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Los deportes como actividad extraescolar

02/11/2016

Tras el descanso vacacional y el inicio del curso, no solo empieza la adaptación al horario escolar, sino que a nuestros hijos se les añaden las horas de aquellas actividades extraescolares que alargan su jornada.

Estas actividades en más de una ocasión plantean dudas, no solo en el momento de escoger cuál será la mejor, sino en si es adecuado o no apuntarlos. La práctica de actividades extraescolares reporta multitud de beneficios, pero hay que valorar varios aspectos antes de empezar a llenar la agenda de nuestros hijos.

A la hora de escoger una actividad deportiva como extraescolar hay que tener en consideración tanto la edad del pequeño o pequeña como sus gustos o preferencias. En general, las actividades que implican movimiento son muy recomendables, pero hay que saber cuál es la más adecuada para que los beneficios sean realmente positivos. Ni todos los deportes y actividades están recomendados para todos, ni todas las preferencias son las mismas.

Veamos, a continuación, los beneficios de las actividades físicas como extraescolares.

Beneficios físicos de las actividades deportivas

  • Intervienen en el desarrollo psicomotriz. En las primeras etapas del desarrollo es importante que los más pequeños tengan estímulos diferentes. Las actividades extraescolares en etapas tempranas, ayudan en esta progresión natural.
  • Fortalecen los huesos y músculos. Todas aquellas actividades en las que exista cierto impacto (saltar, correr…) van a intervenir de manera directa en que los huesos crezcan más fuertes. Los músculos van a adquirir un mayor tono, sobre todo si existe en el ejercicio practicado cierto componente de fuerza.
  • Mejoran la resistencia cardiovascular. La regularidad es esencial para que el corazón y las vasos se vayan adaptando a la exigencia que el deporte pueda conllevar a largo plazo. La práctica del deporte previene la aparición de posibles patologías de índole cardiovascular.
  • Previenen el sobrepeso y la obesidad. El sobrepeso en la infancia es una de las grandes lacras de nuestra sociedad. Aunque mantenerse activo no es el único factor que previene el sobrepeso, es una parte indispensable en el conjunto de hábitos saludables que van a ayudar a combatirlo. El sedentarismo, producido por las horas de estudio y las horas delante del televisor o la consola, necesita un revulsivo, y las actividades extraescolares deportivas lo son.

Beneficios psicológicos de las actividades deportivas

  • Enseñan a compartir. El deporte transmite valores; entre ellos, el de compartir. 
  • Enseñan a gestionar las emociones. No es fácil digerir una derrota, pero tampoco lo es la victoria, por extraño que parezca. A nadie le gusta perder, y más en aquellos casos en los que el ganador no practica el fairplay y no reconoce al perdedor como un gran adversario. El ganador también debe saber gestionar ese momento. Sabemos que los niños suelen ser transparentes en sus emociones, pero hay que lograr que el respeto por los demás exista siempre.
  • Mejoran el rendimiento escolar. Son muchos los estudios que relacionan la práctica de deporte con un mejor rendimiento académico. Los niños que dedican parte de su tiempo a actividades activas llegan a moldear su cerebro y mejoran su aprendizaje.

¿Cuándo y cómo empezar con el deporte como actividad extraescolar?

  • Entre los 5 y los 8 años

    En esta primera etapa el ejercicio debe ser visto como un juego. En la mayoría de ocasiones, las actividades se centran en que los pequeños muevan su cuerpo. La psicomotricidad es primordial, suele ser la base en esta etapa. Se trata de intentar no focalizar en un solo deporte, sino que se trabaja a nivel global. No hay técnica ni tecnificación, sino que lo que se quiere es que aprendan a moverse con cierta soltura, que usen todo su cuerpo: tanto las extremidades inferiores como las superiores. De este modo, ellos pueden ir conociéndose y valorando cuáles son las disciplinas que más les gustan y que se dan mejor. Además, ganan en seguridad y mejoran su desarrollo. Es evidente que un niño va a acabar desarrollándose igualmente, pero la práctica de ejercicio le ayudará y le aportará muchos beneficios, no solo físicos. En esta edad, compartir y empezar a ser conscientes de que no son los únicos, de que existen otros niños con los que jugar y a los que respetar, también es importante.

    La danza, la gimnasia o las actividades de polideportivo, en las que se inician en la práctica de deportes de equipo (baloncesto, fútbol, balonmano...) son las actividades más recomendables para esta edad.

  • Entre los 9 y los 12 años

    Mientras que en la anterior etapa el objetivo era básicamente el movimiento, en esta los deportes necesitan de una mayor madurez física y mental. Los deportes de equipo en los que existen reglas y en los que la competición empieza a asomar la cabeza suelen ser los reyes de las actividades extraescolares. El organismo está ya mucho más evolucionado y permite que los deportes sean más exigentes en cuanto a técnica, concentración y duración. La fuerza y la resistencia, parte importante de estos deportes, ayudan al desarrollo físico del niño que se encuentra en la preadolescencia. 

  • A partir de los 12 años

    El perfeccionamiento de las disciplinas aprendidas y la entrada en la competición de pleno suelen ser componentes que van de la mano del deporte que se practique.

Sin embargo, todas estas recomendaciones no tendrán sentido alguno si no se consulta al niño a la hora de escoger qué actividad va a llenar sus tardes o fines de semana. La diversión no es un adjetivo más, sino que debe ser parte importante y los padres, a excepción de casos en los que exista alguna contraindicación, deben implicar al protagonista en la elección. Si no se hace así, el fracaso y el abandono están más cerca de lo que uno piensa.

Queremos lo mejor para ellos: compartir elección es probablemente la mejor decisión, aunque como adultos tenemos que ser capaces de evitar el exceso de carga, puesto que el cansancio de jornadas interminables puede acabar minando las buenas intenciones de todos.

Unidad privada de medicina del deporte

La Unidad privada de medicina del deporte está integrada por un equipo de cuatro médicos, tres especialistas en medicina del deporte, dos osteópatas, una fisioterapeuta y una enfermera. Está ubicada físicamente en el edificio Sant Joan de Déu de la calle Numancia (cerca de la estación de Sants, en Barcelona) y cuenta con un laboratorio para pruebas de esfuerzo y tratamiento de osteopatía, rehabilitación y fisioterapia. Los datos de contacto son:

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