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Fiebre escarlatina: causas, síntomas y cómo se puede prevenir

27/01/2015

La fiebre escarlatina es una enfermedad provocada por bacterias estreptocócicas del grupo A, las cuales producen una toxina que causa la erupción rojiza característica de esta enfermedad.

Esta erupción suele aparecer en el cuello y el tórax de los niños para luego esparcirse por el resto del cuerpo

Las causas de la fiebre escarlatina

La principal causa por la que se contrae la fiebre escarlatina es por haberse infectado de las bacterias que la provocan. En la mayoría de casos, la causa principal es por haber estado en contacto con alguna persona con escarlatina.

En el caso de los niños, puede haber sido en la escuela o en alguna actividad extraescolar, jugando por el vecindario, etc.

Los síntomas de la fiebre escarlatina

La escarlatina suele manifestarse primero con fiebre y dolor de garganta, en general, después de uno o dos días de ser infectados. Aparece a continuación una erupción en el cuello y el tórax que luego se va diseminando por el resto del cuerpo. 

La erupción puede durar una semana aproximadamente y, a medida que va desapareciendo, la piel puede presentar un estado de descamación, sobre todo alrededor de las puntas de los dedos de la mano, de los dedos de los pies y en la zona de la ingle.

Otros posibles síntomas de la escarlatina son:

  1. Dolor abdominal
  2. Coloración roja intensa en los pliegues que se encuentran en la axila y la ingle
  3. Escalofríos
  4. Fiebre
  5. Malestar general
  6. Dolor de cabeza
  7. Dolores musculares
  8. Dolor de garganta
  9. Enrojecimiento e hinchazón de la lengua 
  10. Vómitos

El diagnóstico de la fiebre escarlatina

Para confirmar el diagnóstico, el médico de tu hijo le realizará diversas pruebas, entre ellas: 

  1. Examen físico
  2. Cultivo de garganta
  3. Detección rápida del antígeno, en este caso del exudado faríngeo.  

Tratar la fiebre escarlatina

En el tratamiento de la fiebre escarlatina se utilizan antibióticos para eliminar las bacterias que causan la infección de la garganta. 

Un agravamiento de la fiebre escarlatina también puede comportar problemas óseos, infección del oído, daño renal, daño hepático (es decir, en el hígado), meningitis, neumonía o sinusitis.  

Prevención

Para prevenir que tus hijos contraigan la fiebre escarlatina debes evitar que tengan contacto directo con otros niños o personas mayores que estén infectadas de la enfermedad, pues las bacterias se diseminan por el contacto directo o bien por la gotas que puede exhalar una persona infectada.

Acceso al documento original:

Fiebre escarlatina. Medline Plus. [Fecha consultada: 12/01/2015]  

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