• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

Qué debes saber sobre la siesta en bebés y niños pequeños

21/08/2017

La mayoría de los bebés duermen entre nueve y 12 horas seguidas por la noche, generalmente con una interrupción para alimentarse, y hacen de dos a tres siestas cada día, de entre 30 minutos y dos horas cada una.

Cuando tienen entre uno y tres años de edad, los niños suelen necesitar entre 12 y 14 horas de sueño, incluyendo una siesta de entre una y tres horas por la tarde. Los preescolares duermen un promedio de entre 11 y 12 horas por la noche, haciendo una siesta por la tarde. La mayoría deja de hacer la siesta en torno a los cinco años.

Durante la etapa escolar, los niños necesitan dormir entre 10 y 11 horas por la noche. Algunos niños de cinco años siguen necesitando hacer la siesta y, si les resulta imposible hacerla con regularidad, pueden necesitar acostarse antes por la noche. 

Signos de la falta de sueño

Para reconocer los signos de una falta de sueño en tu hijo, pregúntate si: parece estar adormilado durante el día, se pone nervioso, inquieto e irritable al final de la tarde, le cuesta mucho levantarse por la mañana, está desconcentrado, hiperactivo o agresivo, o tiene dificultades para concentrarse.

Si contestas afirmativamente a cualquiera de estas preguntas, considera la posibilidad de hacer reajustes en el horario de sueño de tu hijo, aunque puedes tardar varias semanas en encontrar una rutina que funcione. 

La rutina para hacer la siesta y otras cuestiones

La clave para que un niño duerma bien a la hora de la siesta puede residir en algo tan sencillo como ayudarle a desarrollar lo antes posible una buena rutina para hacer la siesta.

Durante la etapa de la lactancia, fíjate en pistas como ponerse inquieto y frotarse los ojos, y acuesta a tu hijo cuando parezca tener sueño, no cuando ya se haya quedado dormido. Esto le enseñará a conciliar el sueño por sí mismo, una habilidad que se volverá más importante a medida que tu hijo se vaya haciendo mayor. Música suave, la habitación en penumbra y contarle un cuento o cantarle una nana a la hora de acostarlo le pueden ayudar a hacer la transición de la vigilia al sueño. 

Durante la primera infancia y la etapa preescolar puede ser más difícil adherirse a una rutina de hacer la siesta. Hay niños que lucharán con todas sus fuerzas contra el sueño. En tal caso, no permitas que la hora de la siesta se convierta en una batalla: no puedes obligar a tu hijo a conciliar el sueño, pero puedes insistir en que necesita un tiempo de tranquilidad. Deja que tu hijo lea libros o juegue tranquilamente en su habitación. Aunque tu hijo no se duerma, por lo menos dedicará un tiempo al descanso que tanto necesita. 

Antes de eliminar definitivamente la siesta, considera lo siguiente. Los niños que han descansado por la tarde se tranquilizan más deprisa por la noche que los que están agotados. Los niños que se acuestan por la noche demasiado cansados suelen estar activados, tensos, inquietos, son incapaces de tranquilizarse para conciliar el sueño y son proclives a despertarse por la noche.

Si crees que el hecho de que tu hijo está haciendo la siesta demasiado tarde es la causa de sus dificultades para conciliar el sueño por la noche, prueba a adelantar un poco la hora de la siesta. También puedes probar a despertar a tu hijo de la siesta antes de lo habitual para que tenga un período de actividad más largo antes de acostarse por la noche. 

Acceso a la fuente de consulta:

Siestas. KidsHealth. [Fecha de consulta: 21/08/2017]

Comparte