• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

Consejos para vencer la timidez durante la infancia

03/03/2017

La timidez en la infancia se presenta en menor o mayor grado en la mayoría de niños, pero para algunos de ellos puede ser una gran barrera social. ¿Ante qué síntomas debemos estar alerta? ¿Y cómo podemos ayudar a un niño a superar su timidez?

La timidez es un término de la psicología social que se utiliza para describir el sentimiento de aprehensión, falta de confort o incomodidad que experimenta una persona cuando se aproxima a otras personas, especialmente en nuevas situaciones o con gente fuera del entorno más próximo. Se cree que la timidez se debe a un conjunto de factores hereditarios y del entorno con el cual se cría una persona y puede ser un rasgo característico de la personalidad pero también puede ser que sea un rasgo propio de ciertas etapas de la vida, como en la infancia: todos los niños presentan grados de timidez durante su crecimiento.

Ser tímido no es necesariamente nada malo, siempre y cuando el grado de timidez no vaya a los extremos y se convierta en ansiedad o fobia social. De hecho, tener un cierto grado de timidez puede ser beneficioso, ya que nos hace ser más prudentes, más cautos y a menudo nos obliga a observar durante más tiempo las escenas antes de entrar en ellas. El punto clave está en saber cómo afrontarla y sacar lo mejor de cada niño reforzando su autoestima.

Según el psicólogo infantil Juan Pedro Valencia, en principio, la timidez es absolutamente normal en niños y suele pasar con cierta rapidez en cuanto se produce la integración y superación de la ansiedad que se genera en ciertos casos. Ahora bien, si esta ansiedad aumenta y persiste en el tiempo, el niño prefiere estar solo antes que con amigos o espera siempre que sus padres le digan lo que tienen que hacer o cómo actuar, vale la pena contactar con un profesional para que pueda evaluar la situación y cambiar las pautas para una relación con su entorno más sana.

Identificar los síntomas de la timidez:

A menudo no es fácil detectar los síntomas de timidez en los niños ya que la mayoría responden a síntomas internos (pensamientos y emociones). La observación por parte de los padres y de los profesores, e incluso amigos, es un factor clave para poder identificar a niños con problemas de timidez. Se recomienda estar alerta a los siguientes signos:

  • Falta de conductas interactivas: el niño no participa ni pregunta en clase, le cuesta iniciar conversaciones con otros niños, no tienen nunca la iniciativa para hacer cualquier actividad o se muestra reservado y distante.
  • Conductas de temor, miedo o ansiedad: en el momento de expresar una opinión o efectuar algún acto en presencia de otras personas.
  • Problemas relativos a su autoestima: sentimientos de inferioridad acompañados de falta de defensa. También se pueden dar casos de niños con síntomas psicosomáticos (dolores de barriga, mareos, dolores de cabeza, etc.) con tal de evitar ciertas situaciones.

Por otro lado, es importante no confundirse con estos otros tipos de comportamientos en los niños si…

  • Se mantiene callado y se muestra tímido cuando está con personas que no conoce y al enfrentarse con situaciones nuevas.
  • Tiene amigos, aunque pocos.
  • No le gusta ser el centro de atención o interactuar con gente en grandes grupos pero lo puede hacer perfectamente en grupos más reducidos.

Consejos que pueden ayudar al niño tímido:

A continuación se presentan unos breves consejos para ayudar al niño a hacer frente a su timidez y para que pueda ganar autoestima.

  • No forzarle. "Saluda", "no te escondas", "vete a jugar con los niños". La reacción de algunos padres ante la timidez de su hijo es insistirle en que sea abierto y apremiarle para que tenga una conducta para la que no está preparado. "Lo mejor que podemos hacer cuando el pequeño actúa con timidez es no insistir, ni forzarle, ni obligarle; cuanto más le digamos, menos conseguiremos", señala Sara Tarrés, autora del blog de maternidad Mi mamá es psicóloga infantil.
  • Evitar la sobreprotección. Los padres sobreprotectores toman la palabra en el nombre de su hijo y acuden a consolarle cada vez que se muestra retraído. Esto, sin embargo, no ayuda a que el niño supere poco a poco su timidez. Tampoco es aconsejable evitar a toda costa las situaciones que pueden ser incómodas para el pequeño, ya que el aislamiento social solo acrecienta el problema.
  • No etiquetar. Las etiquetas a los menores son peligrosas. No es recomendable escudar ante los demás la actitud del pequeño con el clásico "es que es muy tímido". Ante una situación nueva, es mejor dejar que se relaje poco a poco, hasta que la acepte con normalidad.
  • Padres sociables, niños sociables. Si los pequeños observan que sus progenitores adoptan un comportamiento y una actitud sociable ante las circunstancias nuevas (no se muestran inhibidos, ni retraídos cuando conocen a alguien o llegan a un sitio desconocido), aprenderán y asumirán esta forma de actuar con toda naturalidad.
  • Oportunidades para relacionarse. Quedar para comer o salir con otras familias con niños de su edad, invitar a algún amigo a comer o a dormir en casa, apuntarle a un deporte en equipo o salir con frecuencia al parque son algunas de las oportunidades que los padres pueden ofrecer a sus hijos tímidos para que practiquen sus habilidades sociales. Es importante acompañarle al principio para proporcionarle la seguridad que necesita y, poco a poco, dejar que se adapte con naturalidad a las nuevas situaciones.
  • Reconocer sus méritos. Un pequeño gesto desinhibido supone un importante esfuerzo para un niño tímido. Por eso, es importante que los padres valoren sus actitudes positivas ante la timidez y reconozcan con palabras el mérito del pequeño. Este reconocimiento le ayudará a confiar en sus capacidades y le hará sentirse más seguro en futuras ocasiones.

Sobre todo hay que animar a un niño tímido a ser él mismo, es decir, no se trata de “cambiar de personalidad”, sino de ganar habilidades de comunicación y relación con otras personas y a creer en uno mismo. Está bien que los niños prueben otras maneras de relacionarse o conversar que utilicen otras personas, pero deben de hacer y decir lo que mejor encaje con su propio estilo.

Ser tal y como uno es, y atreverse a mostrarlo a los demás, es lo que más atrae a la gente y la mejor forma de hacer amistades.

Comparte