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Enfermedad de mano, pie y boca, una infección viral común entre niños

13/03/2015

Es una infección viral común que usualmente comienza en la garganta y que cursa generalmente con la presencia de ampollas características en las manos y en los pies.

Esta enfermedad ocurre generalmente en el verano y principios del otoño y ocurre principalmente en niños menores de 10 años.

¿Qué es la enfermedad de mano, pie y boca?

La enfermedad de mano, pie y boca, es frecuente y contagiosa. Está causada por diferentes tipos de virus de la familia de los enterovirus, generalmente por virus del grupo Coxsackie. Estos virus viven en el tubo digestivo y se suelen contagiar porque las personas no se lavan bien las manos o entra en contacto con superficies contaminadas con heces.

Los niños de entre 1 y 4 años son quienes más se exponen a contraer esta enfermedad, que es frecuente en guarderías, centros de preescolar y otros lugares donde los niños comparten espacios reducidos. Se trata de una enfermedad que suele durar entre 3 y 5 días.            

Signos y síntomas 

La enfermedad de mano, pie y boca cursa con ampollas dolorosas en la garganta, la lengua, las encías, el paladar duro y/o la cara interna de las mejillas.

Las ampollas son de color rojo, con una pequeña burbuja llena de líquido en la parte superior. Se suelen pelar, dejando úlceras o llagas. Las plantas de los pies y las palmas de las manos también pueden presentar erupciones de granos rojos planos o ampollas rojas. En algunas ocasiones, se pueden formar erupciones en otras partes del cuerpo, como las nalgas y los muslos. 

Si un niño es muy pequeño y solo desarrolla úlceras dentro de la boca o de la garganta, lo más probable es que no lo sepa expresar. No obstante, el hecho de que deje de comer o de beber o de que empiece a beber con menos frecuencia de la habitual será un indicador de que algo va mal.                   

Un niño con la enfermedad de mano, boca, pie también puede:

  • Tener fiebre, dolores musculares u otros síntomas gripales.     
  • Volverse irritable o dormir más de lo habitual.   
  • Empezar a babear (porque le cuesta mucho tragar).
  • Querer beber solo líquidos frescos o fríos.

Tratamiento 

Si tu hijo está muy irritable o rechaza la comida o la bebida, deberías llevarlo al pediatra. Puesto que la enfermedad de mano, pie y boca debe seguir su curso, es posible que el pediatra recomiende que el niño se quede en casa para que se sienta más cómodo durante el proceso de recuperación.            

También le puedes administrar paracetamol o ibuprofeno para aliviarle las molestias y la irritabilidad, aparte del dolor de las úlceras o llagas de la boca y el malestar asociado a la fiebre. Pero no le des una aspirina (u otro medicamento que contenga ácido acetilsalicílico) a un niño o un adolescente porque les podría provocar una enfermedad muy poco habitual pero grave llamada síndrome de Reye.                  

A los niños que tengan problemas para tragar les puede recetar un enjuague fabricado por el farmacéutico que se aplica a toquecitos sobre las llagas para aliviar el dolor. Los alimentos fríos, como los helados y los polos, también ayudan a adormecer las zonas doloridas.           

Los niños que tengan ampollas en las manos y/o los pies deberían mantener estas áreas bien limpias y descubiertas; se deberían lavar las manos con agua tibia y jabón y secárselas a toquecitos. Si se les reventara una ampolla, deberías aplicar sobre ella un poco de pomada antibiótica para impedir que se infecte y cubrirla después con un pequeño vendaje.                         

Asegúrate de que tu hijo bebe abundante líquido para mantenerse bien hidratado. 

Cómo prevenir el contagio 

La enfermedad de mano, pie y boca es una infección contagiosa que se propaga a través del contacto con las heces, la saliva, las mucosidades de la nariz o el líquido que contienen las ampollas. No hay ninguna vacuna para prevenirla.

Se recomienda que el niño se quede en casa mientras tenga fiebre o ampollas abiertas, tanto en la piel como en la boca. Incluso después de que un niño se haya recuperado de la enfermedad, podrá seguir trasmitiendo el virus a través de las heces durante varias semanas.                   

Lavarse las manos a conciencia es la mejor protección. Recuerda a todos los miembros de la familia que se laven bien las manos y que lo hagan frecuentemente, sobre todo después de utilizar el váter o de cambiarle los pañales a un bebé y también antes de preparar la comida y/o de comerla.  

Cuándo llamar al pediatra

Llama al pediatra si tu hijo sigue estando muy irritable, no hay forma de tranquilizarlo, está muy inactivo o parece estar empeorando. También deberías llevarlo al pediatra si pareciera haberse deshidratado; en tal caso, presentaría signos como: boca seca, ojos hundidos y/o reducción de la cantidad de orina.  

Acceso al documento original:

Las infecciones. Virus Coxsackie. Kidshealth. [Fecha de consulta: 06/03/201]

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