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Los Esplais o centros juveniles, un lugar para socializarse, aprender valores y divertirse

28/10/2014

Una de las actividades a la que puedes apuntar a tus hijos fuera del horario escolar son los centros juveniles. Allí podrán compartir juegos y diversión con otros niños y aprenderán valores como la empatía, la creatividad o la cooperación . 

Jugar, reír y pasarlo bien es muy importante para el desarrollo tus hijos. De hecho, debes asegurarte de que no sólo cumplan con sus obligaciones académicas sino que también tengan ratos de ocio y juego. Una buena idea para fomentar estos momentos y garantizar que tus pequeños los viven es llevándoles a los centros juveniles, ya sea algunas tardes o los fines de semana. 

Debes saber que en estas entidades van a ganar conocimientos y experiencias que no siempre pueden aprender en la escuela. De hecho, los centros juveniles están creados con un objetivo muy distinto. Si en el colegio aprenden contenidos, en un centro juvenil aprenden actitudes y además, lo hacen de una forma muy divertida para ellos, jugando y practicando distintas actividades. 

Los beneficios de los centros juveniles

Es por eso que si no lo habías pensado antes, deberías plantearte la opción de que tus pequeños participaran, en algún momento, en las actividades que en estos centros se realizan. De ellas podrían obtener los siguientes beneficios:

  1. Crecimiento personal: estos centros tienen la intención de ayudarles a tener conciencia de ellos mismos y de su papel a lo largo de la vida. Así, los niños realizan actividades en las que asimilan valores que aplicarán cuando crezcan y que se irán incorporando a su carácter poco a poco. 
  2. Facilidad de socialización: en estas entidades tus hijos compartirán juegos con otros niños. De hecho, en ellas se fomenta en los pequeños el valor de pertenecer a un grupo o colectivo y los hábitos de convivencia. Se trata de que sean conscientes de cómo sus acciones pueden repercutir en los demás. 
  3. Mejora de su condición física: al participar en juegos que implican ejercicio físico, los pequeños desarrollan la motricidad, la fuerza, la velocidad y la coordinación de los movimientos. 
  4. Crecimiento intelectual: a través de la observación y la comprensión de situaciones complejas del entorno, del grupo y de uno mismo.
  5. Fomento de la creatividad: las actividades al aire libre hacen que la imaginación de tus hijos crezca y se sientan más liberados de modo que creen sus propias fantasías. Este es un beneficio muy importante en los niños de las generaciones actuales, a los que la televisión, consolas y ordenadores ya les dan las fantasías hechas.

De este modo, un centro juvenil no es sólo un espacio en el que los niños pueden jugar. También se trata de un lugar en el que aprenden global e integralmente, mucho más allá de los conocimientos teóricos.

Cabe añadir, además, que estos centros trabajan a favor de la inclusión, es decir, de que niños de todas las edades, sexos, razas, nacionalidades y condiciones físicas jueguen juntos y convivan intensamente en muchos momentos de diversión pero también de aprendizaje de valores.

De este modo, si quieres que tus pequeños lo pasen bien, conozcan a otros niños, aprendan valores y además, disfruten al máximo de sus ratos libres, no dudes en llevarles a un centro juvenil.

Acceso a los documentos originales:

Infants i crèxier en l’esplai. Fundació Pere Tarrés. 

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