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Displasia o enfermedad de la cadera en desarrollo

18/05/2018

¿Qué es la enfermedad de la cadera en desarrollo?

La enfermedad o displasia de la cadera en desarrollo (DDC) es una alteración del desarrollo normal de la cadera de los niños. Afecta entre un tres y un cuatro por mil de los recién nacidos y, si no se detecta y no se trata en los primeros meses de vida, puede producir secuelas graves en el desarrollo de la misma.

En algo más de la mitad de los casos la DDC afecta a la cadera izquierda, y en una cuarta parte a ambas caderas. Es más frecuente en niñas que en niños.

¿Cuáles son sus causas?

No tiene una causa única conocida, por lo que es importante conocer y detectar los factores de riesgo de padecerla. Por un lado, se sospecha de la existencia de un factor de predisposición genética, pues es más frecuente si existen antecedentes familiares de DDC. Por otra parte, existen factores mecánicos durante la gestación que aumentan el riesgo de DDC:

  • Madre primigesta (primer embarazo)
  • Presentación podálica
  • Oligoamnios (la disminución del líquido amniótico durante el embarazo)
  • Malformaciones del útero
  • Manifestaciones de que el feto ha presentado compresión o falta de espacio en el útero durante la gestación, tales como la tortícolis muscular congénita o las deformidades de los pies.

Respecto a los factores externos durante los primeros meses de vida, algunas posturas forzadas y la inmovilidad de las caderas pueden favorecer la aparición de la DDC. Así, la DDC es más frecuente en algunas culturas indígenas en que es costumbre enrollar al recién nacido, de forma que las piernas se mantienen estiradas, juntas e inmóviles durante un largo tiempo.

Por el contrario, no se ha descrito ninguna relación entre el uso de las mochilas portabebés actuales, que mantienen las piernas separadas y permiten la movilidad de las caderas, y una mayor frecuencia de DDC.

¿Cómo se detecta la enfermedad de la cadera en desarrollo?

En el recién nacido la exploración de las caderas se realiza de forma sistemática durante las revisiones al nacimiento y al alta del hospital, así como en la primera revisión que realiza el pediatra en su centro de atención primaria en las primeras semanas de vida. En estas revisiones se comprueba si la cadera está en su posición correcta y si se sale de la misma mediante una sencilla maniobra (maniobras de Ortolani y Barlow).

No obstante, la DDC puede no ser manifiesta al nacimiento y desarrollarse a lo largo del primer año de vida. Por eso es importante la reevaluación de las caderas en las revisiones de salud que realiza el pediatra en los centros de atención primaria.

En el caso de que el lactante presente una DDC el miembro afecto es más corto que el sano, lo que puede detectarse mediante algunas maniobras de exploración. En el lactante es importante explorar las caderas con el niño tumbado boca arriba. Si en esta postura doblamos sus caderas y sus rodillas, manteniéndolas juntas, ambas rodillas han de estar a la misma altura. Si se observa una diferencia llamativa entre una y otra indica que existe una diferencia en la longitud de los miembros. Del mismo modo, esta diferencia hace que los pliegues que existen en la raíz de los muslos, por debajo de las ingles por delante o de los glúteos por detrás, no sean simétricos.

Otro signo de alarma de DDC es la limitación de la abducción (separación) de las caderas. Dada la laxitud de las articulaciones del lactante, al colocarlo boca arriba en un lactante normal podemos separar sus caderas casi noventa grados (casi hasta tocar el plano). Cuando una de las caderas presenta una limitación llamativa de su separación se debe sospechar una DDC.

En el niño que ya camina la DDC ha de sospecharse por la observación de una cojera o de una marcha anormal, de pato.

En el caso de que el pediatra sospeche que un niño presenta DDC es necesaria la valoración por un especialista en traumatología y ortopedia infantil. En los menores de tres meses la prueba de imagen de elección es la ecografía de caderas, mientras que en los mayores de tres meses el diagnóstico ha de confirmarse mediante radiografía.

¿Cuál es su tratamiento?

Existen diferentes grados de afectación en la DDC, desde la cadera bien formada pero que es inestable y la luxación de caderas, en que existe un desarrollo anormal de la cadera. El tipo de tratamiento depende de la edad en que se diagnostique, del grado de severidad y de las complicaciones que puede presentar durante su evolución. Los casos más leves se tratan con arneses que mantienen las caderas en flexión y separación. Los casos más severos pueden precisar intervención quirúrgica.

Es importante tener en cuenta que el diagnóstico precoz es muy importante para iniciar un tratamiento temprano que mejore el pronóstico y disminuya las secuelas.

Acceso a las fuentes de consulta:

Asociación Española de Pediatría. [Fecha de consulta: 18/05/2018]

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