• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

Cuerpos extraños en nariz y oídos. ¿Cómo actuar en niños?

20/10/2016

La introducción de cuerpos extraños en los oídos o en la nariz es relativamente frecuente en niños, sobre todo en edad preescolar. Generalmente se trata de pequeñas piezas de juguetes o abalorios (cuentas de collar o pulseras) o de material escolar, incluida la plastilina. 

La mayoría de las ocasiones se detecta el mismo día en que se ha producido, sea porque se visualizan o porque el niño nos lo cuenta o se queja de dolor. Sin embargo, en otras ocasiones, si están muy introducidos, pueden pasar desapercibidos durante días, o incluso semanas, y detectarse posteriormente porque el niño presente supuración o secreción maloliente, pérdida de audición en el caso de los oídos o dolor de cabeza en el caso de que se aloje en la nariz. 

En el caso de que el cuerpo extraño tenga una localización superficial y sea fácil de extraer, puede intentarse. Una maniobra sencilla, cuando están localizados en nariz, es hacer que el niño se suene la nariz tapando la fosa nasal contraria para expulsar el objeto mediante el empuje que produce el aire al ser exhalado.

En caso contrario, o si tenemos dudas, es mejor no tocarlo y consultar con su pediatra. Éste puede intentar extraerlo con otros métodos, como la inyección de agua templada a presión (en el caso del oído, siempre y cuando no haya sospecha de perforación de tímpano) o con un gancho abotonado. 

En algunos casos es necesario derivar al niño al otorrinolaringólogo porque la extracción sea especialmente difícil, ya sea por el tamaño, por la localización o por el tipo de cuerpo extraño.  

Merece una consideración aparte cuando se trata de insectos en el conducto auditivo. En estos casos es imprescindible matarlos antes de proceder a su extracción para evitar picaduras. Esto puede hacerse inyectando alcohol o aceite en el conducto auditivo.

 

Comparte