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Drogas: cómo hablar del tema con tus hijos

22/08/2017

Del mismo modo que proteges a tu hijo de enfermedades como el sarampión, puedes ayudar a "inmunizarlo" contra el consumo de drogas facilitándole datos reales sobre ellas antes de que se encuentre en situaciones peligrosas. Empieza haciendo del hecho de conversar con tu hijo una parte regular del día a día.

Cuando los niños no se sienten cómodos hablando con sus padres, buscan las respuestas en otras fuentes, incluso aunque no sean fiables. Y los niños que no están bien informados se exponen mucho más a participar en comportamientos inseguros y a experimentar con las drogas.

Tú eres  un modelo de rol para tu hijo, y tu forma de enfocar el consumo del alcohol, el tabaco y las drogas puede influir considerablemente en lo que piensa tu hijo. 

Etapa preescolar hasta los 7 años

Trata de sacar el tema de las drogas, hablando con tu hijo sobre lo perjudiciales que pueden ser para la salud. Mantén un tono tranquilo en la conversación y utiliza términos que tu hijo pueda entender. Sé específico sobre los efectos de las drogas: cómo hacen sentir a la gente, el riesgo de la sobredosis y sus efectos nocivos a largo plazo. 

Entre los 8 y los 12 años

Puedes iniciar conversaciones con él preguntándole qué opina sobre las drogas. Si le haces preguntas abiertas y sin emitir juicios de valor, es mucho más probable que recibas respuestas sinceras. Demuéstrale que lo estás escuchando y que prestas toda tu atención a sus dudas y preguntas.

Que un niño empiece a hablar con sus padres en esta etapa ayuda a mantener la puerta abierta cuando crezca y se sienta más inclinado a compartir sus opiniones y sentimientos con sus padres.

Entre los 13 y los 17 años

Conversa con tu hijo no solo para entender sus opiniones y sentimientos, sino también para hablarle sobre los peligros de conducir bajo los efectos de las drogas o el alcohol. Háblale sobre cuestiones legales, como pagar multas o ir a la cárcel, y sobre la posibilidad de que él mismo u otras personas acaben muertos o gravemente heridos.

Considera la posibilidad de hacer un contrato por escrito o verbal sobre las normas para salir o para conducir. Por ejemplo, puedes prometer a tu hijo que lo recogerás a cualquier hora (¡incluso a las 2 de la madrugada!), si él te llama porque la persona encargada de conducir ha estado bebiendo alcohol o consumiendo drogas.

La importancia de sentar bien las bases

Ningún padre, ningún hijo ni ninguna familia son inmunes a los efectos de las drogas. Cualquier niño puede acabar teniendo problemas con las drogas, hasta aquellos que han hecho un esfuerzo por evitarlas y que han recibido una guía adecuada procedente de sus padres.

Algunos niños tienen más probabilidades de consumir drogas que otros. Aquellos que tienen amigos que consumen drogas son más proclives a probarlas y los que se sienten socialmente aislados también se pueden refugiar en ellas. Por eso es importante que conozcas a los amigos de tu hijo y a sus padres. Presta atención a cómo se siente tu hijo y hazle saber que estás ahí, deseoso de escucharlo sin juzgarlo. 

Un ambiente familiar acogedor, cálido y abierto, donde los hijos pueden hablar sobre sus sentimientos, donde se elogian sus logros y donde se alimenta su autoestima, favorece que los niños compartan sus dudas y preocupaciones. Recuerda: cuando a un niño se le censura en su propia casa, va a otro lugar a buscar apoyo y respuestas a sus preguntas.

Acceso a la fuente de consulta:

Talking to your kids about drugs. KidsHealth. [Fecha de consulta: 22/08/2017] 

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