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Dolores de crecimiento en niños: por qué se producen y cómo tratarlos

15/12/2015

¿Qué son los dolores de crecimiento?

Los llamados “dolores de crecimiento” son aquellos que tienen su origen en el aparato locomotor de los niños como consecuencia del crecimiento normal de los huesos y los músculos.

Es decir, son dolores no producidos por un traumatismo y no relacionados con ninguna enfermedad ni trastorno del desarrollo y, por tanto, benignos. Por tanto, es importante diferenciar los “dolores de crecimiento” de otras causas de dolor producidas por trastornos del crecimiento esquelético durante la infancia (osteocondrosis).

Son dolores muy frecuentes, que afectan hasta el 40% de la población infantil, según algunos estudios, en algún momento de su crecimiento. Suelen ser intermitentes durante la infancia, con dos rangos de edad en que son más frecuentes: en niños entre tres y siete años y durante la adolescencia. 

¿Cómo son los dolores de crecimiento?

Típicamente, suelen ser dolores que aparecen a última hora de la tarde o durante la noche y que los niños refieren de forma difusa en los muslos, en las piernas (tanto en las espinillas como en la zona de los gemelos) o en el hueco de detrás de la rodilla. En ocasiones también puede afectar a los miembros superiores, pero es mucho menos frecuente. Aunque suelen presentar dolor en ambos miembros simultáneamente, no tiene por qué ser simétrico. Es decir, que puede referir dolor en el muslo de un lado y en los gemelos del lado contrario. De forma característica, suelen aparecer con mayor frecuencia los días que han realizado actividad física intensa.

Su intensidad es muy variable. Generalmente es un dolor ligero pero en ocasiones pueden referirlo como muy intenso e incluso despertarles durante la noche. Suelen durar poco tiempo, de forma que mejoran durante la noche y desaparecen a la mañana siguiente. 

¿Cómo tratarlos?

El tratamiento depende de la intensidad del dolor. Los dolores leves pueden tratarse mediante la aplicación de calor local suave y el masaje de la zona en que refieren el dolor. En ocasiones, si el dolor es más intenso o persiste en los días siguientes y dificulta el descanso nocturno, puede tratarse con paracetamol o antiinflamatorios (ibuprofeno) por vía oral a las dosis habituales. 

¿Cuál es su evolución normal durante la infancia?

A la larga, suelen evolucionar en forma de brotes, por lo que es frecuente que presenten el dolor varias noches consecutivas y que posteriormente desaparezca y el niño esté sin dolor durante semanas o meses hasta el siguiente brote de dolor. En todos los casos, los dolores desaparecen con el paso de los años, al finalizar el crecimiento.

En contra de lo que indica su nombre, no parecen estar producidos por el cierre del cartílago de crecimiento ni su presencia o intensidad están relacionadas con la velocidad de crecimiento del niño en ese momento.

Si las características del dolor son sugestivas y no existen manifestaciones de que se trate de ninguna enfermedad, no está indicado realizar ninguna prueba complementaria, tales como radiografías o analíticas de sangre. 

¿Cuándo consultar con el pediatra?

En ningún caso los dolores de crecimiento producen manifestaciones externas como aumento de volumen, coloración rojiza de la piel, sensibilidad a la palpación, cojera, debilidad o fiebre.

La presencia de cualquiera de estas manifestaciones o la ausencia de mejoría del dolor en pocos días han de considerarse como signos de alarma para consultar con su pediatra.

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