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Efectos del ejercicio en la fibrosis quística

27/06/2017

La fibrosis quística es una enfermedad que afecta diversos sistemas dando una amplia variedad de manifestaciones clínicas y de complicaciones, por lo que la diversa afectación y el grado de la misma es el que definirá el estado del paciente. Aunque bien es cierto que la afectación respiratoria es la causante del 95% de las muertes, es este sistema el que debe ser diana fundamental del seguimiento. El ejercicio más que una ayuda, es un complemento a la terapia global del sujeto y su enfermedad.

El grado de afectación del sistema respiratorio en el paciente con fibrosis quística, limitará en mayor o menor medida el grado de actividad física. Este hecho repercutirá, en cierta medida en el desarrollo socioafectivo del niño, en función de la limitación para el juego y también en el desarrollo motor.

El ejercicio, el juego y en los casos que se pueda, el deporte, ayudará a mejorar la tolerancia al ejercicio en las agudizaciones, mejorará su condición física general, modificará y aliviará el estilo de vida en la medida que la enfermedad pueda estar controlada y la actividad pueda irse realizando.

Efectos colaterales observados en ciertos estudios pero sin una gran evidencia científica son: la mejora de la expectoración mucosa, disminución de la disnea, mejor aclimatación al calor y  una cierta variación positiva de la función pulmonar basal. Todos estos aspectos debidos en gran parte, al beneficio de un correcto seguimiento de la enfermedad y en el que el ejercicio es uno de los muchos aspecto a tener en cuenta. 

Objetivos del ejercicio en el paciente con fibrosis quística

  • Mejorar la condición física global del paciente.
  • Mejorar la condición de la musculatura respiratoria.
  • Mejorar y facilitar la expectoración.
  • Disminuir la sensación de disnea (desensibilizar la disnea).
  • Mejorar la aclimatación al calor.
  • Mejorar la calidad psicoafectiva personal y de relación.
  • Disminuir el absentismo escolar.
  • Colaborar en un cambio en un estilo de vida mejorando el ambiente familiar respecto a la enfermedad.

Actividades recomendadas

El ejercicio debe ser adaptado al nivel de condición física y características intrínsecas del niño donde el grado y afectación de la enfermedad debe establecer el trabajo a realizar entre el neumólogo, el médico del deporte y el servicio de rehabilitación y de fisioterapeutas.

Inicialmente se recomiendan actividades lúdicas deportivas donde el niño se integre en la actividad física a través del juego y del deporte lúdico. Deben ser actividades aeróbico-anaeróbicas. Algunos estudios recomiendan la natación, pero no parece ser mejor que otras actividades deportivas. 

Precauciones a tener en cuenta

  • No se debe hacer el ejercicio en periodos de descompensación.
  • Hacerlo en compañía de otros compañeros de actividad, que no deben ser enfermos por necesidad y en la medida de lo posible sean sesiones abiertas. 
  • Con monitores especializados, y bajo la supervisión del médico especialista y del equipo de fisioterapia que sigue el proceso de su enfermedad.

Recomendaciones

  • No hacer el ejercicio en periodos de reagudización.
  • Establecer un aporte nutricional adecuado a su gasto calórico, teniendo en cuenta las posibles deficiencias de malabsorción intestinal.
  • Evitar situaciones de riesgo, como hacer ejercicio en periodos de excesivo calor o humedad. En esas situaciones aportar la hidratación y el aporte mineral adecuado.

Artículo escrito por: 

Dra. Eva Ferrer-Barraquer. Médico especialista en educación física y medicina del deporte. Hospital Sant Joan de Déu Barcelona.

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