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Cuatro maneras para lograr que las fiestas no se centren tanto en lo material

14/12/2016

Ahora que llegan las fiestas de Navidad se despierta en los niños el deseo de pedir y acumular todos los juguetes posibles. Al fin y al cabo, están expuestos a una avalancha de anuncios televisivos de cientos de juguetes… ¡y muy atractivos! Ante este contexto, ¿cómo podemos reducir su nivel de materialismo?

Los niños son las principales víctimas de esta incitación al consumismo desmesurado y muchos padres, por los motivos que sean, cumplen con los deseos (exigencias) de sus hijos aunque estos sean excesivos.

Presentamos 4 maneras con las que ayudar a reducir el nivel de materialismo de los más pequeños y reforzar la verdadera razón de las fiestas:

1. Enseña a tus hijos a cuestionar los mensajes de la publicidad (marketing)

Des de los anuncios de TV hasta las promociones que acompañan las cajas de cereales, los niños están expuestos diariamente a una inundación de mensajes de marketing. Las campañas publicitarias hacen que los juguetes que ven los niños por la tele sean muy y muy atractivos, a menudo más de lo que son en realidad, creándoles falsas expectativas.

Está claro que es muy difícil, por no decir imposible, evitar todo tipo de exposición a los mensajes de marketing y, aunque apagues la televisión, ellos escucharán de alguna manera las publicidades de los juegos que están más de moda. Lo que sí puedes hacer es lo siguiente:

  • Explícales que la publicidad de los juguetes es fruto de campañas para lograr que la gente desee cosas que realmente no necesita y hacerles creer que con ese producto serán más felices.
  • Comenta con tu hijo los productos que veis por la televisión, hazle preguntas que le inciten a pensar cómo "¿crees que necesitas este producto?", "¿por qué?" o "¿crees que con este juguete serías más feliz?, ¿por qué?"

Es importante que los niños aprendan que no pueden tener todo lo que desean, y aunque es normal desear cosas, la clave está en la moderación y en apreciar realmente lo que se recibe.  

2. Transmíteles el valor de dar lo mejor de ellos mismos

Introducir a los más pequeños en actividades solidarias es una gran fuente de aprendizaje y aunque lo ideal sería que tuvieran una actitud solidaria a lo largo del año, las fiestas de Navidad son una época que se presta más a este tipo de actividades.

Los servicios comunitarios ayudan a llevar a casa el mensaje de que dar es mucho más que comprar un fantástico regalo. La solidaridad y el voluntariado pueden demostrar a los niños que dedicar parte de su tiempo, su esfuerzo y su generosidad a terceras personas puede ser mucho más gratificante que simplemente esperar montañas y montañas de regalos.

Además, si empiezan a realizar actividades solidarias desde pequeños, esto se transformará en parte de su vida. Las tareas voluntarias pueden enseñar a los niños a que uno es lo suficientemente importante como pare tener efecto sobre alguien, a entender que a veces los "sacrificios" tienen recompensa (por ejemplo, dar un juguete propio a recolectas de juguetes), a ser tolerantes y a apreciar más lo que tienen. 

3. Haz que los regalos tengan un significado

Sin duda, los regalos tienen un papel muy importante en las fiestas y esto es muy bueno: ver la cara de las personas queridas mientras abren el regalo no tiene precio, pero no siempre hace falta comprar todos los regalos, también los podemos hacer nosotros mismos con nuestros hijos. Si ellos hacen sus propios regalos, los niños pueden demostrar cariño. Además, la experiencia de dar puede ser mucho más agradable, tanto para quien da como para quien recibe.

Otro tipo de regalos pueden ser de tipo filantrópico, por ejemplo comprando regalos en asociaciones en las que parte de los ingresos se destinen a obras sociales.

4. Da ejemplo

Demuéstrale a tu hijo que la Navidad no son días de estrés que giran en torno a las salidas maratonianas de compras, sino que son días para compartir con amigos y familiares y es un buen momento para hacerles entender que lo más importante no es acumular regalos sino comprender que a veces es mucho mejor dar que recibir.

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