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El “corte de digestión”, ¿riesgo real o infundado?

26/06/2016

¿Cuántas veces hemos oído que hay que hacer la digestión antes de meterse en el agua? ¿Es realmente necesario aguardar un tiempo prudencial antes de darse un chapuzón? La Dra. Esther Samper nos da la respuesta.

Algo de cierto hay en la sabiduría popular, pero es poco precisa. En realidad, los temidos “cortes de digestión” no existen como tal. Lo que en realidad ocurre cuando alguien pierde súbitamente el conocimiento o muere cuando se zambulle en el agua poco después de comer recibe el nombre de síndrome de hidrocución. De hecho, el síndrome no afecta a la digestión, a pesar de los vómitos que pueden tener lugar, pero el proceso de digerir los alimentos sí puede estar implicado. 

En el momento de zambullirnos en el agua, el cuerpo humano se prepara para adaptarse al ambiente subacuático con reflejos involuntarios y normales. De esta manera, se reduce el gasto energético y se alarga el tiempo necesario para tomar oxígeno del exterior. 

¿Qué mecanismos hay detrás de la hidrocución?

  1. Por un lado existe el reflejo de inmersión: cuando sumergimos la cabeza, la frecuencia cardíaca disminuye y se contraen los vasos sanguíneos más superficiales para aportar más oxígeno al cerebro. En los niños, este reflejo es más acusado y puede causar muerte súbita. Además, cuánto más fría esté el agua y más elevada sea la temperatura corporal, mayor es el reflejo de inmersión, ya que otra de las finalidades de este reflejo es conservar la temperatura de la persona.  
  2. Por otro lado, la digestión consiste en un conjunto de procesos que tienen como fin la obtención de nutrientes a partir de los alimentos. Puede durar desde minutos a dos, tres e incluso más horas, según lo que se haya comido, y puede ser un desencadenante importante para que ocurra el síndrome de hidrocución. Durante el conjunto de procesos por el que se obtienen los nutrientes a partir de los alimentos, el estómago necesita gran cantidad de oxígeno, que toma de los vasos sanguíneos. Si estamos debajo del agua, como el aparato digestivo tiene preferencia, el cerebro recibe insuficiente riego sanguíneo. Esto puede provocar mareos y vómitos, e incluso una pérdida del conocimiento de la persona, que si nadie rescata, puede morir ahogada.

El riesgo de sufrir el síndrome de hidrocución es bajo y depende de factores personales y ambientales. Sin embargo, puedes evitar que le pase a tu hijo siguiendo estos consejos:

Qué no hay que hacer:

  • El niño no se debe zambullir de golpe en el agua, especialmente si antes ha estado haciendo ejercicio físico o ha pasado rato al sol, o si el agua está muy fría.
  • Si el niño ha ingerido comidas, acompañamientos o postres muy copiosos no debe bañarse hasta pasadas cinco o seis horas. 

Qué se recomienda:

  • Hay que introducirse poco a poco en el agua para que el cuerpo se vaya acostumbrando.
  • Se debe esperar, tras haber ingerido alimentos, un tiempo prudencial para bañarse, según lo que se haya comido:
  • Si el niño ha tomado ensalada o un bocadillo ligero, es seguro adentrarse en el agua tras una hora u hora y media.
  • Por norma general, un tiempo de espera de tres horas después de comer suele ser más que suficiente para acabar la digestión.

Referencia bibliográfica:

Esther Samper. El corte de digestión: A fondo. La doctora Shora, El País, 1 de agosto de 2011 [acceso: 15 de julio de 2013].

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