una franja de piel irritada y con granos en un lado del pecho o de la espalda.

De todos modos, puede afectar a cualquier parte del cuerpo, incluso a la cara y cerca de los ojos. Los granos se convierten en ampollas llenas de pus que se abren y se cubren de costras al cabo de 7 a 10 días. Cuando se forman costras sobre las ampollas significa que el herpes se empieza a curar. Las costras suelen cicatrizar y se suelen caer entre 2 y 4 semanas después de que aparezca el sarpullido.

Algunas personas con herpes zóster también pueden presentar fiebre, dolor de cabeza, fatiga y dolor muscular generalizado.

Algunas personas (por lo general, las más entradas en años) tienen síntomas más graves.

La mayoría de los casos de herpes zóster se curan solos y no evolucionan a otros problemas. Muy poco frecuentemente, sobre todo en los niños y los adolescentes, el herpes zóster evoluciona a complicaciones que pueden ser graves. 

Cómo se trata 

Si crees que tu hijo podría tener un herpes zóster, llama a su médico. Si crees que lo podría tener en la cara, ponte en contacto con su médico de inmediato para evitar que la infección se le extienda a los ojos. Si tu hijo tiene el sistema inmunitario debilitado y contrae esta infección, deberá recibir atención médica de inmediato para evitar posibles complicaciones.

Los medicamentos antivirales pueden hacer que un episodio de herpes zóster se cure más deprisa y reducir el riesgo de complicaciones. Pero no todos los pacientes necesitan tomarlos. Para aliviar el dolor, los médicos pueden recetar cremas, espráis o parches para anestesiar la piel. Si tu hijo tiene picor o comezón, es posible que el médico le recomiende antihistamínicos.

Se debe mantener la zona de la erupción limpia, lavándola con agua y jabón suave. Se pueden aplicar compresas frías y húmedas sobre las ampollas varias veces al día para aliviar el dolor y el picor. 

Las personas con herpes zóster lo pueden contagiar con gran facilidad. Si tu hijo lo contrae, deberá mantener cubierta en todo momento la zona del sarpullido. Hasta que la erupción esté completamente curada, se deberá mantener alejado de bebés recién nacidos, mujeres embarazadas y cualquier persona que no se haya vacunado contra la varicela y/o cuyo sistema inmunitario esté debilitado. Se deberá quedar en casa y dejar de asistir a su centro de estudios durante un tiempo.

Acceso a la fuente de consulta:  

Herpes zóster. KidsHealth. [Fecha de consulta: 16/05/2017]

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