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Diabetes gestacional: diagnóstico y problemas frecuentes del recién nacido

20/03/2017

La diabetes mal controlada durante el embarazo es un factor que predispone a que el recién nacido pueda sufrir algunos problemas, algunos de ellos graves. En algunos casos la madre puede ser diabética antes de la gestación, en cuyo caso suele conocerse esta condición, pero en otros casos la diabetes puede acontecer sólo durante el embarazo y pasar desapercibida. Estos riesgos pueden minimizarse con la detección y control adecuado de la diabetes durante la gestación, de ahí que, dentro del control normal de todas las embarazadas, se incluya de rutina una prueba de detección de la diabetes gestacional.

¿Cómo se diagnostica la diabetes gestacional?

La más utilizada en nuestro medio sanitario es el test de O’Sullivan, que se realiza en el segundo trimestre del embarazo, entre las semanas 24 y 28. Es una prueba que requiere dos pasos. Primero la embarazada ingiere 50 gramos de glucosa en forma de gel, y una hora después se miden sus niveles en sangre. En personas sanas, no diabéticas, el cuerpo metaboliza y almacena la glucosa en los depósitos naturales del organismo. En personas diabéticas, por el contrario, su nivel permanece anormalmente elevado en la sangre cuando se determina una hora después. En caso de que los niveles de glucosa sean superiores a 139 mg/dL se considera la prueba positiva, en cuyo caso ha de realizarse un test más específico, la curva de glucemia, para dilucidar si la embarazada padece o no diabetes gestacional. Es una prueba similar pero se administran 100 g de glucosa y se determinan sus niveles antes de la ingesta, a la hora, las dos horas y las tres horas. Si dos o más de estos valores son superiores a 95, 180, 155 y 140 mg/dL, respectivamente, se obtiene el diagnóstico definitivo de diabetes gestacional.

Problemas frecuentes del recién nacido hijo de madre diabética

En primer lugar, los fetos de madres con diabetes durante la gestación presentan mayor riesgo de malformaciones congénitas cardiacas, cerebrales, renales, gastrointestinales y esqueléticas. También en ellos es más frecuente el retraso del crecimiento intrauterino y el parto prematuro.

Entre una cuarta parte y un tercio de los recién nacidos hijos de madre diabética son macrosómicos, esto es, con un peso elevado para su edad gestacional. Esta condición aumenta las probabilidades de partos complicados, por la difícil progresión del feto durante el trabajo de parto, así como la frecuencia con que el parto puede acabar en cesárea. Algunas de las complicaciones más frecuentes son: asfixia durante el parto, fracturas de clavícula, parálisis braquial (de uno de los brazos o ambos, por estiramiento o ruptura de los nervios que los mueven)…

Una complicación muy frecuente es la hipoglucemia, es decir, que el recién nacido tenga niveles de glucosa en sangre por debajo de lo normal. En este caso pueden presentar desde manifestaciones leves, con temblor, irritabilidad, hipotonía, succión débil… o más graves, como convulsiones, apnea, hipotermia y shock. La hipoglucemia, si no produce síntomas o si produce manifestaciones leves, se trata con lactancia materna (o artificial, según el caso). Si no mejora con esta, o si de entrada presenta manifestaciones graves, requiere el aporte de suero glucosado mediante una vía intravenosa.

Aparte de las alteraciones en los niveles de glucosa en sangre, también se produce con frecuencia un descenso transitorio en los niveles de otras sustancias en sangre, como el calcio (hipocalcemia) y el magnesio (hipomagnesemia) que pueden producir manifestaciones similares a la hipoglucemia.

Por último, pueden presentar inmadurez pulmonar, que produce dificultad respiratoria al nacer, y en las primeras horas y días de vida, poliglobulia (concentración anormalmente elevada de glóbulos rojos en sangre) e ictericia, por la elevación de los niveles de bilirrubina en sangre.

Recuerde que estos riesgos se minimizan gracias a la detección y el control adecuado de la diabetes durante el embarazo.

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